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Analizando las contradicciones del mercado

Etiqueta "Macroeconomía": 7 resultados

Una oportunidad histórica

Todos los modelos económicos con el tiempo se convierten en híbridos. EE.UU. hoy en día no representa el capitalismo puro. De hecho, en ninguna parte del mundo hay lugar para el capitalismo puro, no regulado.

Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs

Pues sí, es una verdadera lástima. Hoy en día ir de “liberal” por la vida es una cosa tan utópica como en su momento lo fue el comunismo o el anarquismo. Pero eso es lo que pasa cuando el Estado mete sus manazas en todo e intenta controlar cualquier esfera de la vida pública. Hubo una época dorada, no hace tanto, en el que las grandes corporaciones luchaban a cara de perro por su cuota de mercado. No es que los políticos de entonces fueran mejores o peores que los actuales, pero había cierto laissez faire en los asuntos de la economía. Y sobre todo, los banqueros centrales no iban de superestrellas ni sus acciones tenían la repercusión mediática de ahora.   Leer más

Si vis pacem, para bellum

Si vis pacem, para bellum

Cita del escritor romano Vegecio –s. IV d.C.-

 
Si quieres paz, prepárate para la guerra… Porque esa es, básicamente, la política de Vladimir Vladímirovich Putin; al que sin duda habría que dar el Premio Nobel de la Paz. No al farsante de Obama. Si las élites norteamericanas querían a un mentecato en el poder, sin duda eligieron a la persona adecuada. Este presidente pasará a la historia no sólo por su baja popularidad entre los estadounidenses, sino por violar todas sus promesas electorales y por crispar al máximo las relaciones internacionales. Es una verdadera lástima que los líderes europeos estén obnubilados por el color de su piel y su pedigrí demócrata. Si lo que está haciendo Obama lo hicieran los republicanos, otro gallo cantaría. Pero tiempo al tiempo… Sus payasadas de faquir cada día tienen menos repercusión.
 
En fin, hoy hay muchos palos que tocar. Y cómo casi siempre, hablaré de la macro y del “nuevo mundo” que asoma por la puerta.
 
 

La macro y los flujos de capitales

 
Lo primero que me gustaría comentar es que el dinero inteligente siempre invierte en los mercados que ofrecen una buena rentabilidad. Es así desde tiempos inmemoriales. Para saber dónde están esos mercados hay que analizar los datos macro, tanto nacionales como internacionales, y saber interpretar la realidad político-económica de cada país. Si fuera fácil, todo el mundo ganaría dinero. E incluso los mejores gestores de hedge fund la cagan de vez en cuando. Al lado de gente como Soros soy un don Nadie… Pero que queréis que os diga; la macro es mi pasión e intento aprender de ellos. Aunque también viene bien estudiar algo de Historia Económica
 
En el mundo de los negocios no existe la certeza absoluta. Sin embargo si yo tuviera que invertir en algún país, me gustaría que éste reuniera los siguientes requisitos:
 
  • Que tuviera una población joven. Y a ser posible, con buena formación educativa.
  • Salarios bajos.
  • Poca deuda, tanto pública como privada.
  • Con disponibilidad de recursos energéticos baratos que apoyen su industrialización. 
  • Tipos de interés elevados por encima de la media, para atraer las inversiones extranjeras.
 
Con eso me “conformaría”. Desgraciadamente, muy pocas naciones ofrecen esas condiciones. Luego, para que nos vamos a engañar… Si esos países son democráticos o no es irrelevante; lo que importa es que sus gobiernos garanticen la seguridad jurídica de las inversiones y ofrezcan estabilidad social. ¿Estáis pensando en algún país en concreto? Yo sí. Estoy pensando en China. Porque esa es la realidad que tenía el gigante asiático en 1990 cuando empezó a recibir las inversiones del Primer Mundo. Tras la revolución fallida de Tian’anmen –seguramente la primera “revolución de colores” patrocinada por Estados Unidos-, a las élites occidentales les quedó claro que Deng Xiaoping no era un líder comunista ad hoc. No tenía las ínfulas nacionalizadoras de otros dirigentes socialistas como fueron Lenin, Fidel Castro o Gamal Abdel Nasser. Si hubiera sido su contemporáneo, Bush hijo habría dicho de él que “parecía un tipo de fiar”; ya que el viejo había demostrado su compromiso en crear “un país, con dos sistemas”.
 
Puede que todo esto sólo sea una teoría… ¿Quién puede saberlo realmente? Lo que sí sé es que los capitales no tardaron en llegar. A diferencia de China, en Occidente la productividad de las inversiones estaba en franco retroceso debido al envejecimiento de la población, a los salarios relativamente altos y al crecimiento exponencial de la deuda. Así pues, no debería sorprendernos que a partir de los años 90 del pasado siglo se iniciara un proceso de brutal deslocalización industrial a favor de las naciones emergentes; fenómeno que hoy conocemos como “globalización”. Y es que el dinero no tiene dueño, siempre emigra donde puede reproducirse… 
 
Para Oriente y Occidente, la globalización fue un buen trato. Los países integrados en los BRICS –acrónimo de Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica- aprovecharon las inversiones del primer mundo para industrializarse, urbanizarse y modernizar sus infraestructuras. En cierto modo, llevan 25 o 30 años inmersos en un programa de desarrollo típicamente keynesiano que ha transformado sus economías para adaptarlas a la demanda que procede desde Europa y Estados Unidos. Si Keynes estuviera vivo, fliparía con ellos. Durante este periodo no sólo han mejorado todos sus estándares de vida, sino que han conseguido la hazaña de ahorrar en los tiempos de bonanza para poder gastar cuando lleguen las vacas flacas. Por eso creo sinceramente que el destino de la economía mundial se encuentra actualmente en sus manos; ya que el Primer Mundo está al borde de la bancarrota. En cambio, para Occidente los resultados de la globalización no han sido tan halagüeños. Dejarme explicároslo… por favor. Los flujos de capitales se asemejan al flujo del agua; con lo cuál, ambos se rigen por la lógica del Principio de Arquímedes. Cuando el dinero se mueve lo hace como una masa compacta. Inunda unas zonas y produce tremendas sequías en otras. De este modo y en el periodo que nos ocupa, el flujo de capitales hacia los emergentes generó tensiones inflacionarias en los países de destino y tensiones deflacionarias en los de origen.
 
Para controlar los vaivenes de los precios, la respuesta clásica de las autoridades monetarias nos refiere a la manipulación de los tipos de interés. Los suben para encarecer el crédito y enfriar la economía cuando la inflación puede convertirse en un problema; y los bajan cuando los precios se estancan a causa de los riesgos deflacionarios. Aunque no siempre sea así… En el primer supuesto los Bancos Centrales fomentan el ahorro y, en el segundo, el gasto. En la época de Alan Greenspan al frente de la Reserva Federal las tasas se mantuvieron excepcionalmente bajas para compensar “la sequía” de dólares que emigraban a Asia en busca de fortuna. Tras la crisis de 2001 y a sugerencia de Paul Krugman, la FED rebajó al máximo el precio del dinero porque ese era el camino más corto para expandir el crédito y crear una burbuja inmobiliaria –que era lo que se buscaba-. Y bueno, todos sabemos cómo acabó esa fiesta… Sin embargo durante unos años la demanda proporcionada por Estados Unidos gracias a la política monetaria impulsada por Greenspan llenó de entusiasmo a las naciones exportadoras de materias primas o de productos manufacturados. El PIB y el ahorro de China, de Rusia y de Alemania creció al mismo ritmo que el endeudamiento de los norteamericanos. Nadie dijo nada porque “todos eran felices y comían perdices”. La deslocalización industrial de Occidente a Oriente siguió su curso natural y en Washington estaban muy contentos porque los BRICS seguían comprando sus bonos y porque China exportaba deflación que aligeraba la pesada carga de los consumidores del Imperio; al fin y al cabo, ¿no es esa la “función social” de Wal-Mart?
 
La FED podía haber tomado otro camino. Pero no lo hizo. Y yo sé por qué… Gracias a la iniciativa de tipos como Greenspan, Krugman o Bernanke, se ha producido uno de los mayores trasvases de riqueza de la historia de la humanidad. Fijaros en el siguiente gráfico: 
 
 
Claudio Vargas
El poder económico regresa rápidamente donde estaba hace 1000 años. En Asia. Es así porque el crecimiento del PIB de cualquier país está íntimamente relacionado con su proceso de urbanización (pues es en las ciudades donde se realiza la mayor especialización del trabajo y dónde el dinero obtiene mejor rentabilidad). Y en este proceso, China es el campeón indiscutible
Fuente: McKinsey Global Institute
 
Aunque lo más importante es la tendencia. Según el último informe del McKinsey Global Institute, en el año 2025 vivirán 660 millones de personas en 440 ciudades de las naciones emergentes. ¡Y esa gente impulsará la mitad del crecimiento económico mundial! Incluso hoy en día una parte significativa del PIB de China ya procede de la terciarización de su economía; es decir, de la expansión del sector de los servicios en sus ciudades. Los países emergentes necesitan encontrar otras fuentes de desarrollo porque la demanda occidental de sus productos menguará. Por eso el Primer Ministro chino, Li Keqiang, declaró no hace mucho que la urbanización del país está en el corazón de la agenda del PCCh; ya que las autoridades de Pekín quieren trasladar a otros 100 millones de sus compatriotas del campo a la ciudad en los próximos diez años. Sin duda los líderes comunistas han depositado grandes esperanzas en su mercado interno. Soy de la opinión de que van a tener un montón de problemas para desarrollarlo… Pero creo que lo van a conseguir porque los condicionantes macroeconómicos del gigante asiático todavía son muy positivos si los comparamos con los que tenemos en el “Primer Mundo”. De momento China acaba de superar el PIB de Estados Unidos. Y lo ha hecho limpiamente; sin manipulaciones y sin la necesidad de incluir “los servicios” de las prostitutas y los narcotraficantes. 
China surpasses
La historia esa de que China necesita un crecimiento del PIB superior al 7% para no implosionar, es un bulo que no se cree nadie
 

Lucha a muerte por la productividad

 
La Wikipedia define la productividad como:
La relación entre la cantidad de productos obtenida por un sistema productivo y los recursos utilizados para obtener dicha producción… En realidad la productividad debe ser definida como el indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida.
Bueno, yo a eso le llamo “producir mucho, bueno, bonito, barato y en el menor tiempo posible”. Entonces cualquier producto se vende de puta madre… Cuando ese proceso se generaliza la economía entera entra en ebullición. Los Bancos Centrales se ven en la necesidad de imprimir dinero para sostener el crecimiento –pero porque las cosas van bien, no cómo ahora…-; los salarios tienden a subir y el consumo se desboca. Vamos: ¡maravilloso! Sin duda esa es la época en la que todo el mundo se cree rico. Son los días de “vino y rosas”. 
 
Sin embargo cuando el ciclo alcista se extingue porque la productividad se muda a otro lado, los problemas se reactivan otra vez. Entonces puedes hacer 2 cosas: imprimir dinero para enmascarar los problemas –con eso se gana tiempo hasta que llegue la recuperación…-, o acometer reformas estructurales basadas en la macroeconomía que atraigan al capital que se fue. El primer camino es el que ha tomado Estados Unidos, Japón y Reino Unido; y el segundo el que ha seguido la Unión Europea bajo la influencia del Bundesbank. Aunque lo digo con “la boca pequeña”; ya que ambos bloques, a medida que pasan los años, tienden a mezclar ambas políticas porque no conseguimos ver la luz al final del túnel. Y eso se debe a que la productividad mundial de la economía cae a plomo en todas partes. Lo cuál es una situación bastante inaudita; pues en teoría cuando una zona va mal, otra debería ir bien y viceversa. Por eso las reformas estructurales no terminan de funcionar y por eso, también, los banqueros centrales están más despistados que un pingüino en el Manzanares. 
 
Las rebajas salariales, las mejoras tecnológicas introducidas en la producción, la política de austeridad y demás, no funcionan porque el sistema pierde aceite por todos lados. Se queda sin gasolina. Las energías disponibles son demasiado caras y demasiado escasas. Ya va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre… La Gran Recesión es una Gran Depresión en toda regla. La dinámica es muy deflacionaria y lo único que evita la reedición de la crisis de los años 30 del siglo pasado son los billones de dólares, yenes, libras, euros o yuanes impresos por los Bancos Centrales. Estados Unidos no tardará mucho en implantar el QE4… La verdad es que en Washington están en una situación diabólica. Si siguen con el tapering como estrategia para defender al dólar y a la calidad de su deuda el mundo se ahogará en una Mega Depresión (la deflación hará estallar la burbuja del frácking antes de tiempo); y si meten otro QE como estrategia para financiar a su ejército y a su Imperio decadente, la estanflación resultante se parecerá mucho a la que tuvieron los romanos durante el s.III d.C.
 
¿De que mal quieren morir? Mientras tanto, los BRICS hacen todo lo que pueden para construir un mundo alternativo. Y lo hacen a velocidad de crucero. Saben que tienen poco tiempo y saben, también, que Estados Unidos está más belicoso que nunca. Los rusos llevan todo el año realizando maniobras militares en solitario o conjuntamente con otros países (con chinos, paquis, indios, azeríes y demás), porque son perfectamente conscientes de la que se avecina… 
Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea han llegado a algún tipo de momento de la verdad… Ya hemos salvado a los europeos de sí mismos demasiadas veces
 
–decía el canciller ruso Sergei Lavrov hace unos días-.
Si quieres paz, prepárate para la guerra.
 
Y los chinos están a tope con ellos.
 
 
Un abrazo amigos/as!
 
En el próximo post hablaré del mercado energético mundial…
 
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Perros con distintos collares

Cuando era un chaval, mi abuelo Andrés siempre me decía lo mismo: “Los partidos políticos… Son los mismos perros, con distintos collares”. En aquél entonces, la sociedad española estaba entusiasmada con la llegada de la Democracia. El PSOE había arrasado en las elecciones generales con su eslogan “Por el Cambio” y parecía que todo el país iba a darle la espalda a las élites casposas y antidemocráticas, nacional-católicas, que nos habían gobernado durante 40 años. Al menos así se veían las cosas desde la izquierda. Sin embargo a mi abuelo todo aquello le daba igual. Tenía sus motivos.
Cuando terminó la Guerra Civil todavía era muy joven y fue movilizado por el ejército para que realizara una mili de 4 años en África. Lo pasó mal y el régimen intentó “lavarle el cerebro” para que no se convirtiera en otro elemento “desafecto” en contra de la dictadura. El viejo acabó hasta las pelotas de todo aquello… Lo único que quería era volver a casa, casarse con mi abuela y trabajar como carpintero en su barrio; el bullicioso y proletario barrio de Poble Nou de Barcelona.
 
El Yayo era un tío modesto, con objetivos modestos. Sus deseos se hicieron realidad y aún recuerdo “los colocones” que pillaba de niño cuando iba a verlo al taller mientras trabajaba rodeado de barnices y colas para confeccionar los muebles que le encargaban los vecinos del barrio y de más allá. A pesar de que era un currante sin parangón, nunca le sobró la pasta y vivió una vida humilde intentando sobrevivir a la dura posguerra que machacó a media España. Quizá por eso siempre tuvo una gran conciencia de clase. Aunque no era muy dado a verbalizar sus ideas… Sólo de vez en cuando, con su ironía habitual, soltaba alguna perla de las suyas. 
 
Su talante apolítico y pasota se respiraba en el ambiente de todas las ciudades que forman el cinturón industrial de Barcelona. Era heredero de una tradición ancestral que se pierde en el albor de los tiempos y que tuvo su máxima expresión en el desarrollo, auge y caída del movimiento cenetista en la primera parte del s.XX. Aunque mi abuelo no era anarquista ni nada que se le parezca, si compartía inconscientemente algunos de sus postulados. Como el desencanto por la política y por los líderes que nos gobiernan. La clase obrera catalana nunca fue soberanista; quizá ahora los sea un poco debido a la deriva nacionalista de los últimos tiempos, pero entonces la única diferencia que había era entre los que estaban “arriba” y los que estaban “abajo”. La burguesía en cambio coqueteaba con el nacionalismo español o el catalán, según sus intereses. Incluso en el seno de las grandes familias había profundas diferencias. Un caso paradigmático es de la familia Pujol. El padre del ex presidente de la Generalitat era un banquero sin inclinaciones nacionalistas cuyo pragmatismo lo alejaba de la política porque ésta era mala para “el negocio”. Sin embargo, para su consternación y quizá porque pasó demasiado tiempo con los curas, su hijo Jordi enarboló muy pronto la bandera del catalanismo más reivindicativo. No parece que los Pujol fueran tan calculadores, aunque otras familias sí lo fueron… De este modo cubrían todas las posiciones del espectro político para poder aprovecharse de él cuando cambiarán los vientos del poder. Y francamente, no creo que eso haya cambiado en absoluto a pesar de lo que diga Mas.
 

La Casta que nos gobierna

 
Últimamente todo el mundo está revolucionado por el ascenso de Podemos. No creo que mi abuelo se animara a votarlos… Aunque sin duda los vería con buenos ojos. En España es un fenómeno novedoso y extraño porque la gente no está acostumbrada a partidos vertebrados horizontalmente cuyo programa suele consensuarse con las bases. Al llamarles “bolivarianos”, los políticos de la casta demuestran no sólo su ignorancia, sino un gran desconcierto. Pero en Cataluña y en el País Vasco el fenómeno se comprende porque casa con la mentalidad “calvinista” de estas sociedades donde el servicio a la Comunidad es incluso más fuerte que la pertenencia a la familia. Por supuesto, a las burguesías vasca y catalana no les gusta el tufo libertario de Bildu, las CUP o de Podemos. Les desagrada porque estos partidos tienen en mente otro modelo de sociedad que la gente entiende y vota en las urnas –son muy buenos en la gestión municipal. Recortan el despilfarro y sostienen el Estado social-. Dicho esto, el futuro de Podemos es incierto. El resto del país tiene una estructura antropológica diferente. El mensaje de Pablo Iglesias no tiene tradición y será cuestionado por las élites instaladas en el PP y el PSOE. A los de Podemos les espera una ingente labor pedagógica por delante. Bueno, eso y esperar a que la crisis dure 10 años más… Entonces tal vez puedan tener una oportunidad real de gobierno.
 
De todas las proclamas del grupo de Iglesias, lo que más me gusta es su talante republicano y la denuncia en contra de la casta que nos gobierna. Respecto al primer punto, estoy a favor de la República porque delegar la Jefatura del Estado en el monarca es intrínsecamente antidemocrático. Aunque sea legal y esté sancionado en la Constitución, la vigencia de la Monarquía viola el principio fundamental de igualdad por el que cualquier ciudadano, según las reglas del juego democrático, debería tener el derecho de optar a la Jefatura del Estado. Y ya decía Gandhi que cuando una ley es injusta: ¡hay que cambiarla! Sobre la Monarquía en general y la figura de Juan Carlos I hay mucho que hablar… Pero mejor lo dejamos aquí porque es un tema que me calienta bastante. Por otro lado: ¿alguien tiene alguna duda de que nos gobierna una oligarquía que socializa las pérdidas y se reparte los beneficios? No seamos ingenuos. El PP y el PSOE se han repartido los cargos institucionales durante casi 40 años y cómo resultado ahora tenemos unas instituciones decadentes que no cumplen ninguna de las funciones por las cuáles fueron creadas. El Senado es una cámara de pantomima; el Banco de España y la CNMV hicieron la vista gorda con las preferentes; el Tribunal de Cuentas no controla nada; el Tribunal Constitucional sufre esclerosis múltiple; la gestión pública de las cajas de ahorro recayó en manos de la satrapía y las diputaciones provinciales se han convertido en el retiro dorado de los políticos. 
 
El PP y el PSOE son los mismos perros con distintos collares. Aunque son muy diferentes en las políticas sociales, tanto Mariano Rajoy como Zapatero han llevado a cabo la misma política económica; consistente en gastar lo que no tenemos, en subir los impuestos y en recortar las prestaciones sociales en Sanidad y Educación. Como consecuencia de todo esto, España casi ha triplicado su deuda en sólo 7 años (era del 36’3% del PIB en 2007). La principal diferencia entre el PSOE y el PP, es que durante el mandato de Zapatero éste sólo quería gastar. Sin embargo los alemanes utilizaron al BCE para que indujera la subida de la prima de riesgo con la que esperaban amedrentar a los socialistas. Y a fe que lo consiguieron… Tras una lucha encarnizada de más de un año, Merkel sometió a ZP y éste tuvo que acometer la reforma laboral, los recortes y las subidas de impuestos que se esperaban de él. De este modo, cuando Rajoy llegó al poder se encontró con un BCE “amigo” que lanzó los LTRO para rebajar la prima y el interés exorbitante que pagábamos por nuestros bonos. 
 
Don Mariano ha cumplido desde entonces todas las “recomendaciones” propuestas por la troika y el FMI. No sólo ha subido los impuestos y recortado las prestaciones sociales, sino que le han permitido endeudarse hasta límites irracionales. La estrategia que sigue la troika al respecto es propia de la Mafia… El crimen organizado se distinguía por imponer tasas de usura a los prestatarios para esclavizarlos todo el tiempo que les diera la gana a sabiendas de que jamás podrían devolver los préstamos. En cambio con la troika el enfoque es un poco diferente, aunque igual de efectivo. Permite y fomenta que los países se endeuden hasta las cejas y luego los amenaza veladamente con políticas monetarias restrictivas en el supuesto de que sus ejecutivos se resistan a aplicar las reformas requeridas. De este modo, pueden manipular al gobierno del PP como a un chucho para que pierda el culo por un queso… La alternativa es el alza de los tipos de interés, el default y una crisis de mil pares de cojones. Y nadie en su sano juicio quiere enfrentarse a eso. Sobre todo Mariano Rajoy!
 

Las pesadillas de Rajoy

 
Por supuesto, no estaríamos así si hubiéramos controlado el gasto. Debido a varias circunstancias, la casta que nos gobierna se entusiasmó con el despilfarro. Esta política le garantizó la reelección a José Luis Rodríguez Zapatero y le permite al PP mantener el espejismo de que España está saliendo la recesión (ante la reciente caída de las exportaciones, ahora el crecimiento lo aporta la obra pública). En cambio en otros países como Italia o Francia, sus gobernantes han reorganizado la administración territorial del Estado para ahorrarse un dineral que les permitirá atenuar los recortes sociales en beneficio del común de los ciudadanos. En España podríamos haber hecho lo mismo; es decir, podríamos haber suprimido las diputaciones provinciales, las Comunidades Autónomas uniprovinciales, las empresas públicas ineficientes, mancomunar los servicios de los ayuntamientos y demás. De este modo ahora tendríamos decenas de miles de millones de euros cada año para implementar una reforma fiscal de verdad –no la bacalá que acaba de presentar el ministro Montoro-. Pero no hemos hecho nada…
 
Don Mariano ha evitado ese camino porque la reforma territorial conllevaría una reforma de la Constitución que le obligaría a sentarse a hablar con los partidos nacionalistas de Cataluña y del País Vasco. Sobre el “por qué” el presidente niega ese debate es un misterio para mi. Y francamente, es una mala noticia para España porque la cerrazón de unos y otros no augura nada bueno para la estabilidad territorial y política del país. La estrategia de la avestruz del presidente denota cobardía, arrogancia y prepotencia por partes iguales. Aunque no me sorprende, pues es el último representante de la España casposa que A. Machado denunció hace más de 80 años:
 
“Castilla miserable, ayer dominadora
envuelta en sus andrajos
desprecia cuánto ignora”
 
Y luego tenemos a los de CiU; otros perros con distinto collar. Los convergentes también forman parte de la casta… Sin embargo Artur Mas tiene la esperanza de que al envolverse en la estelada, la sociedad catalana olvidará los recortes draconianos y la privatización de la sanidad pública. Puede que Mas sea independentista; pero Mas no es CiU y en la coalición abundan los barones partidarios de un gran pacto fiscal con el gobierno. Cuando llegue el momento, la burguesía le dará la espalda al proyecto nacionalista como ya hiciera la Lliga Regionalista en los años 30 del siglo pasado.
 
Dicho esto, el asunto me irrita porque como catalán nadie tiene el derecho a obligarme a elegir entre “papá o mamá”. ¿Tan difícil es dialogar y llevarse bien?
 
Mientras no solucionamos nuestros problemas domésticos, la deuda escala hasta límites insoportables. Algunos dicen que está ya en la zona peligrosa… Pero yo creo que jamás podremos devolverla: 
Barrera máxima sostenible países
Fuente: Expansión
 
Seamos serios, España todavía no ve la luz al final del túnel… Seguimos endeudándonos, el ajuste bancario está muy lejos de terminar y los recortes que nos esperan en 2015 y 2016 nos meterán de nuevo en una severa recesión. El paro bajará sí, aunque será por un simple ajuste estadístico (los inmigrantes se van; dónde antes sólo trabajaba uno ahora lo hacen dos… No porque la economía incremente las horas laborales!). 
 
Aunque de todas las pesadillas macro, aparte de la deuda y el paro, Rajoy tendrá que lidiar con el empeoramiento del sector inmobiliario. 
 
Es cierto que las familias van desapalancándose mes a mes, año tras año. La deuda financiera de los hogares españoles se sitúa actualmente en 750.000 millones de euros –el nivel más bajo desde 2006-. Es un buen dato, no lo voy a negar. Sin embargo la cuantía de los depósitos bancarios también cae y ahora sólo asciende a 685.000 millones de euros. La diferencia entre ambas magnitudes la cubren los bancos con financiación exterior y augura un largo periodo de restricción del crédito que impactará muy negativamente en el desarrollo económico. 
 
De esos 750.000 millones, 600.000 pertenecen a los préstamos concedidos por la banca para la adquisición de vivienda. Esa suma sigue reduciéndose, pero coincide en el tiempo con una morosidad hipotecaria desbocada que amenaza de nuevo a los maltrechos balances de los bancos. En 2008 era sólo el 0’5%; a finales del 2010 llegó al 2’4; en 2012 escaló hasta el 4’5 y en diciembre de 2013 se situó en el 6’5 –récord histórico-. No sé cómo está ahora… Aunque a nadie se le escapa que en el clima actual de recortes y rebajas salariales la cifra va a empeorar. Si Irlanda es la pauta, la morosidad por este concepto escalará hasta el 18%. Sí, habéis oído bien…! Así que buena parte de esos 600.000 millones tendrán que ser provisionados por las entidades financieras. Ya veremos cómo… Luego tampoco ayuda al precio de la vivienda que la morosidad en el mercado del alquiler ronde el 18-19%. La verdad es que el panorama del sector es dantesco y estoy de acuerdo con Borja Mateo en que hay que olvidarse de los pisos hasta 2018. 
 
La situación es muy preocupante. España aguanta el tipo porque paga una miseria por su deuda –el menor interés en 200 años-. Tendríamos que aprovechar el momento para reorganizar la administración territorial del Estado y coger un poco de aire. Pero desgraciadamente don Mariano no está por la labor… Lo fía todo a una recuperación económica que no tendrá demasiado recorrido. El problema de fondo es que las finanzas internacionales están al borde del colapso. La brutal caída del Índice Báltico nos retrotrae a un mundo sin crecimiento económico real que se sostiene únicamente por las inyecciones de liquidez que proporcionan los Bancos Centrales a través de la flexibilización cuantitativa. El sistema financiero es muy vulnerable porque no puede encajar el encarecimiento del precio del dinero. Y señores… ¡La inflación ya está aquí!, ¡la estanflación ya está aquí! Diga lo que diga Yellen en Estados Unidos o Abe en Japón, la escalada de la inflación en ambos países me parece demasiado pronunciada y me apostaría varias cervezas a que está detrás de la reciente subida en el precio del oro. 
 
Así que don Mariano: ¿qué vas a hacer? Y aunque ese desplome se retrase un par de años hasta después de las próximas elecciones generales: ¿qué vas a hacer? La recaudación fiscal no mejorará los ingresos del Estado, es demasiado inelástica; tampoco podremos seguir endeudándonos porque tenemos que cumplir con los objetivos de déficit público que nos marca Bruselas… Yo os digo lo que va a pasar. Recurrirán a la hucha de las pensiones y luego, cuando esté casi a cero, las van a recortar. Y si no lo hacen, seguirán las recomendaciones del Bundesbank para los Estados miembros con riesgo de insolvencia; a saber, la creación de un impuesto extraordinario sobre el capital. Un impuesto a los ricos de este país. Gravarán con un 10% a todos los depósitos bancarios cuya cuantía sobrepase los 100.000€ por titular y cuenta. La fórmula chipriota vino para quedarse.
 
Si no es mucho pedir, que dejen de mentirnos por favor…
 

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El Aliento del Dragón

Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones.
 
Deng Xiaoping, el gran líder reformista del Partido Comunista Chino
 
 
Recientemente, China acaba de superar el PIB de Estados Unidos y parece que ha llegado el momento para que dé un “Gran salto hacia adelante”. Sus vecinos están muy preocupados porque sienten el aliento del Dragón… Sea como sea tendrán que tomar una decisión; o se unen al gigante asiático o se enfrentan a él con la ayuda de los norteamericanos. Los indios, los paquis y los iraníes quieren estrechar los lazos comerciales con la Organización de Cooperación de Shanghái. Mientras los vietnamitas, los filipinos, los taiwaneses, los koreanos del sur y los japoneses se están acercando tímidamente a los estadounidenses para que frenen el avance de los chinos con su “política de contención”. 
 
La elección es muy difícil. Estoy seguro de que en la mente de los líderes orientales resuena la vieja cita maoísta de que Estados Unidos es un Tigre de Papel. Desde luego Mao estaba equivocado. Tras la crisis de los misiles cubanos, Kennedy dio un paso al frente y le demostró a todo el mundo que Washington iba en serio y que no iba a amilanarse por nada ni por nadie. Krushov lo entendió y tuvo que retirar los misiles… Pero: ¿y ahora qué? Han pasado 50 años desde el incidente con los soviéticos. El mundo ha cambiado mucho y el presidente Obama está encontrando mucha resistencia incluso entre sus aliados naturales para establecer tratados comerciales que aseguren la hegemonía del dólar como divisa de referencia internacional. El gran acuerdo comercial con la Unión Europea está encallado y el Tratado de Comercio Trans-Pacífico (TPP) aún no se ha aprobado. Las reticencias de los países a firmar esos tratados son comprensibles; habida cuenta de que en la letra pequeña de todos los tratados, Estados Unidos siempre busca un blindaje constitucional para sus multinacionales que les permita trabajar a su antojo (por ejemplo: si se firma el TTIP, se modificarán las leyes nacionales y europeas que impiden que Monsanto nos exporte su morralla alimenticia modificada genéticamente).
 
En Asia los sentimientos anticolonialistas son muy fuertes y suelen desconfiar de las propuestas americanas porque a menudo son deshonestas. Ahí está el caso de Filipinas, que está dispuesta a ceder sus bases a los marines siempre y cuando lo autorice su Parlamento por circunstancias de emergencia nacional (para que no se queden permanentemente en el archipiélago). En cualquier caso, los países que se resisten a firmar el TTP con Washington también recelan de China y tarde o temprano tendrán que “aclararse la garganta”. 
 
La situación de Japón es propia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por un lado necesitan a los yanquees para contrarrestar la influencia de Pekín en la zona; y por el otro, no pueden enfrentarse abiertamente a los chinos porque todas sus fábricas instaladas en China serían nacionalizadas de facto en el supuesto de un enfrentamiento militar. Sea por eso o porque la población de Okinawa está hasta las narices de la presencia militar estadounidense en la isla, los nipones todavía no han estampado su sello en el TTP. Otro caso digno de estudio es el de Arabia Saudita. Están molestos con Obama porque los ha dejado “colgados” en Siria y porque se muestra comprensivo con las petroleras norteamericanas que ansian entrar en el mercado iraní. Asimismo, los saudíes ya exportan más petróleo a China que a Estados Unidos y uno no puede dejar de preguntarse que harían los árabes si un día de éstos los chinos les proponen sustituir el petrodólar por el petroyuan… No es un asunto baladí. Sobre todo si tenemos en cuenta que la nación árabe cuadra sus cuentas públicas con el impuesto que grava las exportaciones de crudo. 
 
Percent Oil consumption
Al ritmo actual, en 2018 China y la Índia conumirán el 90% de la producción mundial de crudo
 
 
Así que ya véis, vivimos tiempos muy convulsos cuyo desenlace determinará el juego geopolítico de las próximas décadas. Mientras los BRICS analizan los conflictos de Ucrania, de Siria y del Mar de Japón para dilucidar si Estados Unidos es o no un Tigre de Papel; Obama redobla sus esfuerzos para demostrar lo contrario. Puede que tenga el mejor ejército del mundo. Pero la situación financiera en casa es desastrosa y mucha gente cree que el Imperio tiene los pies de barro.
 
Hace unos días, el antiguo economista jefe del BCE y vicepresidente del Bundesbank, Jürgen Stark, comentó lo siguiente en el Instituto Ludwig von Mises (Alemania):
 
Los Bancos Centrales han perdido por completo toda capacidad de control y perspectiva sobre la situación económica; y también, todo el sistema se basa en la ficción pura. Estamos dando palos de ciego desde 2008 para evitar un segundo Lehman, que si se produce, arrasará con todo el sistema.
 
No nos engañemos, Stark se refiere a la política monetaria de la Reserva Federal. Tras 6 años de impresión alocada de dinero, Estados Unidos vuelve a estar en recesión –una recesión severa si atendemos a la caída de la velocidad del dinero de la M1 y M2 (estos valores están ya en niveles de la Gran Depresión)-; con un montón de burbujas billonarias a punto de estallar y una euforia bursátil que roza lo bizarro. Ya he hablado de esas burbujas en mi blog… Pero hoy os dejo otra más; la de los bonos municipales o munis. Estamos a la espera de que Detroit se acoja a la ley de quiebras municipales. Si lo hace, impagará toda la deuda o impondrá quitas a los acreedores que compraron sus obligaciones. Eso afectaría de lleno al sistema federal de pensiones -Detroit no es el único municipio con problemas-; y podría producirse un efecto “bola de nieve” de impredecibles consecuencias. 
 
Todas estas circunstancias no pasan desapercibidas ni a los rusos, ni a los chinos. Mientras los norteamericanos lían la madeja en Europa para que el BCE los rescate a través de un QE a la europea la macro de la Eurozona está mucho mejor que la estadounidense a pesar de “lo que digan” y de los riesgos deflacionarios-; los BRICS acumulan oro y plata porque es lo único que tendrá algún valor cuando los yanquees decidan impagar sus deudas mediante una gran devaluación del dólar. El dólar es “nuestro problema”; aunque cada vez menos… “Chimérica” se desvanece.
 

El Fin de Chimérica

 
El término “Chimérica” se lo debemos al historiador británico Niall Ferguson. Nace de la conjunción de los vocablos “China” y “América”. Y resume muy bien la relación simbiótica que ambos países han mantenido durante los últimos 25 años. Durante este período, la economía del gigante asiático se ha beneficiado muchísimo de la demanda proporcionada desde el otro lado del Atlántico. La mejor forma de entender esa relación es analizando los planteamientos del “Dilema de Triffin”; por el cuál Estados Unidos imprime dinero para comprar productos manufacturados chinos y luego permite que las autoridades de Pekín inviertan los ahorros derivados de su superávit comercial en la compra de los treasuries. Por supuesto lo estoy simplificando mucho… Aunque los tiros van por ahí. Así pues, “Chimérica” es un gran acuerdo entre las dos superpotencias. 
 
Todo el mundo ha ganado con ese trato. Todo el mundo, menos la clase media norteamericana. Gracias a la globalización y a la deslocalización industrial, el Partido Comunista Chino (PCCh) pudo dar trabajo a centenares de millones de personas y emprender una profunda reforma económica que ha mejorado todos los estándares de vida del país. La modernización de China en este período no tiene parangón y sólo puede ser comparada con el crecimiento que experimentó Inglaterra durante la Revolución Industrial. En cambio, para las élites occidentales la gestación de Chimérica fue una gran oportunidad para rebajar los salarios en el Primer Mundo. Me alegro por los chinos. Pero estos cabrones… Los cabrones que nos gobiernan en la sombra llevaban décadas esperando el colapso de la U.R.S.S. para hacerse con el control de la mano de obra “cautiva” que vivía al otro lado del telón de acero. 
 
Es increíble que nadie hable de estas cosas… Mientras duró la “Guerra Fría” a nuestras élites no les quedó otro remedio que fomentar el Estado del Bienestar y pactar con los sindicatos salarios altos que beneficiaran al común de la población. No tenían otra alternativa. Pero cuando el muro de Berlín cayó se abrió la veda para las rebajas salariales y la progresiva desarticulación de los beneficios sociales. Ni soy comunista, ni socialista, ni nada que se le parezca. Aunque sé lo que pensaría Marx si estuviera vivo… Diría que durante la globalización:
el gran capital ha extraído la plusvalía del salario de los trabajadores para acumular cuantiosos beneficios empresariales que han atizado varias burbujas financieras y bursátiles.
Por supuesto a los chinos todo esto les importaba un carajo. A fin de cuentas, la factura la pagaban otros… Y a nuestros gobiernos también, porque China exportaba deflación (productos a precios bajos) y eso permitía mantener la ilusión de que todos éramos ricos a pesar de la disminución de nuestra capacidad adquisitiva (siempre hay que comparar nuestro poder de compra con el de las clases más adineradas).
 
Sin embargo a finales de los años 90, esta “ilusión” empezó a desvanecerse. Seguramente por el agravamiento de la deslocalización industrial. Entonces los Bancos Centrales empezaron a manipular a la baja los tipos de interés para promover el crecimiento mediante el endeudamiento. Siguiendo la máxima del emperador romano Tiberio de que “a las ovejas no hay que degollarlas, sino esquilmarlas”, nuestros gobernantes empezaron a regalarnos el dinero para que nos compráramos casas, coches y demás. Con la pasta en la mano nadie hacía preguntas ni montaba “pollos” por ahí. Lo cuál siempre es muy conveniente… Y por un tiempo todos nos creímos afortunados y nunca nos planteamos que nuestro endeudamiento presente seria una “excusa” para esquilmar a las generaciones venideras.
 
Esta política de endeudamiento y de vivir por encima de nuestras posilidades duró hasta el estallido de la crisis subprime que dio comienzo a la Gran Recesión. Aunque mucha gente cree que el mito continúa… yo creo que Chimérica murió tras el gran desplome bursátil de marzo de 2009. Hasta entonces, China desarrolló sin cortapisas las “cuatro modernizaciones” que Deng Xiaoping puso en marcha cuando llegó al poder en 1980, basadas en la modernización de la economía, de la agricultura, de la ciencia y la tecnología y del aparato militar. Los logros obtenidos durante estos años son impresionantes. Más de 400 millones de personas han emigrado del campo a la ciudad para ir a trabajar a las fábricas. En paralelo a ese movimiento, se han construido infraestructuras equivalentes; como el desarrollo de una vastísima red eléctrica comparable a la que posee Estados Unidos. Los pilares de ese crecimiento se fundamentaron en los bajos salarios que atrajeron al capital extranjero; en las rebajas fiscales a las pymes y a las multinacionales que se establecían en el país y en el consumo discrecional del carbón.
 
China Energy
Aunque es muy contaminante, el carbón es la fuente de energía más barata –en rojo-
 
Gracias a esa relación simbiótica entre Estados Unidos y China, ésta ha acumulado la friolera de 3’6 billones de dólares en reservas (1’3 billones sólo en bonos del Tesoro de EE.UU.). 
 
Esta historia de éxito ha llevado a muchos a creer que China es una superpotencia capitalista. Cuando en realidad, no es verdad. Ya lo decía Deng: “Un país, dos sistemas”. En lo que se refiere al comercio sí lo son; pero en lo demás siguen siendo los “viejos” comunistas de siempre. Toda la economía se mueve al son de los planes quinquenales diseñados por el aparato ejecutivo del PCCh. Del mismo modo en que lo hacían los soviéticos. El sistema financiero es una proyección del brazo del Estado y casi toda la propiedad agrícola sigue siendo comunal –aunque la tierra puede alquilarse, jamás puede venderse ni ser tratada como una mercancía-. El éxito de la industria agrícola es notable; ya que con sólo el 6% de la tierra cultivable del planeta, China es capaz de alimentar al 18% de la población mundial. 
 
Pero como íbamos diciendo… Este modelo de crecimiento murió al comienzo de la Gran Recesión. Según los planteamientos del Dilema de Triffin, Washington hizo lo que tenía que hacer para salir del atolladero: imprimir dinero para inyectar liquidez en el sistema que luego tendría que ser aprovechada por sus acreedores para comprar deuda norteamericana. Lo cuál convierte a Estados Unidos en una máquina de exportar inflación… Aunque eso no es todo; pues desde la FED han animado a los países acreedores a fortalecer sus divisas con el objeto de impulsar las exportaciones estadounidenses y, con ello, aliviar la tensa situación de su mercado laboral. 
 
Sin embargo tras varios años de impresión de dinero a través de los QE, Estados Unidos no logra salir de la recesión: ¿por qué? La respuesta a esta pregunta es muy compleja. Tras la puesta en marcha del QE3 uno de los gobernadores de la FED dijo que “no sabían qué estaba frenando el crecimiento”; y si no lo saben ellos… ¿cómo voy a saberlo yo? Aunque lo voy a intentar… En parte esto se debe a la denominada “Guerra de las divisas”; en la que un montón de países están debilitando sus monedas para ganar competitividad comercial. Esta circunstancia anula en parte la efectividad de los QE; ya que al imprimir dinero, países como Japón debilitan su capacidad de compra de treasuries norteamericanos y obliga a la FED a emitir más deuda para financiar el estratosférico déficit público del país. Es una pescadilla que se muerde la cola… Y yo me pregunto: ¿cómo puede ser que un aliado tradicional de los yanquees como Japón, ¿vaya por libre? La respuesta es sencilla: ¡porque tienen un morrocotudo problema energético!
 
Estados Unidos, Japón, la Unión Europa y próximamente China, presentan superestructuras muy endeudadas que no pueden mantener. Por supuesto, el elemento que está descubriendo nuestras vergüenzas es el “Peak del Petróleo”. No podemos pagar más por el precio de la energía. Así que una de dos: o reducimos la superestructura o reducimos las deudas. Luego, como seguimos endeudándonos sólo podemos recortar el tamaño del Estado y de la economía en general que fue configurada para un entorno de crecimiento. Ésta es la razón principal que está detrás de las fuerzas deflacionarias que asustan a todo el mundo. Incluso a los alemanes… Podemos imprimir todo el dinero que queramos. Y ni así conseguimos parar la caída. Sin duda porque la escasez de petróleo se agrava. 
 
Pensar en esto que os voy a decir… En una economía “normal” los tipos de interés tendrían que ir parejos al crecimiento económico. Luego, si el pasado año Europa creció al 1% y Estados Unidos al 2% -no me acuerdo de las cifras exactas- y el precio del dinero está en el 0,25%; aquí hay algo que no encaja… En cierto modo, los tipos tan bajos indican que el crecimiento real del PIB es inexistente. Es un modo de verlo… Y uno escucha cosas cómo que la Unión Europea quiere calcular el peso del mercado negro de las drogas y la prostitución para meterlo en el PIB de que cada país miembro. Joder, lo que hay que oír! Ahora resulta que los camellos, los yonquis y las prostitutas nos van a sacar de la recesión.
 

China emerge

 
En Occidente llevamos 6 años de recesión. Y lo que te cantaré morena… Nuestra economía caracolea hacia abajo en forma de dientes de sierra de un modo parecido a cómo lo hace el PMI de China.
 
 
El tradicional modelo exportador del gigante asiático está en entredicho. No porque en Pekín no quieran, sino porque la capacidad de compra del Primer Mundo se ha marchitado –hay un montón de indicadores que lo demuestran. La caída del consumo de gasolina en Estados Unidos es muy significativa-. Así que en estos últimos años las autoridades chinas han invertido colosales sumas de dinero en la construcción de infraestructuras que sustenten la expansión inmobiliaria del país. En sólo 5 años, otros 100 millones de personas han emigrado del campo a la ciudad. La magnitud de esos cambios demográficos y económicos son enormes y en Occidente nos cuesta entenderlo porque nuestras burbujas inmobiliarias, por muy escandalosas que sean, son “pecata minuta” comparado con lo que está ocurriendo en Asia.
 
Como ese desarrollo urbano ya no se podía sufragar a través de las exportaciones, el PCCh y su Banco Central, el PBOC, recurrieron a las mismas triquiñuelas que usamos en Occidente para intentar crecer; es decir, a imprimir dinero y a estirar la oferta monetaria a través de los medios convencionales (el préstamo de los bancos a los particulares y a las pymes) y no convencionales (como el crédito de la banca en la sombra).
 
China post crisis
 
La deuda pública y privada asciende al 240% del PIB
 
 
Todo esto tiene algo de cómico y de gracioso… Sobre todo porque la prensa económica occidental se pasa el día anticipando el colapso del crédito y de la sociedad chinas, sin considerar que la situación de nuestras finanzas es mucho peor. O al menos a mi me lo parece… El tamaño del shadowbankig en Estados Unidos equivale al 100% de su PIB y que yo sepa en China esa magnitud es muy inferior. En cualquier caso, tienen un problema serio con deudas irracionales que jamás van a ser cobradas. 
 
Y eso nos lleva al siguiente punto. En Asia, cuando un banco es insolvente el Estado transfiere la factura a los bonistas. Sufren quitas o pierden toda la inversión según la prelación de pago. Lo comento, porque esto es lo que está pasando actualmente en China con las entidades financieras que se dedican a rehipotecar los activos una y otra vez. El PBOC está procediendo a una implosión controlada del shadowbanking para sanear y rebalancear el sistema. Es una política muy interesante porque va en la dirección contraria de lo que estamos haciendo en Occidente, dónde no quiebra “ni el gato”. A diferencia de nosotros, si tienen que elegir entre recortar la deuda o recortar el tamaño de la economía, sin duda, eligen lo primero. De este modo, preservan la capacidad adquisitiva de su pujante clase media que, poco a poco, impulsa la terciarización de la economía china.
 
Creo que en Pekín están haciendo lo correcto. Aunque su economía se ha ralentizado, todavía sigue en expansión y seria una estupidez “estrangularla” con recortes. No es necesario, pues los chinos ahorran como hormiguitas y los salarios siguen expandiéndose –es el único lugar del mundo donde eso sucede-. Estas dos fuerzas son muy poderosas y están detrás de la resiliencia de los chinos a la subida del precio del petróleo. Les afecta como a todo el mundo, pero su sociedad puede permitirse precios más altos que en Occidente.
 
Recientemente el nuevo Primer Ministro, Li Keqiang, declaró lo siguiente (y con esto ya termino):
la urbanización del país está en el corazón de la agenda. Tenemos la intención de que en la próxima década se desplacen a la ciudad más de 100 millones de personas.
Desde luego van a movilizar a mucha gente, no lo dudo. Aunque es harto improbable que alcancen esas cifras debido al próximo Armagedón del petróleo. 
 
La producción mundial lleva años estancada en los 78 millones de barriles de crudo al día. Cada año la productividad de los pozos cae entre un 7 y un 10% y nos dejamos un pastón en la sobreexplotación de los mismos para mantener el mismo ritmo de producción. La oferta es muy inelástica y la demanda sigue aumentando. La situación se está complicando exponencialmente y NO TENEMOS TIEMPO para la sustitución de esta increíble fuente de energía. No es de extrañar que las tensiones geopolíticas estén a flor de piel. Todas las estimaciones de la AIE están tan sesgadas como las del FMI. De verdad que el ser humano es un ser extraño… Nos va a caer un meteorito en la cabeza y preferimos mirar para otro lado. El malogrado Matt Simmons, que era uno de los mayores expertos mundiales sobre el tema, hace unos años dijo que cuando la producción se reduzca a los 60 millones de barriles el planeta entrará en una “época oscura”. 
 
Así pues, mientras Occidente se ahoga en deudas y recortes salariales que le impiden pagar la factura energética, la economía china todavía tiene cierto recorrido. Por primera vez en milenios el gran Dragón asiático podría dejar de mirarse el ombligo y extender su aliento más allá de sus fronteras. Lo hará y muchos países lo seguirán porque no habrá otro sitio adónde ir. Vamos directos a una brutal reconfiguración del orden y de las finanzas mundiales. Habrá vencedores y vencidos. Algunos serán Tigres de Papel
 
 
Un abrazo a todos/as!
P.D: Siento joderos el desayuno…!

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Tasa de paro USA: manipulando a saco

El poder reside donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos. Es una farsa, una sombra en la pared…
Lord Varys (Juego de Tronos)
 
Con esta entrada empiezo una serie de artículos, que de forma discontinua publicaré en mi blog para denunciar las manipulaciones del mercado. En el de hoy, hablaré de la tasa oficial de paro norteamericana: la más manipulada. Se trata de un índice fundamental; porque al calor de sus números las bolsas suben, el oro baja o el dólar se fortalece. Por no hablar, de su influencia en el consumo y en las acciones de la FED en cuestiones de política monetaria. 
 

Cuando llegan las recesiones, los políticos mienten como lunáticos

Si en tiempos normales los políticos mienten como bellacos… cuando llegan las recesiones y las cosas se ponen chungas, mienten como lunáticos. Dicen que para meterse en política se necesita mucho “estómago”. Puede ser. Aunque yo creo que lo que se necesita es una gran capacidad de autoengaño. Porque si no la tienes, jamás encontrarás la aprobación de tus correligionarios. En España tenemos muy buenos ejemplos de esto. Durante el reinado de Zapatero, Solbes nos informaba de una “leve desaceleración económica” y de “ajustes en el sector inmobiliario”; Elena Salgado veía “brotes verdes” en todas partes y el propio Zapatero quitaba hierro al asunto de Caja Castilla La Mancha, porque nuestra banca era la mejor del mundo gracias a la encomiable labor del Banco de España.
Desde que empezó la crisis, muy pocos gobernantes han renovado sus mandatos. Y en Estados Unidos, los ciudadanos votaron por primera vez a un presidente negro. La perseverancia de la recesión está dejando a muchos en evidencia… y ya veremos si los brotes verdes de Rajoy sobreviven al duro invierno. Sin embargo, con el paso del tiempo, los políticos se han vuelto más adaptativos. Mediante la ayuda del “Trío Calaveras” –formado por los bancos centrales, la banca y la gran prensa económica-, han elaborado un discurso finalista que anticipa todos los días el fin de la recesión. Por supuesto, algún día acertarán… pero de momento tenemos a un montón de índices y de estadísticas manipuladas para avalar la tesis oficial. Huelen a chamusquina: el US Dollar Index, el VIX, el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, el Comex, el índice Case-Shiller (aunque menos); y por supuesto, el modo en que las autoridades calculan el PIB. Respecto a este último, es como hacer una ensalada. Ya que en función de las variables que contemples, ésta te saldrá salada, dulce o tropical. Recientemente la administración Obama ha introducido nuevas variables para deducir su cálculo. Como por ejemplo, el aumento del tráfico en la mensajería instantánea (SMS, Whatsapp, etc.). La verdad es que esta metodología es bastante sorprendente… y no puedo dejar de preguntarme si no seria mejor para el PIB, acudir al Bernabeu y pegar cuatro gritos. 
En general, el mercado acepta el discurso oficial. Seguramente porque está anestesiado por los QE y porque no abundan opiniones “contrarian” como la de la agencia Egan Jones; que por poner en duda la sostenibilidad de la deuda estadounidense, no podrá emitir comunicados desfavorables sobre la misma durante, al menos, dos años.
 

La tasa de paro oficial de Estados Unidos: la más manipulada

Comúnmente conocida como U3, está muy manipulada porque en su cómputo se dejan fuera algunas variables cuya consideración podría elevar el porcentaje de parados. Entre otras cosas, no tiene en cuenta:
  • El paro agrícola.
  • A los parados de larga duración; a los llamados “desanimados”, que tras un año de no buscar trabajo, salen de las listas. 
  • A todos aquellos que trabajan a media jornada, pero preferirían hacerlo a jornada completa. 
Actualmente, la U3 muestra un desempleo del 7’4%. Y es la referencia que toman los mercados para sacudirse hacia arriba o hacia abajo. Lo cuál es muy extraño, porque si para calcular algo necesitas tener en cuenta las variables A, B, C Y D y sólo tienes en cuenta la A; en cierto modo, te estás haciendo trampas al solitario… Pero para las autoridades y para los hedge funds, siempre alcistas –especialmente desde que la FED destruyó todos los cortos con sus políticas de expansión cuantitativa-, esto es una minucia sin importancia. No hay que comerse el coco… la caída de la U3 mejora las expectativas de consumo y ya está. 
Los que quieran saber cómo quedaría el paro si se computaran todos los aspectos, tienen que acudir al Departamento de Trabajo de Estados Unidos; que periódicamente publica la llamada tasa real de desempleo o U6, que hoy alcanza al 14’4% de la población activa. 
Unemployment Rate

 

El paro estimado por la U3 es casi la mitad que el de la U6

De modo que el paro estimado por la U3, es casi la mitad que el de la U6 y un tercio del publicado por la agencia independiente Shadowstats, que lo sitúa en el 23’4%. Lo de Shadowstats tiene miga, porque para calcular el desempleo utilizan las mismas técnicas que usaba la administración norteamericana antes de la presidencia de Bill Clinton.    Leer más

Fraking, Mentiras y Cintas de Vídeo

En primer lugar, vamos a definir que es esto del fracking… Normalmente, cuando se perfora un pozo de petróleo, éste fluye hacia la superficie por la presión que lo empuja desde el subsuelo. Al principio el flujo es muy fuerte… pero luego, a medida que se vacía la cámara que lo contiene, la presión disminuye y aumentan los costes de producción. Finalmente, cuando la presión se desvanece, las compañías sólo tienen 2 opciones: abandonar el pozo o inyectarle agua para aflorar el hidrocarburo residual. 

 
La técnica de inyectar agua para alargar la vida de los yacimientos, se conoce desde hace décadas. Sin embargo, de unos años a esta parte, la están empleando para la extracción de shale gas; también conocido como gas pizarra, gas de esquisto, grisú… en definitiva, gas natural. Y en eso consiste precisamente el fracking o fractura hidráulica. Los ingenieros y geólogos identifican sobre el terreno las fracturas naturales por dónde sale el gas y, a continuación, le inyectan agua a presión para engrandecer la grieta y facilitar el escape de los hidrocarburos hacia la superficie, donde son recolectados. 
 
El país pionero en el uso de la fractura hidráulica es, sin duda, Estados Unidos. Tras la crisis de 2001, las autoridades norteamericanas fomentaron la exploración y producción del gas de esquisto, con el propósito de abaratar la factura energética que ahogaba el desarrollo económico del país. Los altos precios internacionales del petróleo y de sus derivados, sobre todo del gas natural, estimularon el interés de las compañías petroleras por el shale gas; porque podía extraerse a un coste competitivo y venderse a buen precio en el mercado nacional. El negocio parecía inmejorable… no sólo era viable económicamente, sino que contaba con la aprobación del gobierno. Ciertamente, conllevaba ciertos riesgos medioambientales… pero cuando se ponderaban los pros y los contras, sólo se consideraba una alternativa: perforar! De este modo, el country americano se llenó de decenas de miles de pozos en busca del nuevo maná. La producción aumentó con el paso de los años y los precios empezaron a descender. En realidad, cayeron tanto… que por primera vez el precio internacional del gas natural se desvinculó de la cotización del petróleo. 
 
Y desde entonces la prensa económica internacional, convencional e institucionalizada, nos ha estado dando la tabarra con las excelencias del gas de esquisto. Obviamente, ponen de ejemplo a Estados Unidos. Porque según nos informan, en sólo una década podría convertirse en un país netamente exportador de hidrocarburos. Lo cual seria una proeza extraordinaria. Daniel Lacalle lo tiene clarísimo: renunciar a esta fuente de energía barata, abundante y competitiva, es de estúpidos... Y carga contra España, la Unión Europea y el resto de sus enemigos habituales, por negarse a desarrollar un negocio en el que él está completamente invertido. 
 
Pero por algo será… puede que el shale gas sea barato y abundante, pero no es competitivo. No a los precios actuales. Y tampoco es medioambientalmente sostenible. 
 

Los costes medioambientales

Son muy numerosos. Los más denunciados por los ecologistas, se refieren a:
 
  •  La peligrosidad sísmica: La inyección de agua a presión en las fracturas -debido a la incompresibilidad de los líquidos-, las ensancha y rompe la cámara estanca dónde se refugia el gas y el petróleo de esquisto; produciéndose durante el proceso pequeños seísmos de hasta 3 grados en la escala Richter, que pueden ser percibidos por la población. En 2001, los habitantes de Blackpool (en Reino Unido), consiguieron detener las perforaciones porque temían por la integridad de sus viviendas. 
  • La contaminación de los acuíferos: Normalmente se perfora por debajo del nivel de los mismos, a más de 200 m. de profundidad. Sin embargo, si el acuífero está cerca de la zona de perforación, el desastre está asegurado… como ocurrió en Pavilion (Wyoming), en 2001. Por otro lado, entre el 15 y el 85% del agua inyectada retorna a la superficie a los pocos días de iniciarse la perforación. Ese fluido está muy contaminado. Y tiene que evitarse a toda costa la contaminación en superficie por culpa de los vertidos.
  • La contaminación por metano y radón: Al romper la cámara donde se aloja el gas, pueden producirse emisiones incontroladas de metano, que salen directamente a la atmósfera o se disuelven en el flujo de la inyección. El metano es un potente gas de efecto invernadero, cuya liberación pone en entredicho la supuesta sostenibilidad de este modelo de extracción. Por otro lado, el agua a menudo transporta partículas de radón; que es radiactivo y exige el procesamiento del flujo para evitar problemas de salud pública. 
 
Por todas estas razones y algunas más, el Estado de Nueva York ha declarado una moratoria sobre el fracking. 
 

Los costes de producción: las cuentas no salen

Son muy elevados. Los más importantes se refieren al coste del transporte y almacenado del gas. Las compañías necesitan construir gaseoductos, licuar el gas y almacenarlo en grandes cisternas, a la espera de su consumo final. Todo esto requiere una gran inversión inicial, que se recupera con creces durante la vida útil de los pozos, que es de unos 40 años. Según la Joint Association Surrey on Drillingcosts, el coste medio de un pozo profundo completamente explotado en Canadá y EE.UU., oscila entre los 6 y los 9$/MBtu (por 25€/MBtu de España). Es un precio realmente competitivo… Sin embargo, los precios del gas natural oscilan actualmente entre los 2 y los 4$/MBtu; es decir, que el coste de producción está muy por encima del precio de venta. Así que Lacalle, no nos vengas con milongas… el gas de esquisto no es la panacea, ni puede ser la solución de todos nuestros males económicos. 
 
Pero ¿Cómo es posible? Pues porque en Estados Unidos, actualmente, tienen un problema de sobreproducción. Han producido muchísimo más de lo que la población, agobiada por la crisis, es capaz de consumir. Ni siquiera tirando los precios… Lo cuál es otro indicador más de que el consumo, como fuerza motriz de la economía norteamericana, ni está ni se le espera. Como bien apunta Gail Tverberg, las personas que creen que el gas natural resolverá los problemas energéticos del mundo, están contando pollos antes de que salgan del cascarón.
 
Producción del Gas Natural
La producción de gas natural en EE.UU. se ha estancado desde noviembre de 2011, según la EIA
 
Luego, en algunas zonas el shale gas tiene que competir con otras fuentes de energía incluso más baratas. Sobre todo con el carbón, cuyo coste de transporte es supercompetitivo. Tanto el gas natural como el carbón ocupan el mismo nicho de mercado, basado en la generación de electricidad para los hogares y la industria.
 
Energía Suministrada
Aumento de la energía mundial suministrada en 2011, respecto al año 2006, para diversos combustibles, según el Statical Review of World Energy basado en datos de BP (2012)
 
Así pues, el fracking se enfrenta a dos obstáculos fenomenales: al bajo consumo energético del país y, también, a la extraordinaria competencia del carbón. La imposibilidad de alcanzar un precio que garantice su competitividad en torno a los 7$/MBtu, está haciendo caer la producción. Desde finales de 2012, los equipos de perforación se están reduciendo a la mitad en el conjunto del sector… y muchas compañías se están asomando ya al precipicio de la quiebra. Para colmo de males, se está constatando que muchos yacimientos cuyos pozos tenían que durar hasta 40 años, han agotado sus recursos a los 6. Con lo cual, el plan de inversiones se resiente y la producción decae.
 
Procucción del petróleo
Declive del megayacimiento de Bakken, cuya extensión comprende varios Estados del medio oeste norteamericano
 
Debido a estos contratiempos, desde Washington están promocionando un gran tratado bilateral de libre comercio entre EE.UU. y la Unión Europea, que permita salvar a gran parte de su industria “frackeada”. En Europa los precios del gas se pagan a 9 o 10$/MBtu (y en Japón a 14), que serían más que suficientes para mantener la rentabilidad del sector. Por eso Obama recientemente visitó Berlín y se declaró “berlinés”; como hiciera J.F.Kennedy 50 años atrás… Y lo que haga falta! Y llamó a superar los escollos formidables que hay entre ambos bloques, para llegar a un acuerdo… en clara referencia a los rusos. 
 
Sin embargo, no hay mucho de que hablar… La U.E. no arriesgará su relación bilateral con Moscú, por la intromisión norteamericana. Los rusos nos seguirán vendiendo el gas y, a cambio, permitirán la expansión económica y comercial de ésta en Europa oriental (como se ha visto en los últimos 20 años). Desde luego, las relaciones ruso-estadounidenses no pueden estar peor… y a nadie debería extrañar, que retengan a Snowden en el aeropuerto, para sacar ventaja en la reeditada guerra fría que mantienen ambos países.
 
Y mientras tanto, la prensa económica institucionalizada, nos sigue bombardeando con la memez de que Estados Unidos será una potencia exportadora de shale gas en 2022. Se les olvida que en China, Rusia e incluso en la Unión Europea, hay tanto o más gas de esquisto que en Estados Unidos… recursos que, junto al carbón, pueden ser reclamados en cualquier momento para abaratar los costes de la electricidad.
 
 
Un saludo a todos/as
 
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JAPÓN: Entre el Crisantemo y la Espada

En 1946 la antropóloga estadounidense Ruth Benedict publicó, con gran éxito, un libro que encumbró definitivamente su carrera: El Crisantemo y la Espada. Éste había sido encargado por su gobierno dos años antes, cuando en pleno esfuerzo bélico, se las veían y deseaban para comprender las acciones de un enemigo cuya cultura y tradiciones les eran totalmente extrañas. Ni entendían a los soldados japoneses ni a sus gobernantes. Por poner un ejemplo: se extrañaban que los prisioneros de guerra -antes fanáticos combatientes nacionalistas-, colaboraran después con el ejército norteamericano en la elaboración de informes e identificación de objetivos militares que podían cambiar el sino de la guerra. Su cambio de actitud les sorprendía muchísimo… porque parecía que pasaban página y empezaban una nueva vida.
 
El trabajo de Benedict arrojó un poco de luz sobre el escenario. Y su análisis de los patrones culturales de la sociedad japonesa de la época, fue aprovechado por las fuerzas de ocupación para gobernar el Japón “post imperial” tras el fin de la contienda. 
 
En realidad, El Crisantemo y la Espada es una metáfora sobre el carácter dual de los japoneses. El libro puede ser un poco sesudo en algunos tramos, pero la autora también se va a los estereotipos (en los cuáles siempre hay algo de verdad), para describir su forma de ser: leales en extremo pero a la vez capaces de traicionar; sumisos y al mismo tiempo difíciles de controlar; corteses e insolentes… y, por supuesto, radicales y pragmáticos. 
 
Al terminar la II Guerra Mundial, Japón optó por el camino del crisantemo. Olvidó su pasado militarista y pasó página. Algunos intelectuales, como Mishima, quisieron recuperar la “gloria imperial”; pero fueron ridiculizados por una sociedad que estaba harta de la guerra y de la locura suicida de sus antiguos dirigentes. Colaboraron activamente con las autoridades estadounidenses en la reconstrucción del país y se alinearon con Washington en la nueva guerra que se perfilaba en el horizonte: la Guerra Fría. La alianza con Estados Unidos frenó el expansionismo soviético en las islas más septentrionales del archipiélago, en la Kuriles… y años más tarde, les permitió acceder al enorme mercado norteamericano. 
 
De este modo, se fraguó un “matrimonio de conveniencia” entre ambas naciones, que ha perdurado hasta hoy en día. Durante este tiempo, Japón se convirtió en una potencia exportadora y aprovechó la zona de influencia del dólar para extender su presencia internacional. Convirtiéndose en miembro de pleno de derecho del sistema diseñado en Bretton Woods(1944), por ingleses y estadounidenses. En los años 60 su economía creció a un ritmo del 10% anual; desarrollo que fue moderándose en las décadas siguientes, hasta alcanzar un promedio del 4% en los años 80. Pero hay más, porque cuando la economía norteamericana se estancó a partir del mandato de Nixon –debido a la crisis del petróleo y a los costes militares de la guerra de Vietnam y de otros eventos relacionados con la Guerra Fría-, el Tesoro nipón acudió en su auxilio en calidad de acreedor, comprando tantos bonos como hiciera falta para que el primero pudiera equilibrar su balanza por cuenta corriente. 
 
Sin embargo, como todo el mundo sabe, a finales de los 80 la situación dio un vuelco inesperado… El papel de Japón como acreedor de Estados Unidos no cambió, pero el país tuvo que enfrentarse a la devastación que el estallido de la burbuja inmobiliaria causó en el balance de los bancos. La explosión de la burbuja fue motivada por la subida de los tipos de interés decretada por el Banco de Japón (BoJ). Y lo que en principio sólo era una “medida correctora” para enfriar los ánimos y equilibrar la exhuberancia del mercado, terminó degenerando en la peor recesión del país en 40 años. Los agujeros en la cuenta de los bancos, destrozó su capacidad para dar crédito y el crecimiento económico se desplomó. 
 
Puedo imaginarme el nerviosismo de las autoridades niponas, porque el archipiélago iba camino de reeditar la Gran Depresión que sacudió a Estados Unidos durante los años 30. Para evitar ese escenario, sólo cabían dos posibilidades:
  1. Transferir la deuda privada al Estado.
  2. Repatriar los capitales invertidos en el extranjero para parar el shock deflacionario interno, lo que hubiera internacionalizado la crisis. 
Finalmente, optaron otra vez por la política del crisantemo. Para alivio de los norteamericanos, los japoneses acudieron al rescate de su sector financiero a costa de hinchar su deuda pública; con lo cuál, la crisis pasó a ser un problema exclusivamente doméstico. 
 
A partir de entonces se puso en marcha un proceso deflacionario, que ha lastrado el crecimiento económico del país durante casi 20 años. El Estado recapitalizó a los bancos, pero con lo justo; porque el dinero inyectado se utilizaba para cubrir los agujeros contables y para comprar deuda pública del tesoro nipón. Como no había recursos para expandir el crédito, la economía entró en un bucle descendente que se retroalimentaba a sí mismo, que generaba continuas caídas de precios y obligaba al Estado a dar la cara por los bancos una y otra vez. Como en el día de la marmota… La caída de los tipos de interés –facilitada por la demanda proporcionada por los bancos-, aunada a la deflación, estimuló la inversión en deuda pública por parte de las aseguradoras y de los fondos de pensiones, porque podían obtener un retorno pequeño pero constante con el que retribuir a sus clientes. 
 
Esta dinámica macroeconómica, que recuerda mucho al proceso en que se hallan muchos países occidentales… ha permanecido relativamente estable hasta nuestros días. Sin embargo, durante este periodo la situación financiera de Japón se ha ido deteriorando poco a poco. Lenta pero irreversiblemente. La razón principal es el envejecimiento de la población. De los años 80 a esta parte, el porcentaje de jubilados ha pasado del 12 al 24%... y cada año el Estado emite el equivalente del 60% de su PIB para poder financiarse; yéndose la mitad de lo recaudado para pagar las pensiones y los intereses de la deuda. Si a esto le sumamos otros inconvenientes como: los causados por el desastre de Fukushima, la pérdida de competitividad comercial por el auge de los emergentes (China, Korea, Taiwan y otros) y que, en unos pocos años, tendrán a un cotizante por cada jubilado… el cuadro resultante es francamente alarmante. 
 
Con la reciente llegada de Shinzo Abe al poder, el pasado diciembre, los nipones demostraron su voluntad de cambio. Lo votaron porque la propuesta del partido liberal democrático pretende revertir una situación que lleva al país, lenta pero inexorablemente hacia la quiebra. El tiempo corre en su contra… porque en 2012 Japón coqueteó con el déficit comercial y el GPIF, el fondo de pensiones público japonés, por primera vez en la historia vendió parte de sus bonos estatales para pagar las pensiones de sus afiliados. 
 

ABE-NOMÍA

 
Visto el panorama, el Estado nipón necesita urgentemente aumentar sus ingresos para ahuyentar el fantasma del default. El plan confeccionado por el nuevo premier, contiene medidas “soft” y medidas “hard”. Entre las medidas soft está la subida de los impuestos, sobre todo del IVA, que se hará efectiva el año que viene y que tiene como objetivo mejorar la exigua recaudación fiscal del país. Pero el meollo del asunto, lo que está generando polémica de verdad, es la intención del BoJ de doblar la base monetaria en sólo dos años. O dicho de otro modo; van a imprimir dinero al estilo de la FED, sin esterilizar (el dinero que entra en el sistema, no sale), con la intención de debilitar el yen e impulsar las exportaciones.
 
Se entiende que Japón desee aumentar las exportaciones, porque éstas representan el 40% del PIB y reportan cuantiosos ingresos que el Estado emplea para sostener el sistema público de pensiones. Sin embargo, al menos de momento, el aumento de las exportaciones se está viendo limitado por las devaluaciones monetarias impulsadas por los Bancos Centrales de la zona Asia-Pacífico; como ha pasado recientemente con Korea, que ha bajado los tipos de interés para debilitar el won y frenar la ofensiva diseñada desde Tokio. 
 
Respecto al plan del BoJ de doblar la masa monetaria… bueno, conlleva riesgos enormes. Con esta política pretenden generar un inflación “sana”, que impulse el consumo interno y mejore la recaudación fiscal de la hacienda. Pero lo que es bueno para unos, es nefasto para otros… sobre todo para los fondos de pensiones y aseguradoras que están invertidos en deuda pública. Es malo, porque están perdiendo dinero. No pueden mantener sus bonos a 5 o 10 años hasta su vencimiento, porque la inflación estará por encima del interés que les paga el Estado e irán perdiendo sus ahorros. 
 
Para los fondos de pensiones, la implantación de la Abenomía está suponiendo un quebradero de cabeza. Por primera vez en mucho tiempo, tienen que salir fuera de Japón para encontrar productos más rentables que garanticen el cobro de las pensiones. Y esto explica en gran medida, la caída de la prima de riesgo española, que cede ante el empuje del capital japonés que está comprando nuestra deuda (cuyo recobro está garantizado por el BCE, hasta cierto punto). 
 
Y ahora vayamos al meollo del asunto… El mercado de renta fija, especialmente la pública, está tensionado por dos fuerzas contrapuestas. Esto sucede en Japón y, también, en Estados Unidos. Por un lado tenemos a los inversores que están deshaciéndose de sus bonos para comprar otros que les reporten mayor rentabilidad; y, por otro, tenemos a un nutrido grupo de bancos y hedge funds que compran toda la deuda pública que pueden con la única intención de hacer bajar los tipos de interés (esto es así porque si los tipos de interés caen, aumenta el precio de los bonos que compran y luego pueden revenderlos sacándose unas buenas plusvalías). Los del primer grupo invierten a largo plazo y los del segundo, a corto. Son estrategias contrapuestas porque dónde unos ganan, otros pierden y viceversa. 
 
Pues bien, desde hace unas semanas el mercado de renta pública japonés está teniendo más ventas que compras… Es un dato muy, pero que muy relevante, porque eso indica que los fondos de pensiones y las aseguradoras –seguramente apoyados por otros hedge funds que van a la contra-, están ganándole la partida a los bancos y demás especuladores del mercado. Es relevante porque el Estado está con los bancos; porque la subida de los tipos de interés frena el crecimiento económico y mata a las bolsas. Y si consideramos, que el BoJ está comprando el 70% de los bonos que emite el tesoro… al fin y al cabo, por eso están imprimiendo dinero, la situación es verdaderamente preocupante.
 
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Los tipos del bono a 10 años suben, porque la parte dominante del mercado exige mayor rentabilidad
 
Como la deuda pública nipona es la más alta del mundo, pues ronda el 240% del PIB, el gobierno de Shinzo Abe no puede permitirse que los intereses de su deuda sigan subiendo porque, al final, no tendrán con que pagarla y el país podría incurrir en default. Por eso algunos analistas, como Kyle Bass o Richard Koo, ya están especulando con la posibilidad de que el BoJ tenga que ampliar su programa de compra de bonos; porque eso haría bajar los tipos de interés y reequilibraría la situación. 
 
Sin embargo, puede que eso no sea suficiente… porque comprar más bonos exige imprimir más dinero, lo cuál aumenta los riesgos inflacionistas y podría provocar una desbandada de los fondos de pensiones y de las aseguradoras hacia el exterior. Con lo cuál, las ventas de bonos de bonos se amplificarían y la prima de riesgo subiría todavía más. 
 
En realidad, la situación es verdaderamente endiablada; porque una parte del mercado, está utilizando el exceso de liquidez proporcionada por los Bancos Centrales para volverse en su contra. Y mientras los tipos suben, los bancos y hedge funds que han estado comprando bonos a tuti ple, se van comiendo las pérdidas subyacentes (porque sus bonos valen menos y ya no podrán revenderlos). Pero en fin, eso daría para un artículo entero…
 
Lo extraordinario de todo esto, es que la deuda se encarece a pesar de los QE; que están plenamente vigentes y en Japón, más que nunca. Por eso no me extraña nada que el Nikkei se esté dando los primeros castañazos; porque la situación es de extrema volatilidad y nadie sabe cómo va a terminar el experimento. El dinero inteligente o smart money, que es el primero en oler el peligro, ya está reduciendo sus posiciones en la bolsa japonesa. Y es que ni siquiera quiere especular con más intervencionismo por parte del BoJ, que pueda beneficiar a la renta variable. Por algo será…
 
2
 
Y finalmente, antes de terminar, me gustaría dejar una reflexión. En cierto modo, Japón está volviendo al punto de partida de finales de los 80, principios de los 90. Porque si la subida de tipos se consolida, el país sólo puede hacer 3 cosas:
  1. Incurrir en default.
  2. Recurrir a la hiperinflación (lo cual no deja de ser otro default).
  3. Repatriar los capitales invertidos en el extranjero para atajar esta crisis de una vez por todas.
La opción 3, que es la más sensata, traspasaría la crisis a los países deudores; sobre todo a Estados Unidos y a Reino Unido. Si algo nos enseña la historia, es que esta situación ya se ha dado en el pasado. Por ejemplo en los años 30, en plena Gran Depresión, cuando Estados Unidos repatrió los capitales invertidos en Alemania. Alemania no quiso imprimir dinero debido al pésimo recuerdo de la hiperinflación de los años 20; con lo cual, no tuvo otro remedio que enfrentarse a la deflación. Con funestas consecuencias, por cierto, porque el PIB cayó un 23% y la producción industrial otro 40%. Sin olvidar que eso dio alas, al NSDAP de Adolf Hitler. En el caso que nos ocupa, Japón tiene más de 800.000 millones de dólares invertidos en deuda estadounidense que, en el caso de ser repatriados, crearía gravísimos problemas en Washington. Pinta mal para el dólar, porque Estados Unidos es un país deudor, no acreedor. Y no tengo nada claro que, esta vez, Japón siga optando por la política del crisantemo.
 
Saludos a todos y que tengáis un buen día
 
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