Basilea III: qué es y cómo afectará al sistema financiero y a los inversores

Desde que comenzase a entrar en vigor, Basilea III ha tenido un profundo impacto en el sector bancario a todos los niveles. En este artículo comparto mi punto de vista sobre las consecuencias Basilea III y cómo impactará Basilea III en la cuenta de resultados y el balance de bancos, y por ende, al bolsillo de sus accionistas y clientes.

 

 

 

¿Por qué es necesario Basilea III para el sector bancario?

 

La intención de Basilea III es endurecer los requerimientos de reservas de capital, tanto en volumen como en calidad, para evitar que se vuelva a producir una crisis bancaria y una crisis de liquidez como la que se produjo durante 2008 y 2009.

Si consideramos lo que sucedió durante los meses posteriores a la quiebra de Lehman Brothers, la crisis de confianza se produjo porque el sistema bancario no fue capaz de absorber las pérdidas causadas por productos estructurados, y el mercado literalmente se partió. Se generaron unos spread BID/ASK muy amplios para distintos productos financieros (titulizaciones, estructurados, derivados OTC), que redujeron considerablemente el volumen de negociación de los mismos, generando esa crisis de confianza, debido al rápido deterioro de éstos activos, y a la interdependencia entre bancos.

Esto, a su vez, provocó la crisis de liquidez en el mercado interbancario, dando lugar a una curva de tipos de interés invertida (ver la explicación de Investopedia), y a la consiguiente bajada de tipos generalizada en Europa y EEUU en 2009 con el fin de recuperar la liquidez del mercado interbancario.

SI resumimos esta crisis en una sóla frase, yo utilizaría la siguiente:

“Después de todo, sólo averiguas quién está nadando desnudo cuando se retira la marea”. - Warren Buffet

Y podríamos pensar que la finalidad de Basilea III es que nadie nade desnudo, y todo el mundo lleve un buen bañador.

 

¿Cómo afectará Basilea III al negocio de los bancos?

Los pilares fundamentales de Basilea III son:

  • Reducir el balance de las entidades bancarias.
  • Garantizar la liquidez de las mismas en época de crisis.
  • Mejorar su solvencia, tanto en cantidad, como en calidad.

En mi opinión el impacto en el negocio bancario, será el siguiente:

 

Reducción del balance de entidades bancarias

Es sin duda uno de los retos más grandes a los que se verán sometidas las entidades bancarias, el "desapalancamiento" con el fin de optimizar su estructura de balance, para cumplir con los requerimientos regulatorios de capital.

Esta optimización se lleva a cabo teniendo en cuenta la fórmula del capital Tier-I en el que se divide capital básico (acciones ordinarias más beneficio retenido) entre la totalidad de los activos de la entidad, ponderados por el riesgo de cada activo:

Por tanto, a nivel de gestión de activos, Basilea III tiene un impacto directo en el negocio bancario, y en el ROE del mismo, ya que los bancos deben jugar con las distintas clases de activo, y su riesgo, para cumplir con el ratio de apalancamiento y el ratio de capital marcado por Basilea III.

Las entidades bancarias tienen que reducir su apalancamiento en base a este concepto, y para esto, puede utilizar diversos mecanismos. Ya hemos asistido a ampliaciones de capital como la de Banco Popular, con el fin de aumentar su solvencia, aumentar el ratio de capital Tier-I y aprobar los test de estrés.

Otras estrategias que podrían utilizar los bancos para optimizar la estructura de balance son:

  • Desarrollo de sistemas de medición de riesgos propios (con el fin de optimizar el valor de los activos ponderado por el riesgo).
  • Cambios en las políticas de gestión de activos.
  • Estrategias de cobertura mediante garantías u otros instrumentos financieros.
  • Cambios en el modelo de negocio (potenciar aquellas líneas que tengan un menor impacto en el capital requerido, y cerrar aquellas que aumenten los requerimientos de capital).

¿Cómo afectará la reducción de balance a los particulares y a los inversores?

Aunque este tipo de medidas tienen como objetivo evitar la prociclicidad de las crisis bancarias (el hecho de que el sistema financiero no amortigüe las crisis, sino que las acentúe), la reducción de balance, que tiene como objetivo mejorar la solvencia del banco, y reducir el riesgo sistémico del sector, puede tener un efecto negativo: los bancos podrían cerrar el grifo y prestar menos dinero a empresas y particulares, ante la necesidad de optimizar el capital, y esto reduciría al mismo tiempo su negocio, y su beneficio, y por tanto el de sus accionistas. Estamos viendo cómo sucede en España.

Sí las ampliaciones de capital son la respuesta para mantener el ratio Tier-I y poder continuar así con su negocio, entonces es el accionista el que sale perdiendo en su inversión, ya que se diluye su capital con el fin de mantener la rentabilidad.

Por otro lado, si los bancos están obligados a retener ganancias, no distribuirán el beneficio entre sus accionistas, por lo que la rentabilidad por dividendo disminuirá, aunque puede que por otro lado, el valor en libros de la acción, se incremente. Habrá que ver cómo va reaccionando el mercado a esto.

 

Garantizar la liquidez de las entidades bancarias

Otro de los pilares fundamentales de Basilea III, es garantizar la liquidez de las entidades bancarias en periodos de extrema incertidumbre o crisis de liquidez como los vividos durante 2008 y 2009.

Para ello Basilea III fija lo que se conoce como ratio de cobertura de liquidez (Liquidity Coverage Ratio), cuyo objetivo es garantizar que el banco dispone de activos con suficiente liquidez y de alta calidad, como para poder venderlos en caso de que se produjese una crisis de liquidez, y poder así hacer frente a todos los compromisos que tuviese el banco durante un período de 30 días.

Para ello el ratio se define como:

Para medir la liquidez de este tipo de activos, Basilea III pondera la liquidez de cada activo en base a su tipología (deuda soberana,créditos a clientes, depósitos, etc).

En principio esta medida es positiva, ya que reducirá el riesgo y aumentará la prudencia en la gestión bancaria. Por otro lado, esto podría tener una consecuencia negativa, para aquellos países en crisis, y es que si la deuda soberana de éstos, no es de alta calidad (supongamos rating menor a BBB), por prudencia, y por la ponderación en la medida del LCR, los bancos desharían sus posiciones para este tipo de deuda, y comprarían deuda de países de alta calidad (EEUU o Alemania).

Hemos visto cómo se ha producido esto en la crisis de deuda soberana europea, donde ha habido una fuga masiva de capital de España o Italia hacia países como Alemania o Reino Unido. De nuevo podría suceder que los países que mejor están económicamente, seguirán financiándose más barato, y los que están peor, pagarán más intereses.

De nuevo, esta medida podría acentuar la prociclicidad en una crisis de deuda soberana.

El siguiente ratio es el que se conoce como Ratio de Financiación Neta Estable, y que tiene como objetivo que el banco sea capaz de hacer frente a una crisis institucional por período de un año. Los recursos disponibles en este caso, deben ser mayores que las necesidades de financiación para este período, y en este caso, la consecuencia considero que es positiva a todas luces.

Mejorar la solvencia

Otra de los resultados de la crisis, ha sido la redefinición de de los ratios de capital Tier-I y Tier-II.

Hemos asistido al drama de las participaciones preferentes, instrumento híbrido de deuda, cuya falta de liquidez ha dejado a más de un particular sin los ahorros de toda su vida, ante la falta de ética al aplicar con mucha laxitud la famosa directiva europea 2004/39 (MiFID), tanto por parte de bancos y cajas, como del regulador.

Aunque muchos de estos casos se están resolviendo por procedimientos de arbitraje por derecho civil y en algunos casos penal, Basilea III limitará el uso de este tipo de instrumentos a un 15% del capital Tier-I. Lo cual es buena noticia, ya que si para salvar el sistema financiero, hay que dejar a los particulares sin los ahorros de toda su vida, esto dejaría de ser un sistema capitalista, y pasaría a ser un sistema donde las pérdidas se socializan, y las ganancias se privatizan.

Todavía hay cosas por concretar, pero en este sentido, creo que Basilea III marca un buen camino para el pequeño inversor en este sentido, y obliga a los bancos a hacer una gestión prudente, acabando con la barra libre de preferentes, ya que ahora tendrán que acudir a ampliaciones de capital si no cumplen con los ratios, y diluirán el valor de la acción y la rentabilidad para los accionistas.

Por otro lado, Basilea III incluye importantes reformas como:

  • Medición de riesgo de crédito en derivados (CVA).
  • Escenarios de estrés.
  • Sistemas de medición de riesgo.
  • Medidas para evitar la prociclicidad.

 

Conclusiones

Aunque algunas medidas están empezando a entrar en vigor, habrá que ver cómo afecta Basilea III al sistema financiero, a los inversores, y a los clientes de los bancos cuando se produzca la próxima crisis.

En mi opinión Basilea III puede mejorar la gestión bancaria, hacerla más prudente, y reducir el riesgo sistémico del sistema financiero, pero no se puede medir todo con el mismo rasero, y aplicar estas medidas por igual a todos, puede tener consecuencias desconocidas:

  • Falta de crédito a pymes y particulares (como está sucediendo en España), que produciría una parálisis económica y agravaría la crisis.
  • Acentuación de crisis de deuda soberana como consecuencia de cumplir con los ratios de liquidez.
  • Mayores costes para los bancos y menor rentabilidad, lo que dificultaría ampliaciones de capital y reduciría la rentabilidad para los accionistas, que a su vez podrían vender las acciones, generando una espiral de destrucción de valor de la acción.

En este sentido creo que si bien Basilea III supone un avance y reducirá ciertos riesgos, puede que acentúe algunos otros o produzca otros nuevos.

Como siempre, el futuro es imposible de predecir, y el tiempo dirá.

 

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