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Analizando las contradicciones del mercado

Etiqueta "Reserva Federal (FED)": 12 resultados

Una oportunidad histórica

Todos los modelos económicos con el tiempo se convierten en híbridos. EE.UU. hoy en día no representa el capitalismo puro. De hecho, en ninguna parte del mundo hay lugar para el capitalismo puro, no regulado.

Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs

Pues sí, es una verdadera lástima. Hoy en día ir de “liberal” por la vida es una cosa tan utópica como en su momento lo fue el comunismo o el anarquismo. Pero eso es lo que pasa cuando el Estado mete sus manazas en todo e intenta controlar cualquier esfera de la vida pública. Hubo una época dorada, no hace tanto, en el que las grandes corporaciones luchaban a cara de perro por su cuota de mercado. No es que los políticos de entonces fueran mejores o peores que los actuales, pero había cierto laissez faire en los asuntos de la economía. Y sobre todo, los banqueros centrales no iban de superestrellas ni sus acciones tenían la repercusión mediática de ahora.   Leer más

Los Dilemas de la FED

Vamos a cruzar el río tanteando las piedras

Deng Xiaoping (el líder reformista chino que abrió su país al Capitalismo global)

Antes de volver a los romanos voy a hacer un alto en el camino en mi blog para hablar de los cambios radicales que advierto en la política monetaria de Estados Unidos y de la Eurozona; que a buen seguro influirán en la evolución de las bolsas y en la economía en general. Por supuesto es mi opinión personal y podéis discrepar todo lo que queráis. Y si lo hacéis mucho mejor. El debate siempre es bueno. En cualquier caso ahí van mis reflexiones…

La Historia no se repite, pero rima

Desde que la Reserva Federal empezó a imprimir dinero hace ya unos cuántos años, sus dirigentes justificaron esa medida porque supuestamente iba a revitalizar el consumo y a facilitar la extensión del crédito por parte de los bancos. Sin embargo pasado el tiempo parece evidente que no han conseguido ni lo uno ni lo otro. La FED tiene 3 mandatos que cumplir: controlar los precios, reducir el paro y asegurar la sostenibilidad del sistema financiero. El primer objetivo lo han alcanzado con creces porque los precios están contenidos y todo Occidente se desliza lentamente hacia la deflación. En cambio han fracasado estrepitosamente en la tarea de generar empleo y en supervisar a las entidades financieras, hedge funds y demás actores de las finanzas que hacen y deshacen a su antojo sin ningún control  por parte de las autoridades regulatorias.   Leer más

El Dilema de Triffin

Parece ser, como le comenté a Margrave en su día, que soy uno de los últimos osos que quedan en Rankia… En contra del discurso oficial de los mass media y de Mariano Rajoy que anticipan una gran recuperación económica en 2014, yo lo veo complicado de cojones. Por supuesto, mientras impriman dinero todo puede seguir subiendo. Pero el mercado está tan lleno de disonancias que en cualquier momento podría darse un brusco e inesperado paseo por los infiernos. Tarde o temprano, alguna vaca sufrirá un ataque de pánico y entonces todo el rebaño la seguirá.

En alguno de los próximos artículos daré rienda suelta a mi “osería”, pero en éste me voy a enfocar exclusivamente en lo que está determinando la marejada de fondo; que no es otra cosa que el cuestionamiento del dólar como divisa de reserva internacional. Para hablar de todo esto, tengo que hablar del dilema de Triffin. Lo que viene a continuación es mi humilde punto de vista y lo comparto con vosotros para enriquecer el debate y aprender entre todos. Todas las opiniones son más que bienvenidas, siempre y cuando se hagan con respeto.   Leer más

El primer jinete del Apocalipsis deflacionario: La Deuda

Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de la ira.

El libro del Apocalipsis de San Juan

El primer jinete del Apocalipsis deflacionario: La Deuda

 

Cuando observo las cuantías de las deudas de todo el bloque occidental, su escaso o nulo crecimiento y la tremenda espiral de gasto en que estamos metidos… me vienen a la mente las palabras de Marc Faber, de hace unos meses: “A veces estoy tan preocupado, que me tiraría por la ventana”; y también, “en el peor de los casos, en el fallo sistémico que creo ocurrirá, el oro todavía tendrá algún valor”. No está mal para quién predijo y se forró con el crash bursátil de 1987. Sólo que ahora -además de predecir el próximo crash de los mercados-, prevé una monumental crisis de deuda motivada por los impagos soberanos, que impactará de lleno en la economía mundial. Aunque no está solo; Jim Rogers, Terence Burnham, John Hussman y muchísimos más, piensan de un modo parecido.   Leer más

Más que volar, caía en picado

Mi amigo Alberto, heredó hace años la gestión de una empresa radicada en el cinturón industrial de Barcelona. Se trata de una compañía familiar de tamaño medio, con una amplia trayectoria en la fabricación de pequeños electrodomésticos, que luego se venden en el mercado nacional. Aunque de vez en cuando consigue exportar algo a Latinoamérica y al resto de países de la Unión Europea. Tiene buenos clientes y sus productos son bastante competitivos; pero como les pasa a tantas pymes, ahora está en apuros y ya veremos si consigue sobrevivir a la peor crisis económica en 80 años. Sin duda alguna, hubo tiempos mejores…
 
Durante décadas, cuando el negocio estaba controlado por sus tíos, la empresa fue una máquina de hacer dinero. Debido a una combinación de factores, buscados o afortunados, consiguieron encontrar la fórmula del éxito. Producían a unos costes más que aceptables debido a sus inversiones en tecnología, en I+D y, también, porque en aquella época los costes laborales eran más que aceptables. Y sobre todo, porque apenas tenían competencia. Estas felices circunstancias les permitieron extender el negocio por toda la península y, con el tiempo, el ciudadano de a pie aprendió a relacionar la marca con la calidad de sus productos. Un logro sensacional. Con el paso de los años, los clientes se convirtieron “en amigos” y se estableció una relación de confianza mutua que retroalimentaba el éxito comercial de la empresa.
 
Eran tiempos muy felices. Los tíos de mi amigo, estaban pendientes del negocio y disfrutaban de la vida al estilo de la burguesía catalana: veraneaban en la Costa Brava, invertían sus ganancias en la compra de selectas propiedades inmobiliarias y educaban a sus hijos en escuelas vinculadas al catalanismo político de CiU. Aunque para consternación de la familia, mi amigo les salió “pepero”… pero eso ya es otro cantar. Para los trabajadores la cosa tampoco iba mal. Sus sueldos eran aceptables, tenían estabilidad laboral y unos sindicatos que luchaban a cara de perro por todos sus derechos. Sin embargo, las semillas del declive empresarial se plantaron precisamente en aquella época… Con el paso de los años, los dueños adoptaron un comportamiento más rentista que inversionista y se alejaron de la gestión cotidiana del negocio. Y a partir de entonces empezaron los chanchullos, tanto en la dirección como entre el personal. A uno de los tíos le dio por saquear la caja sin el consentimiento de sus hermanos… y entre los trabajadores se instauró una especie de nepotismo laboral controlado por los sindicatos, que sólo permitía la contratación de familiares y amigos del personal ya empleado. 

 

Llega la Gran Recesión

Cuando los tíos de Alberto se dieron cuenta que la crisis había llegado para quedarse, decidieron abandonar el barco. Sabían a lo que se enfrentaban… Y les dio una pereza infinita. Al fin y al cabo, vivían cómodamente y la vaca ya no daba para más. Era el momento de cambiar de aires. Pusieron la empresa a la venta y se sentaron a esperar. Sin embargo, con lo que no contaban era con la pretensión de mi amigo por hacerse con el control de la compañía… Lo que vino a continuación seria muy largo de contar y daría para varios capítulos de Falcon Crest, porque la trifulca familiar fue de órdago, pero finalmente Alberto se alzó con la victoria y les arrebató el control de la compañía. 
 
A partir de entonces, se acabó la fiesta. Se enfrentó a la hercúlea tarea de adaptar el negocio a las nuevas condiciones del mercado. Sus opciones eran muy limitadas. Básicamente, se reducían a dos:
  • Solicitar crédito a las entidades financieras para ganar tiempo con el que reestructurar la empresa
  • Echar a gente o bajar los salarios.

Probablemente todo a la vez. Lo cuál nos lleva a una situación de lo más curiosa; ya que la primera opción ofrece una solución a la keynesiana y la segunda, a la austríaca. Salvando todas las distancias, claro está.   Leer más

El hijo pródigo va camino del exilio

En efecto, lo que era un secreto a voces hace sólo unos meses… ahora es una verdad revelada: el Hijo Pródigo va camino del exilio. Ha sido expulsado de sus bases occidentales por los banqueros centrales de ideología keynesiana, que han renegado de él para entregarse a su nuevo dios particular: la impresora de la FED. Tienen la extraña convicción de que podrán parar todas las olas deflacionarias provocadas por la crisis, dándole a la maquinita de hacer dinero; sea ampliando la base monetaria a través de sus programas de Quantitative Easing (QE) o recurriendo a estrategias más sofisticadas como el shadowbanking
 
Por eso han creado billones de dólares de la nada para sostener el gasto del Estado y para elevar artificialmente el precio de los activos que las entidades financieras mantienen en sus balances. Ya hablé de ello en Burbujas por doquier… La única razón de que no hayamos tenido hiperinflación (aunque sí inflaciones superiores a las reconocidas oficialmente), se debe al modus operandi de los bancos centrales; pues son ellos los que sugieren a la banca dónde tienen que colocar el dinero. Por poner un ejemplo: los bancos occidentales tienen aparcados billones de dólares y euros en los depósitos de la FED y del BCE. Como ese montante no se mueve ni se presta, no puede generar inflación. En cambio, con el resto los bancos tienen patente de corso para disparar donde les dé la gana.
 

Efectos de la política monetaria estadounidense

De todos modos, la política monetaria estadounidense está erosionando la confianza internacional en su moneda. Gracias a la Reserva Federal, pululan por el mundo cantidades colosales de dinero ocioso que no puede colocarse con facilidad. El presidente de Uruguay, José Mújica, declaró hace unos meses que estaban agobiados porque los dólares les salían por las orejas... Hasta hace poco gran parte de ese flujo se ha consolidado en la deuda pública de un montón de países, propiciando la caída de sus tipos de interés. Sin embargo, para las naciones exportadoras, la llegada masiva de capital estadounidense supone un gran contrariedad porque sus divisas tienden a fortalecerse; impidiéndoles exportar como es debido. Algunas ponen trabas a la entrada de capitales, aunque es difícil detener el flujo… De unos años a esta parte, la cotización del dólar respecto a las divisas de muchos países re-emergentes no para de caer. O dicho de otro modo: para esas naciones los bucks norteamericanos cada día valen menos. Y si no que se lo pregunten a los chinos, a los koreanos, a los brasileños, a los rusos y demás. Por eso en el anterior artículo cargué contra el US Dollar Index; porque la fortaleza del dólar se mide comparándolo con una cesta de divisas en las que, sospechosamente, no están las de las naciones re-emergentes. Si las consideráramos, podría medirse con mayor precisión el impacto de los QE en la depreciación de la moneda estadounidense.
 
En fin, que para medio planeta el dólar no tiene remedio… siempre y cuando se siga adorando al dios de la impresora. En Asia parecen haber perdido la esperanza de que el tío Ben entre en razón, por eso están comprando oro como locos. Y por supuesto, eso es una estrategia bajista contra el dólar. Si Occidente no estuviera vendiendo su oro para equilibrar la fuerte demanda asiática, su cotización se iría por las nubes y todo el mundo se daría cuenta de que el rey está desnudo. Es muy importante que entendamos que estamos en un periodo de transición. El viejo modelo diseñado en Bretton Woods (1944) ya no funciona porque los re-emergentes están pidiendo a gritos mayores cuotas de protagonismo. Entre la tesis y la antítesis, surgirá la síntesis… pero hasta entonces Estados Unidos venderá cara su derrota. Por eso no me cabe ninguna duda de que el mercado del oro está manipulado. No hay discusión posible con eso.
 

China: El elefante en la cacharrería

Tras la creación del euro y la negativa de Irán a transaccionar con dólares, ahora a los norteamericanos les toca lidiar con China. Lenta pero progresivamente, observan con consternación como el área de influencia del dólar se reduce a escala planetaria. Por eso han ventilado durante años la “crisis del euro”; han acorralado a Irán llevando la guerra hasta sus fronteras; y, por supuesto, están incordiando a los chinos todo lo que pueden. Sin embargo, parafraseando a John Le Carré: “Estados Unidos no ha ganado ninguna de las guerras que ha disputado”; con lo cuál parece poco probable que puedan evitar el ascenso del yuan como moneda de intercambio internacional.
 
En realidad, eso ya está sucediendo. China va quemando las etapas para dejar flotar libremente a su moneda. A estas alturas la demanda futura de yuanes (o renminbis), está más que garantizada gracias a los acuerdos bilaterales que el gigante asiático ha establecido por todo el globo. Por poner algunos ejemplos: los intercambios comerciales con Japón se realizan en las respectivas divisas, a razón de 250.000 millones de dólares anuales; con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), lo mismo y por un importe parecido; con Rusia, el valor de los intercambios asciende ya a 85.000 millones de dólares; con Brasil, van otros 55.000 millones; con Chile otros 30.000… y a Irán le paga con oro, las importaciones de petróleo. Todas esas transacciones se realizan en moneda local, prescindiendo del dólar. Estas iniciativas son muy importantes, porque la plena convertibilidad del yuan permitirá regular la situación econonómica del país por medio de tasas internas, como lo hace la FED, el BCE o el BoE. 
 
Luego, para consolidar este proceso los chinos están comprando oro. Mucho oro. No voy a entrar en el debate de si es necesario o no que una divisa esté respaldada con oro. Los keynesianos creen que no, pero los asiáticos creen que sí. Y eso es lo que importa. Chinos, indios, rusos, turcos, árabes del petrodólar, iraníes, tailandeses, vietnamitas y demás, están comprando oro como posesos. Pero tendríamos que preguntarnos: por qué? Al fin y al cabo, sus bancos centrales empezaron tímidamente con las compras en 2010… La respuesta no es fácil. Aunque en mi modesta opinión, parece evidente que todos esos países están tratando de rebotar la inflación exportada por Estados Unidos. Según informa Reuters, en el primer trimestre de 2013, entraron en China la friolera de 181.000 millones de dólares de tipo especulativo, procedentes de “las impresoras de Reserva Federal, del BCE y de Japón”. Pues bien, a estas alturas ya no tengo ninguna duda de que gran parte de ese montante ha sido enterrado en oro. De este modo, el dinero que entra en el circuito monetario sale por otro ladoY la forma de hacerlo es comprando oro. 
 
Como diría Bugs Bunny:
“No se vayan todavía, hay mucho más…”
 
Así que tenemos a un montón de naciones comprando metales preciosos para defenderse de los arrebatos del tío Ben y compañía. Sin embargo, el ritmo de las adquisiciones es tan vigoroso que algunas economías han empezado a ralentizarse. Esto es así, porque la inversión en oro es improductiva. Es una apuesta deflacionaria que afecta al crecimiento. Por eso en la Índia el gobierno ha decidido cortar por lo sano al gravar progresivamente las compras de oro con una tasa del 2, 4, 6 y ahora, 8%; aunque sin demasiado éxito… porque está aumentando el producto de contrabando a través de Dubai y porque muchos indios se están pasando a la plata. En cambio, los chinos se lo están tomando de otra forma. Si la economía decae, inyectan liquidez en el sistema para reanimarla (pero en yuanes, no en dólares). Y si se pasan con el crédito, aceleran las compras de metales preciosos para ahuyentar al fantasma de la inflación. De este modo, el oro se convierte en una herramienta más de la política monetaria.
 
Para la Reserva Federal, todo esto es un problema. Ahora mismo tiene 3 frentes abiertos. Por un lado están todos esos dólares rebotados desde Asia, que no controla y terminan hinchando burbujas que NO son de su interés; como el mercado del petróleo, cuyo precio está por las nubes y amenaza al mundo entero con la estanflación. Una lástima, porque eso favorece a la “bárbara reliquia”... Más presión bajista para el dólar. Por otro lado, tiene que lidiar con la subida de los tipos de interés del bono estadounidense a 10 años. Con un mundo sin crecimiento o crecimiento “modesto”, las deudas actuales son impagables. La prima de riesgo sólo puede empeorar y sube la rentabilidad de la deuda para hacerla atractiva al mercado. Y luego, para colmo de males, tiene a los chinos y a los japoneses vendiendo treasuries norteamericanos a un ritmo no visto desde 2008… Así que mientras Bernie deshoja la margarita sobre qué hacer con el QE3, el precio del bono estadounidense cae (porque aumenta su rentabilidad), causándole al balance de la FED un “pequeño” agujero de 300.000 millones de dólares. 
 
Para el tercer frente, tenemos que hablar del mercado del oro, cuyas turbulencias “puede dañar seriamente la salud” de los grandes bancos metaleros. Hablemos del COMEX y de la LBMA.
 

El COMEX

 
Las malas lenguas dicen que los grandes bancos centrales occidentales impulsaron la caída del precio del oro como estrategia para saciar, de una vez por todas, la exuberante demanda procedente de los países re-emergentes. Creían que si los asiáticos recibían 1000, 2000 o 3000 toneladas en unos pocos meses, su apetito por la “bárbara reliquia” decaería y podría restaurarse el status quo que beneficia al dólar. Sin embargo, contra pronóstico, la caída del precio ha estimulado la demanda internacional hasta límites increíbles… prácticamente imposibles de cubrir. 
 
Los bancos metaleros que son juez y parte del mercado de futuros, abrieron la espita de las ventas y arrastraron consigo a todas las manos débiles del parqué. Según las reglas de juego del Comex, los inversores con posiciones inferiores a los 13 millones de dólares, no pueden reclamar su oro al vencimiento de los contratos. Por eso cuando se agudizaron las caídas, muchos inversores vendieron sus participaciones porque temieron quedarse atrapados en una especie de “corralito” que sólo está respaldado por humo… la mayoría de las cuáles engordó la cartera de los bancos. De este modo, los bullion banks sólo tienen que esperar al vencimiento de los contratos para hacerse con la propiedad efectiva del metal; lo cuál les permite cambiar su calificación de registered gold a elegible gold. Cuando el oro pasa elegible –gracias a todos los pardillos que invirtieron en ETF sin saber lo que hacían-, los bancos ya pueden llevárselo a Asia para venderlo a cambio de una suculenta prima, que en países como Vietnam puede llegar a los 150 dólares por onza.
 
Reservas Oro Comex
Los reservas del Comex han perdido 600 toneladas de oro en los últimos meses
 
Sin embargo, esta truculenta historia no termina aquí… En las condiciones del contrato del Comex hay otra cláusula que especifica que “por causas de fuerza mayor”, pueden suspenderse las entregas de metal cuando así lo soliciten sus clientes. No tengo ni idea de que significa eso de “fuerza mayor”, aunque puedo imaginármelo… Y parece ser que muchos hedge funds también, porque han cambiado los ETF del mercado de futuros de Nueva York, por los que cotizan en Hong Kong y Shanghái. Es comprensible. Siempre y cuando no esté jugando al mismo juego que los bancos… lo cuál es peligroso porque el oro está en backwardation. 
 
En efecto, el hijo pródigo lleva dos meses en backwardation. Esto significa que su precio a futuros está por debajo del precio actual al contado. Los tenedores de oro físico no quieren venderlo porque no se fían… Saben que hay un tremendo cuello de botella entre la oferta y la demanda y no las tienen todas consigo de que puedan recibirlo al cabo de unos meses (aunque lo compren más barato). O sea, que no venden: el problema lo tienen las entidades financieras, no ellos! Y así es. La diferencia entre ambos precios supone pérdidas para los bancos. Supongo que en parte podrán compensarlas con las primas que obtienen en Asia, pero si el backwardation se agrava su situación financiera se resentirá… Quizá por eso últimamente estamos viendo cierre de cortos. Con la cotización del oro entorno a los 1360 dólares la onza, el backwardation está a punto de cerrarse. Aunque la situación de tensión en el Comex está muy lejos de normalizarse; porque los bullion banks tendrán que lidiar con esa disonancia de precios durante meses y porque gran parte del eligible gold que custodian en realidad ya no les pertenece (lo han rehipotecado, cedido en leasing, etc.).
Onza Oro
El HSBC ha transferido parte de su elegible gold a JPM, para que éste pueda responder por sus clientes…
 
No sé que va a pasar en el mercado de futuros de Nueva York, pero la FED no puede permitirse que quiebre… Probablemente cambien las reglas del juego. Ya veremos cómo.
 

La London Bullion Market Association (LBMA)

La LBMA es, con muchísima diferencia, el mayor mercado de oro físico del mundo. Allí acuden las refinerías a vender sus lingotes… Sin embargo, la parte suculenta del negocio no se realiza con oro físico, sino con oro-papel. Los bancos autorizados para operar en este mercado, que son bancos que todos conocemos (Société Generale, Barclays, Deustsche Bank, HSBC, etc.), replican con mínimas diferencias el precio del oro del Comex en sus cuentas unallocated o cuentas inseguradas. Básicamente, su negocio reproduce el sistema de la reserva fraccionaria bancaria; pero en lugar de hacerlo con dinero, especulan con el precio de la onza de oro. De este modo, pueden multiplicar el valor de una onza todo lo que quieran… Todo vale para obtener pingües beneficios. Andrew Maguire descubrió hace unos años que esas cuentas están apalancadas 100 a 1; o sea, que sólo hay una onza de oro físico para respaldar 99 onzas de oro virtual. Aunque hay gente que cree que la relación es de 200 a 1. En cualquier caso, el sistema funciona perfectamente hasta que alguién empieza a preocuparse por la propiedad del metal; de un modo parecido a lo que ocurrió en Argentina en 2001, cuando los ciudadanos acudieron en masa a las entidades financieras para retirar su ahorros. Si eso sucediera, la LBMA quebraría sin remedio, porque ni la acción coordinada de todos los bancos centrales del mundo podría suministrar semejante cantidad de metales preciosos.
 
De momento, no hay corrida bancaria… Sin embargo, las señales que nos llegan desde el mercado son muy preocupantes. La demanda asiática está drenando todo el oro de occidente y muchos inversores están empezando a preguntarse si su producto sigue almacenado en las cámaras acorazadas de los bancos. 
 
Dos son los motivos que inducen a la preocupación. El primero de ellos es que los tipos de interés para el préstamo de dólares, garantizados por oro, se han vuelto negativos desde hace un mes (según informa la LBMA en su página web). No quiero enrollarme sobre cómo los bancos calculan las tasas… pero para que la gente me entienda: los bullion banks del mercado de Londres están pagando una pequeña prima, de 1 o 2 dólares por onza, para obtener el oro que necesitan para entregarlo a sus clientes de las cuentas inseguradas. Lo cuál es una paradoja; porque están recomprando el oro a un precio superior del que ellos fijan diariamente en la LBMA. 
 
Todo esto sugiere que la gente se está presentando en las ventanillas de los bancos metaleros para retirar su producto. Con tipos de interés negativos, las entidades financieras están perdiendo dinero… De momento llevan así un mes –algo que nunca visto-; y uno se pregunta si no seguirán el camino del ABN Amro, que a principios de este año suspendió las entregas de oro a cambio de cash, vulnerando con ello las condiciones del contrato acordado con sus clientes. Y es que las cuentas inseguradas son precisamente eso, inseguras. El propio Maguire nos informa de graves retrasos en la entrega del metal…  y en el mercado corre el rumor de que dos grandes bancos seguirán próximamente el camino de su homólogo holandés.
 
El otro motivo que da pensar, es la reciente caída de los inventarios de oro del Bank of England (BoE). El Banco de Inglaterra es el padrino de la LBMA. Su garante. Entre reporte y reporte, Alasdair Macleod, se dio cuenta de que las reservas custodiadas por la entidad habían disminuido en: 1300 toneladas! Por supuesto, preguntó por las razones de esa discrepancia. Pero los burócratas del BoE le dieron una respuesta muy británica: “Los datos publicitados son inespecíficos, orientativos”. Ja, ja, Vaya gente… Tan inespecíficos, como que 1300 toneladas de oro se han vendido o cedidas en leasing entre febrero y junio de este año. Metal que ha emigrado a Asia y que nunca volverá.
 
Sin duda, con tamaña venta puede derribarse la cotización del oro. Aunque también puede servir de consuelo para los bullion banks tensionados por los requerimientos de sus histéricos clientes con cuentas unallocated o inseguradas. Lo extraordinario de este movimiento es que el BoE sólo tiene 300 toneladas en propiedad. Así que como mínimo ha vendido 1000 toneladas del oro que tiene en custodia, que probablemente “pertenecía” a otros bancos centrales.
 
Y para terminar, dejo una reflexión. Yo creo que China huele la sangre… Tengo la sensación de que van a seguir con sus compras compulsivas de oro, sean públicas o privadas, hasta obligar al club de Bretton Woods a sentarse a negociar la composición de los derechos especiales de giro consignados en el FMI, que permitirán la libre flotabilidad del yuan y la emergencia oficial de China, como nueva superpotencia mundial.
 
 
Un abrazo a todos/as
 
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¿Por quién doblan las campanas?

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.
                                                                                                                         John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions
 
Es increíble el daño que la Reserva Federal está causando a medio mundo con sus políticas monetarias de expansión cuantitativa. Como diría Tristán en su blog: el bueno de Ben Bernanke es un “morlaco” de cuidado… Imprimir dinero para sostener la economía, beneficia a unos pocos y maltrata a muchos. Para una minoría de ciudadanos que invierten en bolsa o se aprovechan del resurgimiento del sector inmobiliario estadounidense, Bernie debe ser un santo. Y también lo será para los bancos. Pero para el común de los norteamericanos y para las poblaciones de un montón de países, sus maquinaciones son peores que un dolor de muelas. 
 
Dicen que si dejas a una rana viva en una olla a fuego lento, termina cociéndose… Podría saltar y largarse sin más, pero por alguna extraña razón su metabolismo no reacciona cuando la temperatura sube lentamente. Con lo cual, termina palmándola. Pues bien, con la inflación sucede algo parecido. La subida de los precios genera cierta euforia consumista, una especie de entusiasmo que lleva a la gente a comprar hoy, lo que mañana será más caro. De este modo se adelanta al presente gran parte del consumo futuro. Lo cuál convierte a la inflación en un impuesto en la sombra, imperceptible para el conjunto de la sociedad, que permite mejorar la recaudación del Estado a corto plazo. Sin embargo, con el paso de los meses o años, esa euforia consumista se transforma en depresión cuando los ciudadanos se dan cuenta que han dilapidado todos sus ahorros.
 
La política de imprimir dinero ha beneficiado a los bancos tocados por la Gran Recesión, porque ha subido el precio de los activos que mantienen en cartera; sean acciones, bonos, cédulas hipotecarias, etc. Necesitan los estímulos proporcionados por los bancos centrales para mejorar su rentabilidad y liquidez. Poco les importa que la economía real esté hecha unos zorros y que el común de los ciudadanos, sobre todo en Estados Unidos, tengan que lidiar con inflaciones superiores a las reconocidas en las estadísticas oficiales. Mientras suene la música, les irá bien. En realidad, los intereses de los clientes han pasado a un segundo plano… porque ahora pueden utilizar los activos revalorizados, como “collateral” para obtener tanta liquidez como deseen en las ventanillas de la FED, el BCE, el BoE o el BoJ. Y con ello ampliar la oferta monetaria casi hasta el infinito. Seguramente, porque ese es el único modo de cubrir el vencimiento de los derivados financieros…
 
A menudo escucho la opinión de muchos analistas –y de muchísimos rankianos-, que ridiculizan los peligros inflacionarios asociados a esas políticas de compra de activos. Creen que la impresión digital de dinero, a diferencia del pasado, no elevará el coste de la vida porque la mayoría de las transacciones se realizan en la parte alta del sistema. O dicho de otro modo: el dinero no fluye hacia abajo, hacia la calle. Y como no hay crédito, no hay inflación. En parte es verdad, aunque sea un análisis bastante simplista. Lo que a la mayoría se “le olvida” es que el 80% del dinero que reciben las entidades financieras por parte de los bancos centrales, vuelve a ellos en forma de depósitos. Por ejemplo en la FED, cuyos depósitos ofrecen una rentabilidad que oscila entre el 0’25 y el 1%. En realidad hay un acuerdo tácito entre Bernanke y la banca comercial:
Os pago un pequeño interés por todo ese dinero –para que no lo prestéis…- y, a cambio, podéis invertir como queráis el 20% sobrante.
 
¿Qué es lo que hacen los bancos con todo ese dinero? Pues hinchar burbujas, que es lo suyo. A Goldman Sachs le ha dado por las botellas de vino, elevando el precio de algunos caldos a niveles estratosféricos. Pero la gran mayoría siente predilección por el mercado de las materias primas, sobre todo por el petróleo.
 
La inyección de dinero nuevo en estos mercados gracias a los QE de la FED, se ha traducido en una subida automática de los precios. El proceso es complicado porque en el establecimiento del precio final intervienen muchísimas variables; pero es evidente que los países productores piden más por sus materias primas cuando aumenta el volumen de dólares circulante. Esto tiene un lado bueno y un lado malo. El bueno es que al subir el precio mantienen su “capacidad adquisitiva” para transaccionar con otras divisas; y el malo es que sus economías se ven inundadas por un alud de dólares que perjudica al resto de las exportaciones (por el fortalecimiento de la moneda local) y puede conllevar la aparición de más burbujas, como expliqué en el anterior artículo.
 
Para gestionar los peligros inflacionarios de tanta exhuberancia monetaria, los países productores están siguiendo dos caminos: 1) invierten sus dólares en el sector de la construcción (sea fomentando las infraestructuras o el mercado de la vivienda); y 2) compran tanto oro como pueden. El primer camino tiene sus riesgos… al fin y al cabo, varios de ellos están experimentando burbujas inmobiliarias. Pero a veces es mejor invertir los ahorros cuando las cosas van bien, que hacerlo cuando van mal; porque si todos vendieran sus dólares en un momento de debilidad global, la cotización de la moneda estadounidense podría resentirse, lo cuál sin duda afectaría a la calidad y cuantía de sus reservas. Por otro lado los países que no han invertido sus reservas en bienes tangibles, como Venezuela, se están cociendo por la hiperinflación. El caso de Venezuela es muy interesante, porque en vida de Hugo Chávez el país consiguió sustituir al FMI como prestamista de última instancia a nivel regional. El país exportaba sus dólares mediante créditos blandos a las naciones más necesitadas y, a cambio, controlaba los precios internos y consolidaba su presencia internacional. Pero es evidente que con Maduro algo está fallando… porque los venezolanos se están achicharrando como una rana al sol.
 
Ahora bien, si eres ciudadano de alguno de esos países cuyos ingresos en dólares no dan para pagar la factura energética, tienes un problema… El mejor ejemplo es Egipto. Por cortesía de la FED, los egipcios se están empobreciendo por el encarecimiento de la vida motivado por el precio del petróleo y de los alimentos (que siguen al primero en sus subidas). Pagar la gasolina en libras egipcias, es prohibitivo para el común de los mortales. Y no me cabe ninguna que el aumento del coste de la vida en todos los países de la Primavera Árabe, está impulsando los estallidos sociales de los últimos tiempos. Ron Paul, el líder del partido republicano, no lo podía expresar mejor hace unos días: En Egipto nos odian. Da igual quién gobierne, nos seguirán odiando. Deberíamos reflexionar y reexaminar lo que estamos haciendo, reconocer nuestros errores... Y así es. Las nefastas consecuencias de la política monetaria norteamericana en el Norte de África, en el Sahel y el sudeste asiático, está debilitando la presencia internacional de Estados Unidos y socavando el apetito de muchísimos países por la tenencia de dólares. Si Bernanke cree que la cadena de transmisión del sufrimiento puesta en marcha por sus QE no tendrá repercusiones a escala global, está muy equivocado. Tal vez no lo sepa, pero en muchos lugares ya están doblando las campanas por Washington… 
 

La subida de los Tipos de Interés

Como comenté en el anterior post, si el oro es el canario en la mina… la subida de los tipos equivale a un concierto de Metallica. Esto es así porque desde que empezó la Gran Recesión los gobiernos lo han dado todo para salvar a su banca; produciéndose una monumental transferencia de deuda privada al sector público. Y sin embargo, gran parte del sector financiero sigue muy tocado 5 años después. Sólo que ahora nadie puede permitirse pagar más por su deuda; porque ésta estrangula el crecimiento y podría llevar a muchas naciones a incurrir en default. 
 
Actualmente parece que muchos países están llegando a una especie de rubicón que, en caso de ser sobrepasado, podría llevarlos directamente a la quiebra. Empezando por Estados Unidos. Por algo el tío Ben nos recuerda periódicamente que sin un acuerdo fiscal entre republicanos y demócratas, peligra el pago de la deuda. Naturalmente, esto está empujando los tipos de interés hacia arriba; porque los acreedores exigen mayores primas de riesgo para seguir comprando bonos soberanos. Desde un punto de vista prosaico, el yield sube porque la FED no puede comprar toda la deuda estatal que sale al mercado. Ni siquiera con el QE3… 
 
La pregunta del millón, la que todo el mundo se hace, es: ¿Quién está vendiendo treasuries norteamericanos? Pues bien, aquí tenemos algunas respuestas…
 
Ventas de bonos por países
 
Reconozco que el gráfico me impresionó… porque los países involucrados en las ventas tienen intereses dispares; aunque todos ellos están buscando liquidez a causa del agravamiento mundial de la recesión. Por un lado tenemos a Japón: ¡Vaya sorpresa! Sin duda esto explica en parte el actual fortalecimiento del yen respecto al dólar y tal vez indique que el gobierno de Shinzo Abe, está aminorando el ritmo de impresión masiva de dinero. Quién sabe, puede que la política del crisantemo esté llegando a su fin… todavía es pronto para saberlo. Pero es que además, tenemos a todos los re-emergentes vendiendo deuda norteamericana. Tenemos a Brasil, a Rusia y, por supuesto, a China. China lo hace por partida doble; pues vende directamente o indirectamente a través de sus territorios “franquiciados”, sea Hong Kong, Singapur o Thailandia. El caso de Thailandia es muy llamativo, porque es un comprador compulsivo de oro. Aunque todavía me sorprende más que aliados tradicionales de Estados Unidos como Israel, Canadá y Noruega, estén liquidando posiciones.
 
Todos estos movimientos han precedido la violenta subida de los tipos de interés experimentada a partir de mayo. No puede ser una casualidad… Luego, para colmo de males, varios hedge funds se han apuntado al carro de las ventas. Con bastante éxito, por cierto. Lo cuál suscitó la violenta reacción del presidente de la FED de Dallas, Richard Fischer, que los llamó “cerdos salvajes”. 
 
Cada vendedor tiene sus motivos. Aunque hay una cosa innegable: las campanas ya doblan por Estados Unidos. Y éstas se escuchan con mucha preocupación… Si la Reserva Federal reduce el ritmo de sus compras, los tipos de interés subirán; pero si las mantiene o las incrementa –incrementándose con ello el déficit público norteamericano-, podría empeorar la prima de riesgo y provocar un alud de ventas por parte de los tenedores de bonos. La situación es realmente endiablada y, como no podría ser de otro modo, el mercado está poniendo a prueba los nervios del morlaco Bernanke. 
 

La reacción de la Banca

Hasta ahora, la política monetaria implantada en Estados Unidos ha beneficiado a los bancos. Sobre todo a los más endeudados; que han visto como sus balances mejoraban al calor de las burbujas patrocinadas por la Reserva Federal. Sin embargo, la reciente subida de los tipos de interés supone una gran contrariedad. Éstos han subido un 1% en apenas dos meses; lo cuál se traduce en minusvalías del 10% para toda la deuda pública que tienen en cartera (porque los bonos valen menos). Desde Zerohedge, nos informan que lo que está pasando es un auténtico “baño de sangre”:
 
La caída de los beneficios de los bancos
 
Es muy difícil saber lo que ocurre entre bambalinas. Pero a estas alturas, es vox pópuli que los bancos padecen una gigantesca crisis de liquidez. Seguramente relacionada con el vencimiento de los derivados financieros. Siendo el agravamiento de la crisis global y la actual subida de los tipos de interés, la gota que colma el vaso. De un año a esta parte, la Reserva Federal los ha ayudado en lo que ha podido… Por eso ha incrementado la oferta monetaria otro 20%:
 
Incremento de la Oferta Monetaria
 
O sea, que están creando dinero al mismo ritmo que lo están haciendo los argentinos. Dinero que “desaparece” en el agujero negro de las entidades financieras. 
 
Todo esto por el lado de los Bancos Centrales. Por el lado de los bancos, se están “buscando la vida” para obtener tanta liquidez como sea posible. Durante los últimos meses explotaron el yacimiento del oro-papel, forzando las ventas de los ETF que ellos mismos controlan. Pero como ahora el oro está en backwardation y eso puede causarles un problema financiero adicional… han puesto el punto de mira en el mercado hipotecario. 
 
En apenas dos meses, los intereses de las hipotecas a 30 años, han pasado del 3’5 al 4’5%. Las ganancias que están obteniendo por esta vía, les permiten tapar los agujeros causados por la depreciación de los treasuries. Naturalmente, esta iniciativa amenaza la recuperación del sector inmobiliario estadounidense; porque el encarecimiento del crédito endeuda a las familias y perjudica al consumo (la solicitud de nuevas hipotecas está cayendo a niveles de junio de 2011). Pero a las entidades financieras les da igual, hay que muñir la vaca y el momento de hacerlo, es ahora. El tío Ben está que trina, porque la gula bancaria podría arruinarle el trabajo de los últimos años… Sin embargo, su margen de maniobra es escaso y, a estas alturas, uno ya no sabe si el morlaco controla a los bancos o éstos lo controlan a él. 
 
El quid de la cuestión está en los 1’8 billones de dólares que la banca americana tiene aparcados en los depósitos de la FED. Pues bien, como las cosas se están poniendo peliagudas… los bancos exigen que se les pague más por el dinero depositado. En caso contrario, amenazan con volcar ese montante en la economía real; mediante créditos empresariales, créditos al consumo y demás. Lo cuál rompería el acuerdo tácito entre ambas partes, que han mantenido desde el comienzo de la crisis.
 
Reservas bancarias en la FED
 
Este es el parecer del profesor Robert Auerbach, de la Universidad de Texas (con el que coincido). No es un tema baladí. Si los bancos toman ese camino, ganarán dinero a raudales… pero se producirá una gran devaluación del dólar, la inflación se descontrolará y la Reserva Federal se verá obligada a encarecer el precio del dinero. Aunque podrían pasar cosas peores… En cambio, si la FED mantiene o acrecienta el programa de compra de activos para hacer bajar el yield de los bonos del Tesoro, la suma depositada en la Reserva Federal engordará todavía más, dando más poder a los bancos. 
 
El problema de todo esto es que, pase lo que pase, el interés de los bonos a 5 y 10 años va a seguir subiendo. Marc Faber cree que todo esto, finalmente, conllevará quitas o refinanciaciones de la deuda soberana… Tiene toda la pinta de que Bernanke está entre la espada y la pared. Todo huele a final de partida y a cambio de ciclo. Pero soy muy malo con el timing… Lo que sí sé, es que las campanas van a redoblar por un montón de gente.
 
Un saludo a todos/as. ¡Muchas gracias por leerme y no os perdáis el vídeo de Metallica…!