Harruinado
12/02/26 14:42
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Historias de la Bolsa.
En Wall Street, el sector del software lleva semanas bajo presión. El motivo es claro: el temor a que la inteligencia artificial no solo mejore productos, sino que termine redefiniendo el software empresarial tal y como lo conocemos. Y, cuando el mercado huele un cambio de paradigma, suele pasar de la prudencia al pánico en cuestión de sesiones.Según explica Daniel Howley en el medio original, el punto de inflexión reciente llegó cuando Anthropic actualizó su entorno de trabajo alrededor de Claude —con “plugins” para tareas típicas de legal, marketing, finanzas, datos y ventas— y, casi de inmediato, OpenAI movió ficha con su propia versión. Ese doble golpe alimentó la narrativa de que los creadores de modelos podrían competir de frente con los proveedores tradicionales o facilitar que las empresas fabriquen software interno a gran escala.El mercado castiga “a todo el índice”El resultado ha sido un castigo amplio y poco selectivo. En pocas sesiones, nombres muy seguidos por el mercado han sufrido caídas notables: ServiceNow, Thomson Reuters, Intuit, Snowflake o Salesforce, entre otros. La lectura rápida es que el inversor está descontando un escenario en el que la IA se convierte en una “capa” tan potente que reduce el valor de parte del software actual o presiona los modelos de precios.Pero aquí viene el matiz: no todo el software tiene el mismo riesgo. Jason Ader, analista de William Blair, apuntaba en Yahoo Finance que el mercado está exagerando para buena parte de la industria y que, en momentos así, los índices se venden sin mirar quién hay dentro. La clave, por tanto, es discriminar qué modelos de negocio son más vulnerables y cuáles tienen más capacidad de absorber la ola y salir reforzados.¿Por qué no es tan fácil “reemplazar” a los gigantes?Nosotros creemos que el debate no va de si la IA es capaz de programar (lo es cada vez más), sino de si una empresa quiere —y puede— asumir el coste real de construir y mantener sistemas críticos por su cuenta. Como subraya Keith Weiss (Morgan Stanley) en la pieza original, el desarrollo inicial es solo una parte del problema: lo difícil es operar, actualizar, asegurar y gobernar ese software durante años.Además, el software “gratuito” no es nuevo. Weiss recuerda que el código abierto lleva décadas disponible, y aun así el mercado de proveedores terceros ha prosperado. La explicación es simple: cuando algo ya funciona, y el coste es razonable, las empresas prefieren centrar recursos en su negocio principal antes que “reinventar” un CRM, una nómina o un sistema de datos desde cero con herramientas de IA.Otro freno importante es la gobernanza del dato. Muchas organizaciones protegen información sensible y no se sienten cómodas abriendo su “tesoro” de datos a modelos o plataformas nuevas si no hay garantías claras. Aquí, los proveedores consolidados parten con ventaja: relación histórica, cumplimiento, controles y responsabilidad compartida.Lo más probable: integración… y selección naturalSi la IA no “mata” al software, ¿qué hace? Lo más probable es que se incruste dentro del software existente: automatiza tareas, mejora el análisis, acelera flujos de trabajo y eleva el valor percibido. Eso no significa barra libre: algunas compañías no se adaptarán al ritmo, quedarán atrás y perderán relevancia. Pero las que integren bien la IA pueden incluso ampliar su propuesta y defender precios.En resumen, el mercado está reaccionando como si todo el software fuera igual. Y no lo es. La pregunta para el inversor no es “software sí o no”, sino: ¿quién tiene datos, distribución, producto crítico y capacidad de integrar IA sin destruir su modelo? Ahí es donde probablemente se decida la próxima fase.