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La minería forma parte de la identidad chilena como nación, y ha sido y sigue siendo clave para el desarrollo de los chilenos. Su importancia ha sido evidente durante la historia y es innegable en la actualidad.

Chile, país minero

La minería ha sido protagonista de la senda de crecimiento alto y sostenido que tuvo la economía chilena en las últimas décadas. Luego de una producción de cobre estancada en torno a 1,4 millones de toneladas anuales durante los años 80, en la década siguiente se observó un crecimiento sostenido, alcanzando más de 4 millones de toneladas. Posteriormente ese crecimiento continuó, aunque a menor ritmo, y en los últimos años se ha estabilizado en torno a 5,8 millones de toneladas anuales. Esto ha permitido que Chile pase a representar desde un 16% de la producción mundial antes de los años 90 a un 32% en años recientes. Cabe destacar que el crecimiento se observó tanto en la minería privada de capitales extranjeros y capitales nacionales, como en la minería estatal. 

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Aunque muy marcado por las fluctuaciones de precios, la participación de la minería en el PIB se ha ubicado en torno al 13%, desde mínimos en torno al 7% en algunos años de los años 90, hasta máximos sobre el 20% en algunos años de la segunda mitad de la década del 2000.
Participacion minera en PIB chile
 

Mala situación para la inversión minera

A pesar de todos esos datos, parece que la inversión en la mineria  está pasando por malos momentos, debido en gran parte a dos factores:

  • Descenso en los gastos de exploración.
  • Desaliento en los ajustes registrados en los proyectos de empresas que prestan servicios al sector.

Es bastante preocupante la caída de Chile en el ranking mundial sobre países y zonas de interés para la inversión minera. Hace diez años, Chile se encontraba en segundo lugar en las preferencias de los inversionistas. En décadas pasadas, el país se caracterizó por una permanente y adelantada visión de fijar y preservar un marco estable, no discriminatorio, seguro y favorable para atraer a estas inversiones. Se legisló sobre la propiedad minera, se promulgó un nuevo código sectorial, se celebraron tratados para la protección de esas inversiones y se eliminaron anacrónicos controles cambiarios. En los últimos años, en cambio, han prevalecido las regulaciones obstaculizadoras y la judicialización de los permisos, y han surgido condiciones más adversas para esta actividad. Consecuentemente, no es extraño que Chile descendiera sostenidamente, hasta ocupar el lugar número 30 en 2013.

El reciente informe del instituto canadiense reitera y destaca una excepcional valoración del potencial geológico de Chile. Según este informe la posición de Chile mejoraría sustantivamente: el índice de potencial minero (que no toma en cuenta las obstrucciones regulatorias) lo sitúa en un destacado cuarto lugar, solo superado por Nevada (EE.UU.), Australia Occidental y Alaska (EE.UU.)
 
Pero la calidad geológica no basta para incentivar las inversiones. 
Según afirma el presidente ejecutivo del Consejo Minero.
 

Los principales factores que influyen en este descenso en la inversión minera son:

  • Las incertidumbres jurídica y regulatoria para concretar los proyectos.
  • Debate sobre nuevos tributos y sobre el futuro del estatuto de la inversión extranjera.
  • La pérdida de competitividad por la más que duplicación de los costes de la energía y por el fuerte aumento en los salarios, sin que se les condicione a mejoramientos en la productividad. 

En un futuro...

  • Chile no debe perder las oportunidades que se le presentan en cuanto a su potencial geológico.
  • Por otra parte debe, recuperar el lugar sobresaliente en la minería mundial.

El futuro del país y el bienestar de los habitantes de Chile dependen en gran parte del desarrollo de la minería.

Por desgracia hay desconocimiento generalizado de los beneficios y repercusiones de la actividad minera en los más variados ámbitos sociales y económicos. A la comunidad minera corresponde, difundir tanto los beneficios directos e indirectos que entrega al país como el desempeño de su acción social. Las autoridades, deben analizar e impulsar las medidas para hacer más atractivas estas inversiones.

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