Harruinado
09/06/26 13:31
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Historias de la Bolsa.
Los inversores que esperan una rápida normalización de la inflación podrían estar subestimando un nuevo riesgo: el impacto de un posible El Niño severo sobre los precios mundiales de las materias primas agrícolas. Según recoge MarketWatch, varios analistas advierten de que este fenómeno climático podría alterar cosechas clave y mantener la inflación por encima de lo previsto.La tesis es sencilla: aunque una desescalada en Oriente Medio pueda aliviar parte de la presión energética, el clima podría tomar el relevo como nuevo foco inflacionista. Un episodio fuerte de El Niño tiende a provocar sequías, inundaciones y alteraciones de temperaturas en distintas regiones productoras, con efectos directos sobre alimentos básicos.Los alimentos vuelven al centro del riesgo inflacionistaLos cultivos más sensibles serían el trigo, el arroz, el algodón, el azúcar, el cacao y el aceite de palma. Según los analistas de Marex citados por MarketWatch, un fenómeno de El Niño intenso puede elevar los precios mundiales de los alimentos hasta un 9%.La NOAA estima que la probabilidad de que se produzca El Niño este año supera el 90%, con una posibilidad relevante de que sea especialmente potente. El riesgo no es menor anteriores episodios de El Niño ya provocaron daños importantes en cosechas y repuntes significativos en productos agrícolas.La inflación puede dejar de ser solo una historia de petróleo y tipos de interés para convertirse también en una historia de clima, alimentos y escasez agrícola.La desinflación pierde fuerzaEl problema es que este riesgo climático llega en un momento en el que las fuerzas desinflacionistas parecen débiles. Chris Faulkner-MacDonagh, de T. Rowe Price, advierte de que la economía estadounidense podría estar en una posición vulnerable ante una nueva crisis inflacionaria.China ha reducido capacidad productiva para sostener precios, lo que encarece costes para fabricantes nacionales y extranjeros. Al mismo tiempo, la construcción masiva de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial está elevando los precios de componentes tecnológicos como la memoria DRAM, reduciendo la tradicional presión bajista del sector tecnológico sobre la inflación.A esto se suma que los precios del petróleo podrían no volver tan rápido a los niveles previos al conflicto con Irán. Según analistas de Jefferies citados en el artículo, los mercados de futuros apuntan a que el crudo podría mantenerse durante los próximos años entre 10 y 15 dólares por barril por encima de los niveles anteriores a la guerra.Cómo proteger la cartera ante una inflación persistenteSi la inflación se mantiene elevada durante más tiempo, los inversores deberían revisar su exposición a activos capaces de proteger poder adquisitivo. El artículo apunta a varias alternativas:Materias primas, a través de vehículos diversificados como fondos cotizados ligados a commodities.Empresas agrícolas, especialmente fertilizantes y maquinaria, donde destacan nombres como Nutrien y Deere.Oro, ya sea mediante ETF como GLD o compañías de royalties como Franco-Nevada y Wheaton Precious Metals.Activos inmobiliarios, a través de REIT con carteras diversificadas y capacidad de preservar valor en entornos inflacionistas.La protección frente a la inflación no consiste en apostar por un único activo, sino en combinar exposición a materias primas, activos reales y compañías con capacidad de trasladar precios.El escenario más incómodo para los mercados sería una inflación que no solo no cede, sino que vuelve a acelerarse por factores fuera del control directo de los bancos centrales. En ese caso, las expectativas de bajadas de tipos se verían cuestionadas y las carteras demasiado concentradas en activos de larga duración podrían volver a sufrir presión.La conclusión es clara: el mercado puede estar demasiado confiado en una desinflación rápida. Si El Niño se confirma con fuerza y los precios agrícolas repuntan, la inflación podría convertirse de nuevo en el principal riesgo para consumidores, bancos centrales e inversores.