Patricia Contreras 1ºM B

A lo largo de toda la historia y como bien sabemos ha existido una discriminación hacia las personas homosexuales por no ser considerados normales por la sociedad. Entre razones religiosas, y haber sido entendida como una enfermedad o perversión incluso era -y en ciertos países sigue siendo- castigada. Lástima que esto no solo se queda en el ámbito social, sino que también incluye la percepción tiene la ley de ellos, vulnerando por supuesto el principio de igualdad. Hoy voy a hablar sobre un tema muy prejuiciado por la sociedad conservadora y defensora de la familia tradicional; la homoparentalidad en mi país. 

 

Para comenzar debemos tener claro que la homosexualidad como se supo hacia un par de años atrás (al ser eliminada de la lista de trastornos mentales por la OMS en 1990) no es ningún trastorno mental ni ningún tipo de enfermedad, es simplemente otra orientación sexual, entre infinidad de otras existentes, tan normal como lo podría ser la heterosexualidad. Y no hay razones para tratar de manera despectiva a alguien por esto, tampoco desvincularlos de derechos como el del matrimonio o la familia, que es a fin de cuentas lo que nos compete.

En Chile la adopción regulada por la ley nº 19.620, declara que pueden adoptar –luego de ser sometidos a los correspondientes exámenes para determinar que se encuentren capacitados- matrimonios, solteros/as, divorciados/as y viudos/as, así es, por supuesto, que las parejas homosexuales no pueden adoptar conjuntamente partiendo porque ni siquiera es legal el matrimonio igualitario en Chile. Lo que me lleva a preguntarme las razones por las que esto sucede de tal manera.

Además de que los conceptos de paternidad y maternidad han sido desligados de los homosexuales por el hecho de no poder procrear entre sí, existen infinidad de mitos respecto a la homosexualidad y homoparentalidad; aunque la verdad sea que no existe mayor diferencia entre los hijos de parejas heterosexuales y homosexuales. Según un estudio realizado por la Asociación Americana de Psicología (APA) los resultados muestran que las identidades sexuales y de género se desarrollan  básicamente de la misma manera entre hijos e hijas de parejas heterosexuales a las de parejas homosexuales, al igual que en la percepción de sí mismos, problemas conductuales, establecer relaciones sociales y disfrutar una vida social típica de acuerdo a sus edades, muestran muy poca variación. Llegando a la conclusión que los temores que respectan a los hijos de padres y madres homosexuales son infundados, basados en prejuicios y estereotipos, y que en realidad no existe una marcada diferencia entre los hijos de estos dos tipos de familias en lo que se refiere a su desarrollo, ajuste y bienestar general.

Ahora, teniendo en cuenta nuestra realidad local, la existencia de esta institución que llamamos SENAME, de la cual somos conscientes existen incontables denuncias que rondan razones entre maltrato, violaciones, y negligencias de todo tipo hacia estos niños que han sido prácticamente abandonados a sus manos, ¿Sigue pareciendo una mala idea dar la posibilidad a familias homoparentales de brindarles un hogar? 

Yo creo que cuando hay amor no deberían existir más barreras que las que ya nos otorga nuestra biología para crear una familia, sin importar quienes la compongan. Cuando se trata de la adopción en Chile se habla de reintegrar y dar nuevas oportunidades a quienes no veían muchas luces. No neguemos estas posibilidades a personas anhelantes y dispuestas sólo por su orientación sexual, porque considero que eso es lo que menos importa en estas situaciones y en cualquiera a decir verdad.

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