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Blog ¿Cómo llegar al millón de dólares en 10 años?
Estrategias de inversión para el largo plazo. Pocos caminos llevan a Roma.

Afores: fondo perdido.

Buenas tardes,

Dejo con ustedes una nota de las AFORES en México, de hace algunos años, donde se me entrevistó para que la discutamos si les parece.

Saludos.

¿Cuántos negocios pueden presumir de tener una clientela cautiva de tres millones de personas?

En México, aparte del Metro capitalino, sólo ocho de las 18 Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), que juntas concentran 80% de las cuentas registradas ante el SAR.

A diferencia del Metro, las Afores tienen ganancias espectaculares. Mediante el cobro de comisiones por el manejo del dinero de 39 millones de trabajadores —que van desde 1.17 hasta 3.3%— las Afores obtuvieron más de mil millones de pesos en ganancias durante el primer semestre del año, de acuerdo con datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados.

Quizá no haya negocio más seguro en el mundo financiero que una Afore, pues cobra sus comisiones sobre saldos, no sobre rendimiento. Cuesta trabajo pensar en otro que ofrezca tal rentabilidad sin riesgo.

En cambio, su desempeño a favor de los ahorradores deja mucho que desear. El total de recursos administrados por las Afores ha sufrido una “minusvalía” de 41 mil millones de pesos —o casi 5% de su valor— desde que estalló la crisis financiera global, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Minusvalía, por supuesto, es una bonita palabra. Para los ahorradores el problema no admite adornos: no saben por qué se ha esfumado parte de sus fondos de retiro ni qué dimensión tiene esta pérdida.

Como me dijo el viernes pasado el doctor Mario Luis Cortés Mencías, especialista en pensiones e investigador de la Universidad Panamericana: la Consar no ha sabido explicar si la susodicha minusvalía es una afectación irremediable al capital de los ahorradores o si se trata de una cantidad que pueda recuperarse cuando los papeles en los que se invirtieron los fondos regresen a su nivel anterior.

Hace unos días, la vocera de la Comisión pretendía tranquilizarnos diciendo que “estos mercados son de largo plazo”. Es decir, como los ahorradores son convidados de piedra en este negocio —pues poco o nada se les informa sobre las estrategias de inversión de hasta 15% de su dinero en instrumentos de renta variable—, tendrán que esperar 20 o 30 años para saber cómo les fue en la ruleta.

Si no cambia radicalmente este sistema de retiro, es fácil adivinar lo que sucederá al cabo de ese lapso: o los trabajadores se retirarán con una pensión miserable o tendrá que entrar el Estado para garantizarles un ingreso mínimo, como ya ocurrió en Chile, país donde se gestó y del que se copió el sistema de capitalización individual de retiro.

Y es que así funciona el esquema económico ultraliberal en que está basado. Su filosofía es simple: socializar las pérdidas y privatizar las ganancias.

Recordemos que México calcó de Chile el sistema de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) creado a principios de los 80 por el gobierno militar de Augusto Pinochet. Dictador, asesino y vulgar ladrón —como lo demostró el escándalo de sus depósitos en el banco Riggs—, Pinochet fue uno de los alumnos favoritos de esa gran sacerdotisa de los adoradores del mercado, Margaret Thatcher.

Aunque desde el advenimiento de la democracia en Chile no se ha modificado el sistema de pensiones, los gobiernos de los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet han tenido al menos la sensibilidad de introducir protecciones para los ahorradores.

Por ejemplo, al primero de ellos se debe que los trabajadores chilenos puedan elegir el tipo de riesgo que quieren correr en la inversión de su fondo de retiro. En México, tal libertad no existe, a pesar de que uno de los principios del sistema es el voluntarismo. Aquí el porcentaje del saldo que se invierte en instrumentos de renta variable depende del grupo de edad del ahorrador.

En Chile, las reformas de Lagos y Bachelet han sido apenas un paliativo de un régimen diseñado para la ganancia fácil de las administradoras y no para el ahorro de los trabajadores.

No lo digo yo, sino varias investigaciones que han explorado los mitos de un sistema de pensiones que se ha exportado a varios países, entre ellos el nuestro, sin reparar en sus inconvenientes.


Desde sus orígenes, las AFP en Chile no fueron creadas en torno de la seguridad social y la garantía de pensiones, sino, más bien, para el lucro de la administración de fondos y alivianar la carga del Estado.

 

Diagnosticaron, en 2006, los especialistas René Fernández Montt y Karina León Leiva, en su estudio La trasnacionalización de la previsión.

En agosto de 2007, los fondos de pensiones chilenos alcanzaron su valor máximo, equivalente a unos 104 mil millones de dólares. Desde entonces, los ahorros comenzaron a sentir los efectos de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Al momento de escribir estas líneas, los fondos habían perdido más de 27 mil millones de dólares. Sólo los ahorros de quienes habían decidido invertir en el “Fondo E” (100% renta fija nacional) habían mantenido su valor.

Hace dos semanas, un grupo de economistas chilenos dirigió una carta a la presidenta Bachelet recomendándole medidas que protegieran los fondos de pensiones, entre ellas

Replegarlos ordenadamente a inversiones más seguras en el país mientras dure la crisis y proceder, más adelante, a la reforma general al sistema.

Mientras en el país de origen de la capitalización individual del retiro se vive esa realidad y se hacen esas reflexiones —y en Argentina el fracaso del modelo condujo al traspaso de los fondos de pensión al Estado—, aquí casi nadie levanta las cejas cuando el titular de la Consar, Moisés Schwartz, cantinflea:

La minusvalía no se convierte en una pérdida, sino que el dinero de los trabajadores vale menos.

 

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director

Excélsior

  1. #1

    Vaqubike

    Bueno una vez leido, lo que vale es el sacar conclusiones.
    Por mi parte, el concluir que lo mejor es el sistema de pensiones público, obligado y piramidal que tenemos en España es un error.Nuestra pension futura debe depender del dinero que hayamos aportado a lo largo de nuestra vida laboral.Inmediatamente añadiré que con cargo a los presupuestos del Estado se debe asegurar a todo el mundo una vez llegada la edad de jubilacion una renta mínima para vivir, que no tiene nada que ver con la renta de subsintencia que se da a los parados sin recursos. En cuanto a la manera de gestionarse la aportacion obligatoria a nuestra jubilacion, pienso que debia darse libertad a cada trabajador para elegir el riesgo a asumir. Está rchidemostrado que para periodos largos de tiempo( el tiempo que dura una vida laboral) , la máxima rentabilidad se consigue con activos de riesgo.Y lo sensato es que a medida que se acerca nuestra edad de jubilacion vayamos balanceando hacia menos riesgo nuestras inversiones.
    Cuestion aparte son los fondos extra que dediquemos (si podemos) a suplementar nuestra pension de jubilacion.Aquí aparece la figura de gestor de fondo de pensiones que gracias al favoritismo de la administracion queda limitado a bancos y aseguradoras.Una verguenza.Pregunto yo: Al igual que se crea una cuenta vivienda con todas las ventajas fiscales de la inversion directa en comprar un piso, no podia crearse una cuenta pension jubilacion? Y yo me gestionaria mi ahorro para tal fin. Si elejo mal , el dinero es mio.

  2. #2

    René Fernández Montt

    en respuesta a Vaqubike
    Ver mensaje de Vaqubike

    Hola, agradezco tu comentario.
    Concuerdo con tu diagnóstico, pero un punto a destacar es que el problema siempre está ligado al origen de los recursos y la pensión que es posible pagar con los recursos escasos.
    Como se leía, en Chile existe libertad de elegir el multifondo (riesgo a asumir), pero existe bastante de desconocimiento en la población en torno a ello, por lo que es una libertad a medias.
    Saludos.

  3. #3

    Vaqubike

    en respuesta a René Fernández Montt
    Ver mensaje de René Fernández Montt

    Precisamente por la escasez de los recursos del Estado es por lo que aunque todos cobraremos algun dia pension está por ver de qué cuantia.Creo que lo prudente para los que aun estan a años vista de ese dia es que piensen en una pension insuficiente para vivir al nivel acostumbrado. Y ... eso solo tiene solucion creandose un fondo propio para la jubilacion.
    En cuanto a lo del conocimiento del publico sobre el producto, solo se que la historia demuestra que cuando los gobiernos nos tratan como dismunuidos e intentan "salvarnos la vida" lo que ocurre es un fracaso económico de envergadura

  4. #4

    René Fernández Montt

    en respuesta a Vaqubike
    Ver mensaje de Vaqubike

    Concuerdo, en Chile existe un fondo propio, pero como se descuenta un % bajo del sueldo, las pensiones no alcanzan. La discusión se centra en como aumentar la pensión.
    Sobre el segundo punto, claro, se soluciona con más información y no con decidir por el desinformado.
    ¿Cómo está el sistema español actualmente?
    Saludos.

  5. #5

    Vaqubike

    en respuesta a René Fernández Montt
    Ver mensaje de René Fernández Montt

    Pues en España, por la politica cortoplacista de los gobiernos( ya sabes yo a salir lo mejor parado en mi legislatura y el que venga detras que arree) no se hace nada con vistas a el problema que tendremos en veinte años o antes.Como el sistema está quebrado se alarga tímidamente la edad de jubilacion y se aumentan los años computados para fijar la pension.Con ello se consigue que las pensiones futuras sean mas bajas, pero no se ataja el mal de raiz.Cochina política!

Autor del blog

  • René Fernández Montt

    Ingeniero Comercial, Magíster en Economía Financiera de la Universidad de Santiago de Chile. Máster en Banca y Finanzas, Universidad Alcalá de Henares. PHD(c) in Management, Université Libre des Sciences de l'Entreprise et des Technologies, Bruxelles. Posee Diplomados en Riesgo Operacional, en Economía Social de Mercado, en Normas Internacionales de Contabilidad para el Sector Público, en Educación y en Políticas Públicas en Medio Ambiente, Energía y Desarrollo Sustentable.

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