Las correcciones y la diversificación inteligente

La diversificación de las inversiones es un concepto que no siempre se entiende como debería. Para muchos, diversificar significa comprar de todo, para evitar poner “todos los huevos en la misma cesta”, como se dice habitual. Sin embargo, eso no es diversificar. La diversificación inteligente se entiende de otra manera en las finanzas.

Comprar de todo suele tener un resultado de “suma cero”, una cartera en la que, cuando unos activos suben, los otros bajan por igual, y viceversa. Eso no parece una diversificación muy inteligente. La inteligente es aquella en la que se compran distintos activos con la esperanza de que el resultado neto del conjunto sea rentable pero evitando a la vez una volatilidad excesiva.

“La diversificación es una protección contra la ignorancia. Tiene poco sentido para quienes saben lo que están haciendo”. Ni es necesario llegar a este extremo que propone Warren Buffet, ni tampoco comprar de todo a lo loco. Es posible diversificar de forma inteligente combinando activos que se mueven de forma inversamente proporcional (los conocidos como amortiguadores) con otros que se lo hacen de manera independiente y que generan rentabilidad por su cuenta en periodos diferentes. 

A estos activos que se comportan de forma independiente al mercado se les conoce como activos descorrelacionados. Son especialmente interesantes para una buena diversificación porque permiten que se amortigüen mutuamente en las caídas, sin por ello perjudicarse en las subidas.

Esto puede hacer parecer que conseguir una buena diversificación, inteligente, sea tarea fácil. Si se consiguen establecer las correlaciones que se producen en los mercados, se trata simplemente de jugar con ellas. Sencillo, ¿verdad? La realidad es que no lo es tanto, ya que hay un factor que hay que tener en cuenta: las correlaciones cambian. 

Algunas correlaciones duran años y son fuertes, pero lo habitual es que la mayor parte se comporten de una manera en un periodo, y de otra diferente en otro. La situación económica y financiera es uno de los factores del que dependen, además de otros, que pueden llegar incluso a ser modas que aparecen entre los inversores.

El papel de las correcciones: una información valiosa


Si uno se para a “escucharlas”, las correcciones que han tenido lugar este año nos están dando algunas pistas valiosas. La primera, que hay algunos activos que aguantan bien las caídas cuando estas se están produciendo por el miedo a la inflación, y también que hay otros que sufren más en este contexto. 

La segunda pista es que los bonos están viviendo un periodo de correlación claramente negativa con los sectores más cíclicos de la bolsa. Esto es lógico, ya que estos sectores se ven beneficiados por la inflación, mientras que los bonos son los grandes perdedores. Eso, sin embargo, no siempre ha sido así.

Otro dato que se puede apreciar este año es que el oro ha perdido brillo como un activo con una correlación positiva al miedo inflacionista, y no está protegiendo de estas expectativas como lo ha hecho en el pasado. Eso sí, si estas expectativas se van confirmando, es posible que veamos cómo vuelve la correlación entre el metal precioso y la inflación. 

El papel del Bitcoin como una posible cobertura frente a la inflación también se está poniendo en duda este año. Sus últimos movimientos indican que no es así, con su valor desplomándose en los momentos en los que más ha crecido el temor por la subida de los precios. 

Un posible cambio de tendencia


Ante la posibilidad de que una corrección en el mercado termine convirtiéndose en el inicio de una tendencia bajista, todas estas pistas que hemos mencionado tienen mucha utilidad, ya que la corrección nos va indicando qué activos, sectores y países podrían hacerlo mejor si se consolida una tendencia bajista. Hay que recordar que los elementos que generan la corrección suelen ser los que predominan después en la tendencia bajista.

Mi conclusión y el consejo que podemos ofrecer con este análisis es que su asesor debe tener muy claras cuáles son las correlaciones que están teniendo lugar en los mercados, cómo podrían evolucionar y cómo se puede sacar provecho de ellas. Tener esto claro hará que las carteras de fondos ganen con menos volatilidad que el mercado y también que estén preparadas para aprovechar un posible cambio de tendencia.

Y digo “su asesor” porque el estudio de las correlaciones requiere de mucho tiempo, conocimiento y gente especializada que conozca cuáles han sido las correlaciones en el tiempo y que analice su evolución.



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