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¿Cómo declarar indemnizaciones en la renta?

La percepción de indemnizaciones es un hecho muy frecuente, especialmente en materia laboral. En este artículo conoceremos cuáles de las indemnizaciones deben formar parte de nuestra Declaración de renta y cómo deben hacerlo. 

¿Cómo declarar indemnizaciones en la renta?

 

 

¿Qué son las indemnizaciones?

Las indemnizaciones son prestaciones que tienen como finalidad el resarcimiento de un perjuicio y el reestablecimiento de la situación que ha sido mermada. 

Podemos distinguir en nuestro derecho dos grandes grupos de indemnizaciones:

  • Indemnización por daño material: es aquella que está destinada a la reparación de un menoscabo sufrido por una persona en sus bienes o derechos y que tiene un equivalente en dinero determinado o determinable. Esta puede clasificarse a su vez en función del:
    • Lucro cesante: cuando se refiere a un beneficio que, como consecuencia del hecho que da lugar a la indemnización, no se percibió ni se percibirá. 
    • Daño emergente: cuando se produce una lesión directa al patrimonio. 
  • Indemnización por daño moral: consiste en el perjuicio que afecta a un individuo, pero no es posible determinar su valor de forma cierta, sino que debe ser determinado a través de un juez o de las partes. Persigue proporcionar una "satisfacción" al afectado, para atenuar las consecuencias de un daño que no podrá ser revertido. Un ejemplo sería la indemnización por la pérdida de un hijo como consecuencia de un acto delictual. 

 

¿Cómo declarar las indemnizaciones en la renta?

Indemnización por daño moral

El primer numeral del artículo 17 LIR dispone que no constituye renta la indemnización por daño moral, siempre que la misma haya sido establecida por sentencia ejecutoriada. 

Por tanto, este tipo de indemnización no deberá incluirse en la declaración de renta, siempre que la misma haya sido determinada por sentencia judicial firme. 

Indemnización por daño moral

 

Indemnización por daño emergente

El mismo primer numeral del artículo 17 establece también que no constituye renta la indemnización por daño emergente. 

Si bien, el artículo añade que lo anterior no se aplica a la indemnización del daño emergente en el caso de bienes incorporados al giro de un negocio, empresa o actividad, cuyas rentas efectivas sí que deben tributar en el Impuesto de Primera Categoría.

Así pues, respecto a las indemnizaciones por daño emergente, no deberán tributar siempre que:

  • El bien siniestrado no forme parte de los activos de una empresa, negocio  o actividad. 
  • Formando parte de una empresa, negocio o actividad, el contribuyente en cuestión no deba tributar en Primera Categoría. 

 

Indemnización por lucro cesante

Aunque no existe unanimidad respecto a la tributación de la indemnización por lucro cesante, el SII ha determinado en varias ocasiones que la misma constituye renta como hecho gravado y que, como su finalidad es sustituir aquella renta que se habría percibido, debe tributar como la renta  ala cual viene a reemplazar, con los impuestos que procedan. 

 

Indemnizaciones laborales

En materia impositiva, son el artículo 178 del Código del Trabajo y el artículo 17 de la LIR, los que regulan el tratamiento tributario de las indemnizaciones en ámbito laboral, las cuales se puedrán calificar como rentas tributables o como ingresos no constitutivos de renta, en función del tipo de indemnización y de sus características. 

En primer lugar, por lo que respecta a las indemnizaciones legales (indemnización por años de servicio, por desahucio, sustitutiva del aviso previo, por vacaciones o feriado y por remuneraciones devengandas) no constituyen renta, en virtud del primer inciso del artículo 178 del Código de Trabajo.

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Las indemnizaciones convencionales o contractuales también se ven favorecidas por el beneficio tributario contenido en el artículo 178 del Código de Trabajo, siendo también un ingreso no constitutivo de renta para aquellas personas que las perciben.

Sin embargo, sin perjuicio de las indemnizaciones anteriores, los trabajadores también pueden obtener otro tipo de indemnizaciones distintas a la establecidas por la ley y a las pactadas en contratos colectivos. Estas indemnizaciones son las indemnizaciones establecidas en el contrato individual de trabajo y las indemnizaciones voluntarias.

Dichas indemnizaciones también se pueden calificar como ingreso no constitutivo de renta, en virtud del art. 17 nº 13 LIR, siempre que no excedan del tope máximo de un mes de remuneración por cada año de servicio o fracción superior a 6 meses, tomando como base la remuneración mensual que corresponda al promedio de lo ganando en los últimos 24 meses, con exclusión de las gratificaciones, participaciones, bonos y otras remuneraciones extraordinarias. Así pues, dichos excesos constituirían renta gravada por el impuesto único de segunda categoría. 

 

Puedes observar, pues, que, con carácter general, las indemnizaciones no constituyen renta y, por tanto, no deben incluirse en la Declaración anual de impuestos, a excepción de las indemnizaciones por lucro cesante y de las derivadas del contrato individual del trabajo y las voluntarias, cuando excedan de los límites establecidos por la ley. 

 

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