El dólar se mantiene en rango y el oro consolida ante enfriamiento laboral y riesgos geopolíticos
Puntos clave: El dólar estadounidense se mantiene en un rango estrecho y sin dirección clara, presionado por la desaceleración del mercado laboral pero respaldado por la fortaleza del sector servicios. El oro conserva una estructura alcista, apoyado por la caída de los rendimientos reales, los...
El dólar estadounidense se mantiene en un rango estrecho y sin dirección clara, presionado por la desaceleración del mercado laboral pero respaldado por la fortaleza del sector servicios.
El oro conserva una estructura alcista, apoyado por la caída de los rendimientos reales, los riesgos geopolíticos y la continua acumulación por parte de bancos centrales.
Resumen de mercado:
El dólar estadounidense operó dentro de un rango limitado, sin una tendencia definida, mientras los mercados asimilaron una combinación de enfriamiento del mercado laboral, resiliencia del sector servicios y elevados riesgos geopolíticos y de política económica. El informe ADP mostró que el empleo privado aumentó en solo 41.000 puestos en diciembre, por debajo de lo esperado, mientras que las vacantes laborales del JOLTS cayeron a cerca de 7,1 millones, el nivel más bajo en aproximadamente un año. Estas señales apuntan a una pérdida de impulso en el mercado laboral, manteniendo presión a la baja sobre los rendimientos estadounidenses y limitando el potencial alcista del dólar.
Al mismo tiempo, el ISM de servicios subió hasta su nivel más alto en más de un año, evidenciando fortaleza en el principal sector de la economía estadounidense y reforzando la narrativa de un posible “aterrizaje suave”. Desde la perspectiva de política monetaria, las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal siguen contenidas debido a la persistente incertidumbre inflacionaria. Los rendimientos de corto plazo se mantienen estables, lo que ha evitado una depreciación más pronunciada del dólar.
En el frente geopolítico, las decisiones y declaraciones del presidente Donald Trump —incluyendo su manejo de los flujos petroleros de Venezuela, la intervención en el mercado de vivienda y las discusiones estratégicas sobre Groenlandia— han elevado la volatilidad en titulares, aunque los flujos de capital continúan siendo selectivos, a la espera de señales macroeconómicas más concluyentes.
El oro, por su parte, se ha beneficiado de este mismo entorno. La moderación de los rendimientos reales, el aumento de los riesgos geopolíticos y las expectativas de una eventual flexibilización monetaria por parte de la Fed han sostenido la demanda del metal precioso. A pesar de un retroceso moderado desde niveles cercanos a máximos históricos —impulsado por toma de utilidades, ajustes técnicos y el rebalanceo del Bloomberg Commodity Index—, el trasfondo fundamental sigue siendo constructivo.
El oro continúa atrayendo flujos como cobertura de portafolio, más que como activo puramente de crisis. La acumulación constante por parte de bancos centrales, destacando la racha de compras de 14 meses del Banco Popular de China (PBOC), ha establecido un piso estructural para los precios.
La interacción entre el dólar y el oro es clara. La desaceleración del mercado laboral y los rendimientos contenidos limitan el avance del dólar y, al mismo tiempo, sostienen al oro. En contraste, la fortaleza del sector servicios y los flujos selectivos hacia renta variable impiden caídas bruscas del billete verde y moderan el potencial alcista inmediato del metal. La incertidumbre geopolítica sigue respaldando a ambos: el dólar como refugio táctico de corto plazo y el oro como cobertura estructural de mediano plazo frente a riesgos de política y soberanos.
El dólar continuará lateral, con su dirección de corto plazo dependiendo del informe de empleo no agrícola (NFP) del viernes, el crecimiento salarial y la evolución general del mercado laboral. El oro mantiene un sesgo alcista estructural, aunque es probable que siga mostrando volatilidad en ambas direcciones: las caídas tienden a atraer compradores, mientras que un quiebre sostenido por encima de 4.500 USD por onza sería necesario para reactivar un impulso alcista más sólido. Ambos mercados permanecen altamente sensibles a datos y eventos en los próximos días.
Análisis técnico
DOLLAR_INDX, H4:
El Índice del Dólar (DXY) muestra señales iniciales de una recuperación alcista de corto plazo, aunque la estructura general aún refleja una fase correctiva tras la tendencia bajista previa. El precio ha roto recientemente la línea de tendencia descendente que limitaba los avances desde finales de noviembre, señalando un cambio en el momentum inmediato. El índice se consolida ahora por encima del soporte clave en 98,10, nivel que ha funcionado como base para el rebote actual. Mantenerse sobre esta zona sugiere una pérdida de control por parte de los vendedores en el corto plazo.
No obstante, el avance se vuelve más cauteloso al acercarse a la zona de resistencia 98,80–99,20, donde históricamente ha surgido oferta. Esta área coincide con antiguos soportes estructurales convertidos en resistencia, convirtiéndola en un nivel crítico para los compradores. El RSI se mantiene por encima de 50 y cerca de los 60 bajos, lo que refleja un momentum en mejora, pero aún sin una aceleración alcista contundente.
El MACD respalda esta narrativa de recuperación, con un cruce por encima de la línea cero y barras del histograma expandiéndose de forma gradual en terreno positivo. Sin embargo, la intensidad del movimiento sigue siendo moderada, reforzando la idea de que este avance es correctivo y no una reversión de tendencia confirmada.
Niveles de resistencia: 99,20 – 99,70 Niveles de soporte: 98,70 – 98,10
GOLD, H4:
El oro se mantiene dentro de una estructura alcista de fondo, aunque la acción del precio ha entrado en una fase de consolidación tras el fuerte rally iniciado desde los mínimos de noviembre. El precio continúa respetando la línea de tendencia ascendente trazada desde finales de octubre, reforzando el sesgo positivo de mediano plazo. Además, se mantiene por encima del retroceso de Fibonacci 0,618 alrededor de 4.265, nivel que ha funcionado como soporte dinámico durante los retrocesos recientes.
Sin embargo, el momentum alcista se ha moderado claramente en la zona de resistencia 4.430–4.495, donde el precio ha fallado repetidamente en sostener una ruptura. Esta área coincide con niveles técnicos relevantes y oferta previa, convirtiéndose en una barrera clave para nuevas subidas. El RSI oscila en la zona media-alta de los 50, lo que sugiere un momentum neutral a levemente alcista, pero insuficiente para un movimiento impulsivo.
El MACD refuerza el escenario de consolidación, con el momentum recuperándose desde territorio negativo, pero aún de forma limitada. No hay señales claras de reversión bajista por ahora, aunque la falta de expansión alcista sugiere que el avance seguirá contenido mientras no se produzca una ruptura clara y sostenida por encima de 4.500.
Niveles de resistencia: 4.495,00 – 4.545,00 Niveles de soporte: 4.425,00 – 4.335,00