ING: Dividendo, un colchón en momentos de incertidumbre

ING: Dividendo, un colchón en momentos de incertidumbre

ING Direct
Los dividendos son más estables que los beneficios. A largo plazo, los dividendos y su crecimiento han venido representando dos terceras partes de la rentabilidad total en todos los mercados bursátiles importantes. Sorprende por tanto que siga habiendo inversores que desdeñen la inversión basada en dividendos. 
 
Nunca antes los inversores habían tenido que lidiar con unas fluctuaciones de precios tan intensas como las de los últimos años. Asimismo, la crisis crediticia ha cambiado la forma en que los inversores perciben la dinámica de los mercados. La premisa básica de la teoría moderna de la inversión, según la cual los mercados son eficientes y sus desequilibrios se corrigen por sí solos, quedó en evidencia durante la crisis crediticia. Muchos mercados financieros se hundieron hasta colapsar. En este contexto, los inversores dejaron de creer en el axioma en virtud del cual el mundo estaría llamado a registrar ininterrumpidamente un crecimiento razonable y unas bajas tasas de inflación (la “Gran Moderación”). Otra creencia fuertemente arraigada entre los inversores y que la crisis crediticia borró del mapa fue la “certeza” con la que llegó a argüirse que los precios de la vivienda no dejarían de crecer en Estados Unidos. 
 
 
 

Dividendos: punto de anclaje seguro y fiable 

Si lo pensamos un poco, tratar de anclarnos en unas rentabilidades por dividendo superiores a la media parece tener todo el sentido en un momento como el presente. De hecho, los dividendos en efectivo han demostrado ser un punto de anclaje fiable para los inversores. Los análisis demuestran como los pagos de dividendos en efectivo constituyen un indicador seguro de valor añadido a largo plazo, ya que, entre otras cosas, los dividendos suelen exhibir mayor estabilidad que los beneficios. Abundando en lo anterior, la experiencia nos dice como los mercados suelen describir periódicamente fases laterales o bajistas. Durante estas fases, los dividendos se constituyen en la única fuente de rentabilidad positiva para los inversores en renta variable. Por todos estos factores, los dividendos en efectivo son un componente esencial de la rentabilidad bursátil total a largo plazo. 
 
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