Impuesto a los Súper Ricos (Parte I: Mirada ideológica)

4

Impuesto a los Súper Ricos (Parte I: Mirada ideológica)



En dos partes me referiré a uno de los temas que más suena en boca de los políticos de un sector en Chile. La aplicación de un impuesto especial a los denominados “Súper Ricos” (no, no se comen, lo son por su riqueza económica) en Chile. Esto para mitigar los importantes daños económicos producto de la pandemia (tema que nos tiene agotados a todos en el mundo) y todo lo que con ello ha conllevado (cierre de empresas, disminución de jornada laboral y hasta pérdida total de miles de empleos a lo largo del país).

En esta primera parte del tema me enfocaré en el debate ideológico, por lo que la pregunta a responder en este artículo es…

¿Deben pagar más impuestos los que más ganan?


Algo sumamente polémico. ¿Es realmente “justo” que un individuo por tener mayores ingresos pague un porcentaje mayor de impuestos a otro que obtenga ingresos inferiores a él?.

Al parecer la discusión parece no tener espacio de existencia ya que la mayoría (que no es la que más ingresos obtiene) diría.

 - Si tiene más que pague más, total le sobra.

Pero esto no tiene que ser necesariamente así ¿o sí?. De acuerdo a una postura “lógica” (aquí podríamos a entrar a debatir qué entendemos por “lógico”) o mejor de acuerdo a mi visión (así nos evitamos el entrar a discutir por lo que es “lógico o no”), todos deberíamos pagar lo mismo en impuestos proporcional a nuestro nivel de ingresos. 

Por ejemplo si decidimos que todos debemos pagar un 20% de impuesto sobre nuestra renta (esta cifra no tiene que ver con la legislación tributaria actual, es solo para efectos explicativos) significa que quien obtenga ingresos por $1.000.000.- CLP mensuales debería pagar $200.000.- en contribuciones (para darle una palabra más amorosa a los impuestos) mientras que quien obtenga ingresos por $5.000.000.- debería pagar $1.000.000.- en contribuciones al Estado. Esta sería una proporción justa, todos pagarían igual pero el monto sería evidentemente diferente entre los contribuyentes en función de su renta. 

Misma carga fiscal para todos, aplicaríamos el concepto tan de moda últimamente de “igualdad” o al menos a la igualdad de condiciones (sí, sé que no es la igualdad que muchos piden).

El problema de hecho no es la igualdad sino la falta de la misma. La realidad que se aplica en Chile como en muchos otros países del mundo es que el impuesto sobre la renta varía basado en una tabla donde los que más ingresos obtienen pagan no sólo montos mayores, algo evidentemente natural considerando que sus ingresos son superiores como el ejemplo anteriormente mencionado sino que además el porcentaje (proporción) de impuestos a pagar es claramente superior a los que menos ingresos tienen quedando exentos. Estos últimos con el argumento de que “ganan muy poco” y los primeros (los que se les aplica el mayor nivel de impuestos) con que “ganan mucho” y por eso “tienen” que pagar más.

El castigo al “éxito”


La radiografía previamente expuesta parece muy natural y asumida como algo que debe ser así, al menos según un importante sector de la población. Sin embargo para algunos intelectuales de pensamiento liberal (sí, para los liberales y no, no son neoliberales, son liberales) esto es un asalto a mano armada y lo entienden más que algo “correcto” o “natural” como una violación a los derechos humanos donde el Estado haciendo uso del monopolio legal de la fuerza, sin preguntar le “mete la mano al bolsillo” a los ciudadanos, siendo a los de mayores niveles de ingreso económico, a quienes más profundamente se la mete (la mano).

La idea del castigo al éxito o al exitoso proviene de que por norma general quien obtiene mayores beneficios económicos de la sociedad es quien proporciona mayor valor al mercado entendiéndose al mercado como todos nosotros. Quienes son capaces de resolver nuestro problemas satisfaciendo nuestras necesidades de forma masiva obtienen beneficios proporcionales a ello pero para lograrlo, anteriormente debieron hacer “algo”. Ese algo puede traducirse como un constante esfuerzo en los estudios (con todo lo que ello conlleva), haber corrido riesgos en invertir su dinero en el mercado real o en el capitales o trabajar mucho en sí mismo para ser un artista o atleta destacado a quien la sociedad ha decidido premiar con la abundancia económica por existir un mercado para su actividad. 

Los liberales argumentan que la idea de que el que más gana, más debe pagar. Crea un desincentivo al esfuerzo, a la toma de riesgos (hablando de inversión) y castiga los buenos resultados producto del trabajo y el talento. Esto ya que se les estaría quitando (los más radicales hablan de robo) a los que más se esfuerzan y corren riesgos para darle a los que menos lo hacen o en una situación más común y peor, para entregársela a los políticos que administran un Estado ineficiente y que en algunos casos se presta para uso político y no únicamente para servicios públicos que demanda la ciudadanía.

El argumento del aumento de la desigualdad


La desigualdad es un tema que siempre se ha estudiando por los economistas en el mundo sin embargo en en los últimos años donde ha tomado mayor relevancia con protestas por ello en diferentes lugares del planeta destacando el fuerte “estallido social” que hubo aquí en Chile y que dejó grandes pérdidas en varios ámbitos y tampoco desconocer que los hechos pusieron en crisis relaciones familiares y de amigos por la diferencias de posturas, los que estaban de acuerdo versus los que no lo estaban. 

Más allá de entrar en el debate si lo sucedido el 18 de octubre de 2019 en Chile es justificable o no, lo cierto es que el tema de la desigualdad social es casi imposible de evitar y la solución a ello según un sector de la clase política es la aplicación de mayores y efectivos (este punto es da para otro artículo completo) impuestos a los que más ingresos obtienen. En pocas palabras, más impuestos a los que más ganan, menor la desigualdad. Así lo entiende un sector importante de la ciudadanía y de la clase política que pasa por caja cobrando votos con estas populares propuestas pero la pregunta que nos nace es ¿será tan así el resultado llevado a la práctica?.

El economista francés Thomas Piketty en su obra “El capital del Siglo XXI” (libro que tengo justo en este momento a mis espaldas en mi pequeña biblioteca personal) que dicho sea de paso, vendió tanto que lo convirtió en millonario (la gran paradoja). Realizó un extenso estudio y crítica donde aborda principalmente la temática de la desigualdad social que según su análisis se debe a la acumulación de la riqueza en una fracción menor de la población mundial incrementándose esto con el pasar de los años. 

De acuerdo a Piketty, el modelo económico imperante termina por incrementar la riqueza de los que ya son ricos (entiéndase como ricos a los que tienen patrimonio neto de millones de dólares y no del vecino que tiene un sueldo un poco más alto que los demás y se puede permitir sacar a crédito una camioneta 0km. que usa principalmente para ir a comprar lechuga, leche y huevos al supermercado) de tal manera que la brecha de la desigualdad crece con el tiempo respecto a los que menos riqueza poseen. En pocas palabras, el modelo actual tendería a aumentar la desigualdad con el tiempo siendo la renta sobre el capital el motor para ello. 

Volviendo al impuesto a los “Súper Ricos”


El pueblo lo pide, la mayoría lo aclama y un sector político lo usa a su favor. El impuesto a los Súper Ricos suena como una idea genial para solucionar los problemas desde las heridas provocadas en las arcas fiscales por efectos de la pandemia en Chile como para la solución a la desigualdad y tal vez hasta del cáncer (por favor, permíteme agregar un poco de ironía a este tópico tan álgido). Lo realidad es que tal vez las cifras no sean tan alentadoras como la masa ciudadana cree y sea más un grito esperanzador que una realidad que nos viene a solucionar los problemas económicos que enfrentamos a nivel país. De esto haré un mayor análisis en el siguiente artículo (la parte II de este).

Finalmente: ¿Quién tiene la razón?


La respuesta corta es que nadie y todos a la vez. Porque lo objetivo es que toda visión es a su vez correcta e incorrecta; tanto el obligar a pagar más a los que mayores ingresos obtienen como también no hacerlo. Como dice una canción, todo depende del cristal con que lo veas. 

Estamos ante un debate enteramente ideológico y cada cual tiene el derecho de verlo como le parezca (según su ideología). Sin embargo es una verdad irrefutable que es imposible hablar de igualdad (andar con carteles gritando por ella en las calles) si se quiere iniciar por construirla en base a un trato tributario desigual ya que no parecería muy lógico que a la hora de ir a comprar a la panadería de la esquina a usted le cobran más el kilo de pan que a otra persona porque “gana menos” que usted ya que acaso ¿no se sentiría discriminado y tratado injustamente?. Yo creo que sí, al menos así me sentiría yo y posiblemente saldría con el básico reclamo de que en otro país no me tratarían de esa manera. Este mismo sentimiento podrían tenerlo los "Súper Ricos" y aclaro (por si las mal intencionadas dudas) que ni Luksic, ni Piñera, ni Angelini ni ningún otro "Súper Rico" chileno (ni extranjero) me ha pagado por escribir el presente artículo ni por pensar de una forma u otra.

Finalmente cada cual tiene derecho de hacer con su dinero lo que quiera y al menos a nivel personal no me parece mucho la idea de que un tercero le imponga un porcentaje mayor de impuestos a algunos sobre otros por tener mayores ingresos o patrimonio. Creo firmemente que cada cual puede hacer con sus pantalones lo que se le de la gana y si desea donarlos, que lo haga pero no que un ente llamado Estado pueda irrumpir violentamente a su hogar, abrir su clóset y llevarse la ropa que quiera protegido por la Ley y justificándolo con el manoseado discurso de la desigualdad social.

Te invito a dejar tu comentario, tu visión es importante para enriquecer el debate en nuestra comunidad!

Un saludo!

Rodrigo Aguila Bahamonde

  1. en respuesta a Actioner
    #4
    30/04/21 13:25
    Hola Jorge

    Qué buen feedback me has dado!

    Muchas gracias por tu comentario ya que tocas muchos puntos interesantes que me dan ideas para diferentes artículos en directa relación con nuestra situación de esos puntos que expones en Chile como el pago de contribuciones, costos de servicios básicos, etc...

    Concuerdo contigo en algunos puntos sin embargo no en la conclusión (o al menos no en el concepto) ya que la pregunta que me nace es ¿qué es un precio justo? ¿cómo se define un precio justo?. En el ejemplo de los vasos, el precio es "justo" si el mercado está dispuesto a pagar esa cantidad por ellos y lo dejará de ser cuando ya no lo haga. Incluso si tomo una piedra de la calle y la pongo en venta en $10 millones de pesos, puede ser perfectamente tomado como un precio justo si por ejemplo Farkas ve mi piedra y encuentra que tiene algo "especial" a sus ojos y por ende decide pagarme los $10 millones que cobro. ¿Por qué no va a poder hacerlo?, ¿tiene que existir alguna ley que le impida a Farkas pagar lo que EL DESEA LIBREMENTE?. Sería poco lógico e innecesario que así fuese. 

    Cuando ves "obras de arte" que parecen "simples disparates" para la mayoría de nuestros ojos (un par de lineas trazadas sin mayor forma, aparentemente claro) y los venden por decenas de miles de dólares a millonarios amantes de ese tipo de "arte". ¿Pagan un precio justo?. Creo que un hombre de negocios si no lo pensara así, no lo pagaría por lo que pagan el precio justo a su parecer. 

    A lo que voy con esto es que un precio justo lo define el mercado y no necesariamente los costes de producción, es en ese punto donde se cae la teoría del trabajo versus la teoría del valor. He ahí donde podemos ir a un restaurant y encontrar un plato a $5.000.- y a otro con el mismo menú en $50.000.- Finalmente el costo de los ingredientes es el mismo ¿o no?. El kilo de papas, el de zanahorias, el gasto de insumos es el mismo, de gas, aceite, etc... ¿qué cambia? El VALOR. Por eso definir arbitrariamente qué precio es justo o no, en una economía de libre mercado donde los precios son determinados por la oferta y la demanda no tiene mucho espacio. Con el tema de la Isapre es lo mismo. Las Isapres son "libres" de cobrar lo que quieran lo que no pueden hacer es obligar a ser clientes (afiliados) a ellas. Si estoy en una Isapre y no me gustan sus precios, me voy de ahí. 

    Un ejemplo claro para Chile es el precio del cobre. El cobre SIEMPRE ES EL MISMO pero su precio SIEMPRE CAMBIA. Su precio SIEMPRE ES JUSTO porque el mercado así lo determina. Sino sería un precio fijo, inalterable lo cual pondría en peligro la demanda de cobre y los ingresos para nuestro país si el precio fijo se considerase demasiado alto para el valor que su adquisición contempla.

    Es un tema extenso pero como te digo, el precio justo como tal no existe en una economía de libre mercado porque lo que es justo para mí tal vez no lo sea para ti, no es objetivo y tampoco lo podemos asociar directamente con los costes de producción (el precio de mercado del cobre no está fijado acorde a su costo de extracción) puesto que eso nos obligaría a pagar por cosas que no consideramos que tengan mucho valor un precio más elevado del que deseamos. Principio del fracaso del pensamiento marxista.

    ¿Es justo que la hora de Alexis Sánchez sea más cara que la de un médico o un profesor? El mercado (todos nosotros formamos parte del mercado) dice que sí lo es.

    Otro ejemplo: Si yo cobro por decir algo 1 UF la hora como consultor freelance pero un día me lo tomo libre porque me duele la cabeza y llega un cliente insistiéndome de que trabaje ese día, tengo la libertad de decir que no o como de colocar de condición de cobro a 2 UF la hora o 3. ¿Eso es justo? Para mí sí, porque es mi día de descanso y me duele la cabeza. Por eso el precio justo no existe ya que hay factores más allá del coste de producción o de lo que alguien en específico considere justo o no. Simplemente si al mercado no le parece "justo" un precio, bajará la demanda y por ende el precio tenderá a disminuir hasta llegar a un punto de equilibrio entre oferta y demanda y ese realmente será el precio "justo" de acuerdo al mercado.

    En lo que respecta a que se pague lo que se tenga que pagar y no se evadan impuestos por ejemplo, estamos de acuerdo. Las reglas tienen que ser igual para todos (en obligaciones) y el Estado a través de su aparato represor de monopolio de la Ley y la fuerza pública, debe velar porque así sea.

    Me has dado muy buenas ideas para futuros artículos donde explicaré la teoría del valor y del precio. 

    Muchas gracias y te invito a suscribirte a mi blog y a seguir comentando que con feedback como el tuyo podemos seguir aportando entre todos a la comunidad del conocimiento financiero!

    Un abrazo amigo!
  2. #3
    30/04/21 01:40
    Rodrigo:
       Tienes razón, pero también hay una falla en tu tesis. Personalmente creo que no es necesario subir impuestos a nadie, ni subir sueldos ni entregar beneficios sociales o lo que quiera hacer el Estado. Entonces, la pregunta que nace es ¿Cómo se resuelve el problema de la desigualdad?, la respuesta es simplemente que los precios cobrados sean los que realmente correspondan. He encontrado que hay productos que se venden a precios tremendamente abultados (bajo el excusa de los costos de operación). Por ejemplo, post dieciocho pasé por un local de materiales de construcción donde estaban rematando vasos desechables (esos de color rojo por fuera y blancos por dentro) a $150 pesos los 10. Pero el precio normal de venta que tenía era de más de $3.000 pesos. Entonces me nace la duda, ¿Cuál debiera ser el valor, digamos justo, para este producto. Otro ejemplo, constantemente (por lo menos una vez al año o cada dos años) me llegan los correos de mi Isapre indicándome que el plan que yo tengo subirá producto de un aumento en licencias, ampliaciones al auge y justificaciones que yo no he utilizado en más de 10 años (que fue cuando mi hija menor nació). Y a pesar de todas esas lamentaciones que me indican, sus ganancias siguen siendo bastante elevadas. Significa que no están cobrando el valor justo.
    La recordada venta oculta de los medidores de la luz, otra cosa que era un nuevo negocio de la compañía eléctrica que bajo la idea de que con estos bajarían los costos de la luz, ya que no se requerirían personal para registrar el consumo del medidor en terreno, pero se mantendría el cobro de mantención del medidor ya que sería de cargo de la empresa cualquier falla que pudiera tener este nuevo equipo. Todo mal. Más aún, se sabía, por otro lado, que este medidor podría ser utilizado también por otras compañías (gas, agua) que nos terminarían también cobrando estos nuevos costos de arriendos.
    Por lo tanto el problema de la distribución de la riqueza radica en esto: "No sirve que me suban el sueldo porque me van a subir los precios, los impuestos y va a ser todo igual o peor que al inicio. El problema es en los precios justos".
    Por lo demás, también se hizo público estos días que existen algunos terrenos que no pagan impuestos por tener destino educacional, que de por sí también son negocios, entonces tampoco podemos decir que actualmente todos pagamos los mismos impuestos.

    Saludos,

    Jorge Aramayo
       
  3. en respuesta a Luis Angel Hernandez
    #2
    29/04/21 16:46
    Exactamente mi estimado Luis.

    Pero insisten con la misma fórmula.
  4. #1
    29/04/21 15:43
    Donde quiera que han puesto un impuesto de este tipo, nunca han recaudado lo que han prometido y la fuga de capitales se ha acelerado.