blog La macroeconomía al descubierto.
Analizando las contradicciones del mercado

Green go Home

Cada vez que sucede algo que no encaja en los caducos esquemas estadounidenses, hay algunos que quieren empuñar el garrote de las sanciones. Muchas veces hemos explicado a EE.UU. por qué sus sanciones unilaterales no encajan en los estándares de relaciones internacionales civilizadas, pero no hemos obtenido ningún resultado. Por eso tendremos que responder, y no necesariamente de manera proporcional.

                                                            Alexánder Lukashévich, portavoz del ministerio de exteriores de la Federación Rusa

 

Siempre he pensado que la geopolítica es la contraparte de la economía. Tomar el pulso de las relaciones internacionales, evaluar las tensiones regionales, juzgar los hechos y voilà: sabréis como están las cosas de verdad. No es un ejercicio automático, aunque ayuda mucho. Por sus frutos los conoceréis dijo un carpintero hace 2000 años... Y claro, la economía mundial va tan bien que los rusos y los norteamericanos andan a la greña en Ucrania a sabiendas de que todo podría descontrolarse en una guerra regional de imprevisibles consecuencias. Con armas nucleares de por medio, no se me ocurre mayor irresponsabilidad. Es una broma de mal gusto que por un lado tengamos al premio Nobel de la Paz de 2009 (el presidente Obama) atizando los demonios en Kiev y, por otro, a Vladimir Putin tensando la cuerda en Crimea como carta de presentación para optar al galardón de este año. Parece que en la academia sueca “están pescando”, como dicen en Canarias; o tal vez se han pasado con el alcohol debido a los sinsabores del duro invierno.

Mientras tanto en la Unión Europea cunde el desconcierto. Su actuación en toda esta historia es lamentable. En Rankia todos sabéis que soy un europeísta convencido; pero su incapacidad por adoptar una postura común, por reclamar su independencia política y por ser juez y parte de la solución en este conflicto, me entristece y decepciona. Cuando la secretaria adjunta del Secretario de Estado de Estados Unidos, Victoria Nuland, nos mandó a “la mierda”... En Bruselas tendrían que haber dado un puñetazo encima de la mesa y haberse distanciado de los norteamericanos. Pero no, terminamos apoyando al candidato de Washington (actual primer ministro de Ucrania) y a todos los neonazis que están con él en el gobierno. De este modo se da la extraña circunstancia de que se ha expulado del poder a un presidente democráticamente elegido, Yanukovich, para poner en su lugar a una camarilla cuyo ideario político compite con el del NSDAP de Adolf Hitler. De acuerdo en que Yanukovich era un personaje lamentable y corrupto. Sin embargo éste llegó a un acuerdo con la oposición y con la U.E. para convocar unas nuevas elecciones que aclararan este entuerto. Elecciones que el nuevo gabinete no desea porque tiene una visión racista del Estado. Nada más instalarse en el poder, los líderes del Euromaidán han suprimido el Tribunal Constitucional, han cambiado la Carta Magna a su gusto y han suprimido la co-oficialidad del ruso en todo el territorio (mientras los radicales de Slovoda se dedican a perseguir a los judíos y a quemar alguna que otra sinagoga). Yo a todo eso lo llamo “Golpe de Estado”. Estos fanáticos se guían por la consigna de “Dios, Patria y Libertad” y están tratando de construir una nueva Ucrania que sólo existe en su imaginación.

No sé que pensarán en Israel de todo esto... Aunque estoy seguro que a los del Tea Party el lema les pone. Esa combinación de nacionalismo, racismo y supuesta “libertad”, está muy extendido en toda la Europa del Este (como en Hungría, otro estado fascista). Si ponemos todo eso en la coctelera, junto al tradicional sentimiento antiruso que Putin se está encargando de atizar, no debería extrañarnos de que en la Unión Europea haya un montón de países deseosos de alinearse con la política de Estados Unidos en el continente. Liderados por Polonia, estos países están ejerciendo presión sobre las autoridades de Bruselas para condene, sancione y boicoteé a los rusos por su intervención en la península de Crimea. Curiosamente, el único líder de la Europa del Este que parece pensar con claridad es el ex presidente de la República Checa, Václav Klaus: los que indujeron la situación actual deben resolverla. Temo que Estados Unidos y Europa Occidental se hayan implicado demasiado, apoyando todas las manifestaciones que hubo en Ucrania. Y es que en la U.E. hay dos personalidades definidas: por un lado los países que han creado la Eurozona; y por el otro, el caballo de troya de los intereses estadounidenses formado por Reino Unido, Polonia (que le debe la independencia al presidente Wilson), Suecia y demás. Estas dos voluntades no caminan al unísono. Ni tienen los mismos lazos comerciales con Rusia, ni perciben “la amenaza” de Putin del mismo modo. Conflictos como el de Ucrania sirven para definir “de que lado estás” y animo a los alemanes para que liquiden la obsoleta estructura de la Unión y avancen en el desarrollo de la Eurozona como única entidad supranacional continental plenamente independiente. En este sentido me parece excelente la propuesta del todopoderoso ministro de finanzas alemán, Wolfang Schäuble, de avanzar hacia la constitución de un Parlamento exclusivo para la Eurozona. Ya veremos que consecuencias deja todo esto a largo plazo... Ojalá la Eurozona asuma de una vez la mayoría de edad.

Green go home

Dicen que cuando los estadounidenses invadieron México a mediados del s.XIX, los mejicanos les gritaban: “Oye green –por el color del traje militar de los marines-, go home!”. Tanta fue su insistencia que, al final, los yanquees se marcharon; pero no sin antes anexionarse los estados de Nuevo México, Arizona, Colorado, California y, por supuesto, Texas”. México perdió la mitad de su territorio y, desde entonces, el término “Gringo” hizo fortuna para describir la política imperialista de Washington.

Desde el fin de la U.R.S.S. los norteamericanos han creado un montón de bases en varias de las ex repúblicas soviéticas. Con cada base izan su bandera y expanden el campo de acción de la OTAN. Durante la época de Yeltsin los rusos estaban adormecidos, tratando de sobrevivir al caos económico que amenazaba a la Federación. Sin embargo con Putin las cosas han cambiado drásticamente. El país ha mejorado su desempeño económico gracias a las exportaciones de hidrocarburos, mientras el tándem Putin-Medvedev intenta sacudirse la influencia estadounidense mediante el establecimiento de tratados comerciales con países como Armenia, Bielorrusia o Kazajstán. Dudo mucho que deseen restablecer los antiguos dominios de la U.R.S.S., como afirma la prensa occidental. Más bien se trata de construir un bloque económico con presencia e influencia internacionales; como lo tienen los europeos o los chinos. Y no sólo ellos, vivimos en mundo multipolar dónde los países se organizan para poder competir con los demás. Porque solos no vamos a ninguna parte. Por eso en Latinoamérica tenemos al Mercosur (o al ALBA); en África central varias naciones están tratando de compartir una moneda común; lo mismo en varios países de la península árabiga, etc. Son los tiempos que corren. Pero al parecer los yanquees han decidido que esos tiempos no valen para Ucrania. Han promocionado un Golpe de Estado en Kiev, del mismo modo que lo patrocinaron en Egipto para echar a los Hermanos Musulmanes o en Tailandia, que corre el riesgo de caer bajo el dominio de China. Lo hacen por “la Libertad”, por supuesto. Pero la libertad que a ellos les conviene…

Que un tío como Henry Kissinger haya manifestado recientemente en el Washington Post que no estaría mal que en la administración Obama estudiaran un poco de Historia…  Para mi es una prueba manifiesta de que los yanquees la están cagando. El primer estado ruso nació hace 1000 años en Kiev, en el Rus de Kiev (con la ayuda de los vikingos varegos). Ucrania tiene un valor sentimental para los rusos; un valor que a Obama le importa un comino porque quiere instalar allí un gobierno títere que asegure su expansión militar hacia el Este y le permita, de paso, controlar los flujos de gas que fluyen hacia Europa. Desde hace tiempo, los estadounidenses están negociando con la Unión Europea un gran tratado comercial que incluya el gas de esquisto que a ellos les sale por las orejas. Ese acuerdo no termina de llegar porque el mercado continental está copado por los rusos y porque los alemanes no quieren “complicarse” la vida con Putin. Así pues, ha llegado el momento de forzar el curso de los acontecimientos para que Ángela Merkel “vea la luz” y se distancie de sus socios orientales. Buena suerte Obama!

El fracking que nos frackeará a todos

Empezamos a vivir en un mundo diferente donde obtener más petróleo exige más energía, más esfuerzo y más dinero.

        Tad Patzek, presidente del Departamento de Ingeniería de Geosistemas y Petróleo de la Universidad de Texas

 

Ya he hablado del fracking varias veces en mi blog. A estas alturas, sólo los incautos o los vende-motos defienden su viabilidad. Se trata de otra burbuja financiada por Wall Street y por los bajos tipos de interés de la Reserva Federal. Lo que está pasando en Estados Unidos es simple, es lo mismo que está pasando en todo el mundo; la producción de los pozos decae, sean convencionales o de esquisto, lo cuál obliga a más perforaciones para sostener la producción. Hace años que alcanzamos el peak del petróleo y algunos estudios estiman que el peak del shale gas se alcanzó a finales de 2011 (el del shale oil se alcanzará en unos pocos años). Si las compañías no perforan más la caída de la producción de los pozos hará saltar por los aires su situación financiera; y si lo hacen mejorarán sus números a corto plazo, aunque nunca a medio o largo. Los economistas y los analistas de Wall Street pueden decir lo que quieran, pero no tienen ni puta idea de geología ni escuchan las voces de alarma que proceden del sector petrolero. Aquí os dejo dos de ellas:

- La de Rex Tillerson, consejero delegado de Exxon Mobile: “En el negocio del gas de esquisto, todos hemos perdido hasta la camisa” (opinión recogida en The New York Times, en agosto del año pasado).

- La de Peter Voser, que ya ha cesado como consejero delegado de Shell: “De lo que más me arrepiento es de haberme metido en el fracking” (publicaba no hace mucho el Financial Times).

El negocio del fracking tiene fecha de caducidad. Sin embargo, a diferencia de las explotaciones de crudo convencional, el colapso llegará mucho antes. Pues la producción caerá a velocidad de vértigo:

La producción de shale gas ya está cayendo. La de shale oil, en el gráfico, lo hará próximamente cuando la sobreperforación –línea roja- ya no pueda aumentar la producción

El petróleo de esquisto o shale oil supone sólo un 15% de los hidrocarburos que se extraen mediante la técnica del fracking, el resto es gas natural. El coste de extracción del shale oil se estima actualmente en 80 dólares el barril. Que aprovechen el momento; ya que en unos pocos años, necesitarán un barril a 140$ o más para evitar el cierre de las explotaciones.

El crudo es el chocolate del loro. Lo que importa de verdad es el gas. La administración Obama se enfrenta a un problema morrocotudo: los costes de explotación del gas de esquisto van en aumento a medida que la producción decae (que es lo que está pasando en el mega yacimiento de Bakken). No pueden colocarla toda en el mercado nacional porque el consumo patrio está plano:

Por qué Estados Unidos no puede absorber la producción nacional de gas de esquisto daría para un artículo entero. Aunque no hay que ser un lumbreras para entender que la caída de los salarios que padece el país, así como la deslocalización industrial hacia los países emergentes por obra y gracia de la globalización, está destrozando la viabilidad del negocio. Según la Joint Association Surrey on Drillingcosts, el coste medio de un pozo profundo completamente explotado en Canadá y en EE.UU., oscila entre los 6 y 9$/MBtu (por 25€/MBtu de España). Aunque el mercado interno estadounidense sólo puede pagar entre 2 y 4$/MBtu… Así pues, las compañías tienen un problema doble: por un lado están condenadas a perforar a un ritmo frenético para evitar que la producción decaiga y salte por los aires su balance financiero (las nuevas perforaciones se pagan con deuda, deuda y más deuda hasta que todo reviente); y por otro, se ven obligadas a malvender su producción en el mercado nacional a un precio inferior al de sus costes productivos.

No se me ocurre un negocio peor. Sin el Quantitative Easing de la FED y su política de bajas tasas de interés, la burbuja del fracking ya habría estallado… El sector está muy endeudado y abundan las compañías que lanzan profit warnings al mercado para consternación de los inversores que se han tragado entero el cuento del nuevo El Dorado. Es el caso de Chesapeake Energy, de Range Resources Corp., de QEP Resources Inc., de Sánchez Energy Corp, etc. Todas ellas han cotizado muy negativamente la caída de la producción y su impacto en la cuenta de resultados. “Houston?!: Tenemos un problema…!”. Hay que llamar a Obama… Y vaya si lo han llamado.

El único mercado que podría absorber y pagar un buen precio por el gas estadounidense está en la Unión Europea. En Europa el gas natural se paga a 9 o 10$/MBtu, que es más o menos lo que le pagamos a los rusos y a los argelinos. Con ese precio los yanquees salvarían su industria; o mejor dicho, evitarían 3 o 4 años su declive. Hay mucho dinero en juego; muchos puestos de trabajo y mucha deuda por pagar (o impagar). En Estados Unidos hay varias burbujas haciendo cola para reventar: la burbuja de los préstamos universitarios, la burbuja de los préstamos Heloc, la del crédito municipal (Chicago está muy cerca del impago), etc. Por no hablar de la renta variable… No está el horno para bollos. Si estalla la burbuja del fracking los bancos y Wall Street estarán otra vez en el ojo del huracán. Hay que venderle ese gas a los europeos como sea y el mejor modo de hacerlo es controlando Ucrania.

Ucrania es un país fallido, quebrado. Su déficit público no llega al 50% del PIB… Pero eso da igual. Lo que importa de verdad es que su Banco Central sólo dispone de 17.000 millones de dólares en reservas y que cada mes salen del país 2.000 millones de dólares para pagar la factura energética y las obligaciones de su deuda externa. Como las autoridades de Kiev estaban al borde del default, se vendieron al mejor postor; al que ofreciera más por el rescate y exigiera menos contrapartidas. Así que entre la Unión Europea y Rusia, Yanukovich se decantó por los rusos. Mejor los rusos que la troika. Lo que no sabía es que esa decisión iba a desencadenar el movimiento del Euromaidán que al final lo derrocó… Los norteamericanos aprovecharon su oportunidad y en connivencia con las autoridades de Bruselas han sustituido a los rusos como acreedores del país. Que los soldados ucranios de Crimea les griten a los rusos que “América está con ellos”, indica a las claras como una parte del pueblo percibe la situación.

Así pues, a cambio de la ayuda económica y militar de Washington, los ucranios occidentales creen que han alcanzado la ansiada “libertad”; cuando en realidad, sólo han cambiado de dueño. De momento todo el oro de su Banco Central ya ha emigrado a Estados Unidos (buena suerte Ucrania: nunca más lo vas a ver!!). Y lo peor de todo, están abocados a una guerra civil por Crimea y por la Ucrania filorusa del Este. La prensa occidental descarta el conflicto armado. Pero yo no lo tengo tan claro… Si algo aprendimos de la I Guerra Mundial es que cuando los países movilizan sus ejércitos –como está pasando en Crimea- ya no pueden retirarlos. Lo más probable es que haya un conflicto armado de baja intensidad que justifique el sabotaje de los oleoductos que transportan el gas de Rusia hacia la U.E.; momento a partir del cual, los gringos se erigirán como “salvadores” de la Unión al ofrecernos su gas de esquisto a un precio razonable. Esta artimaña geopolítica tiene fecha de caducidad; es decir, lo que tarden los rusos en terminar el oleoducto del Sur –el South Stream-, que transcurre por territorios “amigos” y evitará para siempre el incordio de Ucrania.

Trayecto del South Stream

Cuando esté terminado a finales de 2015, el momentum de Ucrania pasará y será casi imposible socavar la posición rusa en el mercado gasístico europeo.

Mientras tanto, los mayores perjudicados serán los ucranios. Si hay guerra perderán Crimea y las ciudades pro rusas del Este (Putin siempre se cobra su pieza). Y lo peor de todo, morirá un montón de gente. Las relaciones internacionales podrían dar un vuelco de 180º. La Unión Europea podría perder la entente cordial con Rusia otros 20 años… Y francamente, no creo que eso esté en el espíritu de sus padres fundadores (de Monnet, Adenauer y Schuman). La ingerencia de los estadounidenses en los asuntos europeos a través de Ucrania es inaceptable se mire como se mire (que pasaría si los rusos marearan la perdiz en Texas?). Luego, tampoco está nada claro que los emergentes vayan a dejar a Rusia sola en esto. En realidad, parece que no es así… por las declaraciones que van haciendo los funcionarios de segundo rango de China, la India, América Latina o Sudáfrica. Alemania tiene que dar un puñetazo encima de la mesa y mandar a los gringos a paseo. El gas de esquisto no vale tanto… El ex canciller Gerhard Schroeder acaba de declarar que el papel de la Unión en el Euromaidán ha sido un desastre total. Hay que arreglarlo! De acuerdo en que Putin no es la hermanita de la caridad. Pero tampoco creo que sea el loco que Frederick Forsyth describía el otro día en un artículo de El País. Mira que decir que los rusos nunca habían liderado nada y que todas sus guerras habían sido de anexión… Fucking idiot! Por si no te habías enterado amigo, los rusos liberaron a Europa del yugo nazi.

Hay que encontrar el camino del medio de todas las posiciones extremistas que ahora dominan el tablero de ajedrez. En caso contrario, menos los gringos, todos perderemos.

 

Un abrazo a todos/as.

Comentarios
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  1. #81

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    Hay algo que no entiendo. En la segunda guerra mundial se supone que los alemanes tenían gasolina sintética. ¿Qué se hizo? Entiendo que hicieron algún trato con la Standard Oil que luego sería Esso. Imagino que la gasolina sintética haría que el petróleo no sea necesario.