El Banco Central de Estados Unidos (FED) tiene el monopolio de la impresión de circulante, o bien, de crearlo digitalmente. Durante este año una gran cantidad de ese helicóptero de dinero ha sido utilizado para comprar bonos que ellos mismos emiten.

 

El dinero no necesariamente resuelve una crisis económica.

 

Para el 26 de febrero de este año el tamaño del balance de la FED era de 4.16 billones de dólares y para la primer semana de junio la cifra ya había escalado a 7.1 billones de dólares, es decir la inyección de la FED fue de 3 billones de dólares a la economía. Una cifra nunca antes visto en la historia a una demencial.

 

Ese dinero se dispersó en la economía a través de la compra de bonos a los bancos y otras instituciones financieras en un entorno donde la tasa de interés ha sido llevada a cero buscando que los agentes económicos pidan prestado y se reactive el consumo que ha sido detenido por la crisis de salud pública provocada por el Covid 19.

 

Esta enorme cantidad de dinero ha beneficiado a los grandes grupos financieros, a los mercados de valores y al parecer en una fila corta pero impaciente, a los ciudadanos de a pie. Este medicamento inyectado a la economía está tardando en hacer efecto. Aun no hay un acuerdo sobre cuánto tiempo tardarán las diferentes economías en recuperase del choque de demanda y crisis de empleo.

 

En un entorno donde las personas siguen inseguras de volver a sus actividades no importa la cantidad de dinero que se inyecte, el entorno está por arriba de la liquidez. Una gran moraleja de estos últimos meses es que el dinero no resuelve necesariamente una crisis económica.

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