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El mercado petrolero ignora el shock en Venezuela mientras el exceso de oferta domina

Puntos clave: Venezuela es una historia de oferta de largo plazo, no un shock inmediato: A pesar de la histórica intervención de Estados Unidos, la producción actual de Venezuela es demasiado reducida para impactar de forma material el balance global de petróleo en 2026. El exceso estructural de...


Puntos clave: 
  • Venezuela es una historia de oferta de largo plazo, no un shock inmediato: A pesar de la histórica intervención de Estados Unidos, la producción actual de Venezuela es demasiado reducida para impactar de forma material el balance global de petróleo en 2026. 
  • El exceso estructural de oferta sigue siendo el factor dominante: El débil crecimiento de la demanda, los inventarios elevados y la pérdida de disciplina de OPEP+ continúan limitando el potencial alcista, imponiéndose sobre los titulares geopolíticos. 

Resumen de mercado:

 Los mercados de crudo ingresan a 2026 con un sesgo fundamentalmente pesado, lo que explica por qué la histórica intervención de Estados Unidos en Venezuela no ha logrado generar una prima de riesgo sostenida. Los precios del petróleo permanecen bajo presión tras registrar su mayor caída anual desde 2020, impulsados por un exceso persistente de oferta global, una disciplina cada vez más débil dentro de OPEP+ y un crecimiento de la demanda que continúa desacelerándose. Estos factores han superado claramente el impacto de los eventos geopolíticos.

A pesar de contar con las mayores reservas probadas del mundo, el impacto inmediato de Venezuela sobre los precios es limitado. La producción actual ronda los 800,000 barriles diarios, menos del 1% del suministro global, con exportaciones restringidas por sanciones y limitaciones logísticas. El mercado percibe cada vez más a Venezuela como una opción de oferta de largo plazo, y no como un catalizador de corto plazo.

Incluso bajo un escenario de transición ordenada respaldada por Estados Unidos, la recuperación de la producción sería un proceso largo y altamente intensivo en capital. Sería necesario un gobierno sucesor reconocido, marcos legales y contractuales claros, alivio de sanciones, garantías de seguridad y una reconstrucción significativa de la infraestructura energética. Las estimaciones apuntan a inversiones de decenas de miles de millones de dólares y plazos de hasta una década para acercarse a niveles históricos, con escenarios optimistas que aún dejarían a Venezuela fuera del grupo de los principales productores.

En el corto plazo, los riesgos siguen sesgados ligeramente a la baja. Los futuros barriles venezolanos se suman a las expectativas de superávit para 2026, reforzando la presión bajista. Brent y WTI retrocedieron incluso tras la escalada geopolítica, reflejando que las preocupaciones por el exceso de oferta siguen profundamente arraigadas en el mercado.

La decisión de OPEP+ de mantener los niveles de producción durante el primer trimestre refuerza esta visión. El cártel ha evitado reaccionar directamente a la situación venezolana, enfocándose en la gestión del excedente tras la reactivación productiva de 2025. Aun en el caso de un levantamiento de sanciones, los analistas estiman incrementos de producción de solo 150,000 a 300,000 barriles diarios en el primer año, insuficientes para modificar el balance de corto plazo, aunque potencialmente relevantes para las cuotas de mediano plazo.

Las primas de riesgo geopolítico no han desaparecido por completo. Una escalada vía inestabilidad regional, incertidumbre en sanciones o disrupciones en rutas marítimas podría generar episodios de volatilidad, especialmente en entornos de baja liquidez. Por ahora, el petróleo sigue atrapado entre un exceso estructural de oferta y repuntes impulsados por titulares, con rallies que probablemente se diluyan mientras los balances físicos no se ajusten de forma significativa.

Análisis técnico

USOIL, H4:



 En el gráfico, USOIL se mantiene dentro de una fase correctiva más amplia tras la fuerte liquidación observada anteriormente, con el precio aún incapaz de reconstruir una estructura claramente alcista. Aunque el rebote desde los mínimos de diciembre mostró cierta capacidad de recuperación, el movimiento no logró transformarse en una tendencia sostenida y el precio ha vuelto a girar a la baja. La incapacidad de consolidarse por encima de la zona de resistencia 57.80–58.60 pone de manifiesto una oferta persistente en ese rango, manteniendo limitado el potencial alcista.

Desde una perspectiva estructural, el precio operó previamente dentro de un canal descendente. Si bien dicho canal fue perforado al alza, el seguimiento comprador ha sido limitado, lo que refuerza la lectura de un rebote correctivo más que de un cambio de tendencia.

Las señales de momentum son mixtas, con sesgo cauteloso. El RSI ha retrocedido nuevamente por debajo del nivel 50, indicando una pérdida de impulso alcista y un retorno a condiciones neutrales a bajistas. Por su parte, el MACD se mantiene ligeramente por debajo de la línea cero, con un cruce bajista suave, lo que sugiere que el momentum bajista comienza a reconstruirse, aunque aún sin agresividad.

En conjunto, USOIL permanece lateralizado con sesgo bajista. Mientras el precio no recupere con convicción las resistencias clave, los repuntes probablemente sigan siendo correctivos, con riesgos inclinados hacia una continuación a la baja.

Niveles de resistencia: 57.80, 58.60
Niveles de soporte: 56.80, 56.00

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