Reacción de los Mercados: ventas masivas en el mercado de valores de EEUU

Reacción de los Mercados: ventas masivas en el mercado de valores de EEUU

Por: David F. Lafferty, Estratega en Jefe de Mercados de Natixis IM

 

La pérdida de más de 1000 puntos que experimentó el pasado jueves el índice Dow Jones (-4.15%), junto con la caída del S&P 500 de más de 100 puntos (-3.75%), oficialmente dejaron al mercado de valores de EEUU en una fase correctiva, por lo general definida como una venta masiva del 10% o más a partir de su máximo. Desde sus respectivos máximos de 12/26, el Dow bajó 10.4% y el S&P 500 10.2% (en términos de precios). Un efecto similar se ha sentido asimismo en los mercados de renta variable no estadounidenses.

 

¿Qué podemos interpretar de esta afectación al mercado y de la reciente volatilidad extrema?

A continuación, algunos comentarios al respecto:

 

En primer lugar, a pesar de la creciente fortaleza de la economía global y las proyecciones en las ganancias, los mercados de renta variable han registrado un claro avance. Después de un ya de por si sólido año, el ascenso del mercado estadounidense se volvió extremo en diciembre y enero. En medio de valoraciones ya demasiado extendidas, y con el creciente sentimiento de los inversionistas, los mercados globales de renta variable empezaron a apreciarse a niveles de perfección económica. Si bien el momento en que ocurriría siempre se desconoció, hasta cierto grado, la presente corrección era de esperarse.

 

Segundo, nadie puede asegurar la causa exacta de la venta masiva. Como lo mencionamos anteriormente, el mercado se ha vuelto confuso, pero esto no debió haber detonado por si sólo una venta masiva. ¿Cuál fue el catalizador? Pensamos que quizá la explicación más acertada es que la solidez de la economía global finalmente está generando algunos temores a la inflación, a una política monetaria más estricta, y tasas de interés más elevadas (por definición). En términos más simples, los inversionistas podrían estar preocupados por un sobrecalentamiento de la economía. A la vez que el mercado empezó a experimentar estas pérdidas iniciales, el régimen de volatilidad tan baja que había imperado durante unos 14 meses se vino abajo. Las medidas tanto de la volatilizad implícita como real se dispararon. Dicha volatilidad más elevada contagió a diversos productos administrados con base en la “volatilidad” que necesitan despojarse del riesgo (por ejemplo, vender) cuando los mercados se vuelven más turbulentos. Esta venta forzada, y la consecuente compra imprevista a precios más bajos, generó las grandes mesetas y picos registrados en los últimos días.

 

En tercer lugar, nos reconforta un poco el hecho de que la mayoría del daño ha quedado reducido a los mercados de renta variable. El índice de volatilidad del Mercado de Opciones de Chicago, o VIX, está elevado pero no en exceso. No se han registrado fugas hacia activos de mayor calidad como el oro o el dólar, y los diferenciales de crédito solamente han sentido un efecto moderado. El mercado accionario podría estar en un modo de pánico total, pero la mayoría del resto de las clases de activos aún no experimentan sus consecuencias, lo que podría ser una señal de que un colapso mayor no es inminente.

 

En cuarto lugar, coincidimos en que existe un riesgo de que la economía pueda sobrecalentarse – especialmente en EEUU, donde el desempleo ya está en niveles bajos y el gasto del déficit está a punto de dispararse. Sin embargo, todavía creemos fundamentalmente en el historial del crecimiento global. Con el tiempo, el aumento de las ganancias deberá mantener las acciones en una trayectoria al alza, aunque sea dispareja. No pensamos que los inversionistas deben esperar un despegue de las ganancias, ya que las tasas que aumentan gradualmente mantendrán la proporción Precio/Ganancias bajo control.

Si bien las presiones inflacionarias están empezando a aparecer en algunos lugares, vamos a necesitar muchas más evidencias de alzas salariales y de precios antes de poder concluir que los bancos centrales se están quedando atrás de la curva.

 

Finalmente, a pesar de nuestra confianza continua en la economía, no podemos saber cuándo volverá el mercado accionario a un patrón de desempeño más normalizado. Nuestra esperanza es que a los niveles actuales de los índices, los mercados ya han renunciado a las excesivas ganancias de los últimos dos meses y pronto empezarán a recuperar algo de estabilidad. Sin embargo, en la medida en que los declives del mercado hayan sido causados por una huida sistemática del riesgo a través de varias estrategias, la reciente turbulencia de los mercados podría durar más tiempo. Estas estrategias evalúan y reaccionan a la cambiante volatilidad a diferentes horizontes de tiempo (corto, mediano y largo plazos) y a distintas frecuencias (por hora, a diario, mensualmente, etc.). Los mercados podrían continuar su reverberación durante un poco más de tiempo. Independientemente del rumbo de los mercados a futuro, creemos que la era de una volatilidad tan baja ya pasó. Los inversionistas harían bien en revaluar su tolerancia al riesgo, sus portafolios y su expectativa en esta nueva era de incertidumbre.

¡Sé el primero en comentar!