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El llamado “Jaguar de latinoamérica” no parece ni un gatito hoy en día. La realidad es que estamos viviendo un proceso de caída de la economía que cada vez parece más libre que controlada. Pero ¿por qué ha sucedido esto? y ¿en qué punto estamos realmente?. ¿Será que es tan dramático el asunto o es sólo una posición exagerada de algunos?.

Responderemos estas interrogantes en el propio desarrollo del presente artículo.

De Jaguar a gatito


Es importante destacar que no tengo nada en contra de los gatos, muy por el contrario me considero lo que hoy llaman como “catlover”. De hecho soy indudablemente un amante de los gatos. Sin embargo, dado que en el artículo de hoy me refiero a la economía de nuestro país (Chile), no me queda más que tomar consciencia de la situación actual frente a lo que éramos y hacia dónde nos vamos dirigiendo poco a poco (o tal vez aceleradamente).

Hace unos pocos años atrás, Chile era conocido como el “Jaguar de Latinoamérica”, esto debido a su importante crecimiento económico y desarrollo en diferentes materias que lo llegaron a diferenciar por lejos de los países hermanos de la región a pesar de venir de una difícil crisis económica durante el gobierno de la Unidad Popular (UP), lo cual después llevó a un golpe de Estado que trajo consigo una dictadura de 17 años para el país. Fueron sin duda años realmente difíciles.

El origen del término “Jaguar de latinoamérica” proviene del diario de circulación nacional “El Mercurio” a finales de la década de los 90, cuando Chile ya mostraba ese crecimiento exponencial y el término en sí de “Jaguar”, hacía referencia al crecimiento que tuvieron países asiáticos Hong-Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur (los 4 tigres asiáticos).

En esta década (la de los 90’s) no sólo inició una nueva década en el calendario cristiano, sino que además, una nueva etapa para Chile; había regresado la democracia (a nivel político) y esto prometía mucho. Y la verdad es que los resultados superaron por lejos lo esperado aunque para muchos chilenos no hubo avances. Lo realmente objetivo es que Chile creció como un avión despega y en dos décadas ya nos habíamos convertido en un país mucho más desarrollado que el resto de países hermanos.

A diferencia de este crecimiento espectacular que vivió el país y el cual vino acompañado de la alternancia en un Gobierno presidenciable sostenido por unas Instituciones que en general trabajan muy bien (salvo ciertos casos de corrupción que se han hecho públicos), Chile pudo sostenerse y seguir creciendo por mucho tiempo hasta que llegó el denominado “Estallido social”.

El “Estallido social” fue una especie de mezcla entre “rebelión” y “movimiento ciudadano'' que inició con el aumento de $30.- pesos chilenos en el precio del transporte del Metro (que dicho sea de paso, es considerado como el mejor de latinoamérica). Este movimiento que iniciaron estudiantes, rápidamente se contagió a la ciudadanía y hasta los delincuentes se unieron (para hacer de las suyas claro) y por supuesto, los infaltables políticos anticapitalistas que se encontraron el momento ideal para despotricar contra el modelo económico imperante en el país y contra el Presidente que en ese entonces era el millonario de centro-derecha, Sebastián Piñera Echeñique.

Desde entonces, Chile ha venido en caída libre en insostenible en su economía, algo que empeoró con la pandemia pero cosa que también sirvió de camuflaje para no ver los daños económicos de falta de confianza de inversión, aumento del desempleo y falta de Estado de Derecho que se vivió en el país durante el “estallido social”.

Algunos datos


Toda la narrativa pasa a ser derechamente subjetiva, emocional, ideologizada e incluso falaz si no es respaldada con datos. Es por ello que en mi calidad de Analista, es mi responsabilidad sostener este artículo en base a datos reales de la economía chilena desde los eventos mencionados anteriormente.

Inflación


Comenzando por lo más doloroso. Chile está viviendo un proceso inflacionario muy doloroso desde el año pasado. Esto producto de la falta de productividad respecto a la inyección de dinero a la economía desde las ayudas gubernamentales con el IFE Universal y los retiros de Fondos de AFP que se hicieron efectivos.

La inflación del año 2021 fue un peligroso 7,2%. Cifra que superó el promedio de la OCDE que fue de un 6,6% y el octavo de los peores registrados por los 38 países miembros. En palabras simples, tuvimos una inflación superior a 30 de los 38 países. 

Para el año pasado, el mejor número lo obtuvo Japón con apenas un 0,3% de inflación y el peor desempeño fue de Turquía con un escandaloso 36,1%.

Sin embargo, este año no nos va para nada mejor. Como era previsible, a medida pasa el tiempo se van viendo más fuerte los efectos del exceso de oferta monetaria, la inflación en este 2022 a julio (apenas 7 meses) ya alcanzó un 8,5%. Es decir, en  sólo 7 meses ya superamos el mal desempeño del año anterior y todo indica que superaremos los dos dígitos de aquí a finalizar este año.

Crecimiento


No podemos dejar de lado el crecimiento de la economía chilena. 

Los datos son lamentables. El 2021 si bien es cierto hubo un fuerte crecimiento de un 11,7%, esto se debió a las ayudas estatales y a los retiros de AFP. Pero ya aterrizando a la realidad, este 2022, la proyección de crecimiento es apenas de un 1,4% lo cual si lo enfrentamos a la inflación, es realmente penoso.

Para 2023, la cosa es más tétrica, hay proyecciones tan bajas como de un 0,0% y de menos de un 2% para 2024. 

Sin dudas proyecciones de crecimiento nada alentadoras para estos tres años comenzando por el actual.

Deuda pública


La deuda pública del país tampoco va para bien y desde el año 2010 ha venido creciendo exponencialmente. Sólo como dato, desde el año 90 comenzó una reducción impresionante de la deuda pública del país. Para 1990, la deuda soberana alcanzaba un 43,44% del PIB reduciéndose hasta el año 2009 cuando llegó a un apenas 5,73%. 

Esta reducción es literalmente impresionante. Sin embargo, después de hacer un gran esfuerzo a nivel país, hemos caído nuevamente en el relajo y desde el año 2010 comenzamos un rally imparable a la actualidad.

El año 2010 marcamos la primera alza, cambiando la tendencia bajista para comenzar un rally extremadamente vertical. La deuda soberana el 2010 alcanzó un 8,48%. Esta cifra que dió el primer paso para llegar a 2021 con un 36,28% y encontrarnos en este momento del 2022 en un 37,5%. 

Sin duda, casi estamos en el punto cero desde el regreso a la democracia. Una involución absoluta que seguimos inflando sin mostrar mayor pudor a nivel político.

Riesgo país


De acuerdo al EMBI, un indicador creado por JP Morgan tomando de referencia el Bono del Tesoro de los Estados Unidos que se consideran libre de riesgo, sitúa a Chile actualmente con 200 puntos a fecha de julio según los datos del Banco Central de Chile. Este incremento ha sido importante en los últimos meses y aunque hemos tenido cifras algo superiores en algunos meses en años anteriores, había mucho más control dato.

Seguimos siendo un caso de ejemplo de bajo riesgo respecto al promedio de Latinoamérica pero eso no nos puede dar permiso para continuar aumentando este dato ya que aspiramos a compararnos con países de bajo riesgo económico.

En lo respecto a los CDS (Credit Default Swap), también el riesgo ha aumentado llegando a superar los 100 puntos.

Balanza de pagos


Los resultados del segundo trimestre de este 2022 no han sido buenos. Según el Banco Central de Chile, se presenta un déficit de $6.564 millones de dólares.

En palabras simples, compramos mas de lo que vendemos. O más directo aún, consumimos más de lo que producimos!.

Conclusión


Existen muchos datos más y cada uno de ellos se pueden analizar con mucho detalle. Sin embargo la idea del artículo es dar una mirada rápida con un llamado de atención de que las cosas no van bien en Chile y todos los índices no van jugando en contra.

La situación no está perdida. Aún hay tiempo para retomar el buen camino pero si como país no lo hacemos rápido, seguiremos cayendo en esta espiral que nos terminará hundiendo más e iremos perdiendo no sólo el liderazgo y confianza en la región sino que lo más terrible es que seguirá resintiendo en la economía de las familias de Chile ya acostumbradas a una cierta calidad de vida que si bien es cierto, es menor a los países más desarrollados con los que nos encanta compararnos, es aún superior a los demás países de la latinoamérica.

Rodrigo Aguila Bahamonde
Analista de Rankia Chile

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