Elecciones en EEUU: ¿qué impacto tendrán en la economía y los mercados?

Elecciones en EEUU: ¿qué impacto tendrán en la economía y los mercados?

Análisis Macroeconómico, por Philippe Waechter, Economista en Jefe, de Natixis Asset Management

Natixis

 

El día de las elecciones estadounidenses, el entorno económico sigue siendo incierto. El crecimiento en EEUU ha sido más débil en 2016, mientras que el panorama económico global atraviesa por una pendiente moderada.

 

El comercio mundial no ha avanzado mucho y tampoco ha logrado impulsar el crecimiento del vecino país, por lo que, si la economía estadounidense quiere reencausar el crecimiento, deberá recurrir a su mercado doméstico, y no a factores externos.

 

Los programas de ambos candidatos presidenciales ofrecen soluciones muy diferentes y opuestas. El de la Demócrata Hillary Clinton se enfoca en reconocer la presente inercia de largo plazo en el crecimiento económico, por ejemplo, la situación caracterizada por una insuficiente demanda privada para asegurar un desarrollo robusto, así como por una gran desigualdad en las ganancias. La solución propuesta por Clinton es implementar un programa de inversión en infraestructura, financiado por un mayor ingreso fiscal de aquellos que más ganan, impulsando con ello la actividad productiva y reduciendo la desigualdad para eliminar el riesgo de un estancamiento prolongado. La meta del programa es lograr de nuevo el crecimiento al redirigir los recursos hacia la inversión en infraestructura, el cual a su vez alentará la inversión privada. El programa sería financiado por más impuestos, por lo que el impacto en el déficit público sería limitado y la deuda pública aumentaría poco, probablemente sin mucha variación a la actual proyección de las autoridades.

 

El programa de Trump plantea un enfoque económico diferente, basado en dos ejes principales: el primero es reducir considerablemente impuestos para las familias y corporaciones para fomentar la demanda interna; el segundo, regresar el poder y la independencia a Estados Unidos. Esto implica eliminar compromisos y acuerdos comerciales, así como tratados de política internacional, e implementar un marco más proteccionista con un aumento significativo en los aranceles, particularmente con China. El objetivo es impulsar el mercado doméstico, y reforzar la independencia nacional del resto del mundo.

 

Consecuencias de largo alcance para la economía

La combinación de dichos ejes principales tendría múltiples impactos algo contradictorios que afectarían a todos los estadounidenses. El programa para reactivar la demanda vía recortes fiscales y gasto en infraestructura llevaría a un aumento en las importaciones ya que EEUU ha dependido por mucho tiempo del resto del mundo para bienes de manufactura, provenientes de Asia y particularmente de China.

 

El déficit externo por lo tanto también aumentará, pero a la vez, la meta de volver al país más independiente llevaría a un impacto negativo en el comercio mundial con el riesgo de represalias de todos los países afectados por esta nueva política. Podríamos entonces esperar presiones sobre los aranceles y una contracción del comercio global. Todos los actores de la economía de EEUU se verían afectados, no solo las empresas exportadoras, sino las que dependen de los exportadores y todos los ciudadanos, por lo que no descartamos una caída drástica en la actividad. Juntos, el crecimiento lento e incluso negativo y los recortes fiscales elevarán el déficit público y derivarán en un aumento sin precedentes de la deuda pública.

 

La elección de uno u otro candidato tendrá consecuencias duraderas y muy variadas para la economía. Para el resto del mundo, el impacto también será muy diferente. Si gana el partido Demócrata, sabemos que Clinton no se opone al libre comercio -aunque no es ferviente partidaria- por lo que no tomará medidas proteccionistas, pero tampoco apoyaría tratados comerciales adicionales con otros países o regiones. Desde una perspectiva política, el papel de EEUU en el balance global continuaría.

 

Si gana el candidato Republicano, la situación sería muy diferente. El impacto en el comercio mundial afectaría a todos los actores de la economía, disminuyendo la actividad. Nadie escaparía del efecto negativo, particularmente China. Canadá y México, con un intercambio considerable con EEUU, también serían castigados, y Europa se vería afectada por este cambio radical. Cabe también destacar que Trump no se interesa por que EEUU garantice la seguridad global, contrario a lo que hemos visto desde la 2ª Guerra, lo cual cuestionaría su afiliación a la OTAN. Existe el riesgo de que esta situación genere un contexto de desconfianza y sospecha, que no favorece al crecimiento.

 

Este 8 de noviembre, EEUU tomará una decisión histórica entre dos candidatos y programas con muy poco encomún. La elección es entre la continuidad con un marco de referencia coherente, o una alternativa aventurera que dañaría a todos los involucrados, incluyendo a los estadounidenses.

 

Análisis de asignación de activos

Por Nuno TeixeiraNuno Teixeira, Jefe de Soluciones en Inversiones Institucionales e Individuales y de la División de Soluciones de Inversión para Clientes

Las encuestas claramente apuntan a una Victoria de Hillary Clinton, pero ¿Deberíamos sentirnos aliviados por la probable derrota de Donald Trump, cuyo programa más inflacionario será una fuente de preocupación para la Fed y acentuaría el aumento de las tasas a largo plazo?

 

Sin importar quién gane, debemos recordar que la implementación de las políticas de ambos candidatos dependerá de los compromisos con el Congreso. Uno de los factores decisivos será la mayoría de Representantes, que al parecer seguirá siendo Republicana, pero también en el Senado, que quizá pase a los Demócratas. Incluso ante un escenario optimista para Hillary Clinton, es probable que no obtenga la mayoría necesaria en el Senado para sortear los obstáculos Republicanos. El equilibrio de poder en las dos cámaras automáticamente limitará el afán reformista de ambos candidatos, que no cuentan con el favor de la opinión pública.

 

Más repercusiones para los sectores

Además de los planes para reactivar el gasto en infraestructura, ninguna de las dos propuestas favorece a Wall Street: Hillary implementaría un leve incremento en los impuestos empresariales e individuales, y los dos candidatos aumentarían el salario mínimo. El programa de Trump parece más positivo para la renta variable, con la propuesta de reducir la tasa máxima de impuestos corporativos de 35% a 15%, pero su postura ultra proteccionista afectaría a las empresas con más exposición internacional. En cuanto a infraestructura, Hillary Clinton apunta a una inversión de US$275 mil millones en cinco años, financiada por aumentos fiscales, y Trump empeoraría considerablemente el déficit presupuestal. 

 

Sin embargo, las repercusiones por sector probablemente sean mayores: industria, defensa y petróleo sin duda se beneficiarían si gana Donald Trump, mientras que Hillary Clinton, ferviente partidaria de la energía renovable y ecológica, planea menos subsidios a los combustibles fósiles y tiene el apoyo de Silicon Valley. 

 

 

Un entorno más favorable para el Mercado de renta variable

El actual impulso del ciclo económico y la continuidad de la política monetaria en EEUU parecen descartar la amenaza de una recesión en 2017, aunque una mayor inversión en infraestructura probablemente no tenga un impacto directo el año próximo y el crecimiento del PIB se estanque en 1.5%, lo cual es un factor decisivo para promover ganancias, si bien modestas, en renta variable en EEUU y a nivel global.

Desde una perspectiva táctica, mantenemos una postura mucho más positiva en la renta variable que en los bonos, con base en:

 

  • Proyecciones de crecimiento mundial aún débiles pero con menos riesgos a la baja;
  • Valoraciones extremas del mercado de bonos, incluso luego del aumento de tasas a principios de septiembre;
  • La percepción de que los inversionistas de la Eurozona deben gradualmente considerar la tendencia inflacionaria al alza hasta mediados de 2017 y el probable anuncio del BCE en diciembre de un enfoque menos generoso hacia su programa de estímulos durante 2017, promoviendo una normalización de las tasas a largo plazo.

En vista de una posible victoria de Hillary Clinton, mantenemos una visión positiva de los mercados emergentes, particularmente de la deuda emergente, una vez que se haya procesado el aumento a las tasas de los bonos a corto plazo en EEUU y el dólar.

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