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Daniel gana 70 mil USD al año, mientras que Juan gana 30 mil USD al año. Sin embargo, a diferencia de Daniel, quien gasta el 100% de su ingreso, Juan vive bien con 25 mil USD y destina 5 mil USD a la inversión. ¿Cuál de estos dos personajes, consideras tiene un mayor IQ financiero cuando de presupuestar su dinero se trata?

Si respondiste Juan, acertaste, se requiere un alto nivel de inteligencia financiera para que una persona, sin importar cuánto gane, logre vivir bien e invertir.

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Claramente La diferencia no está en el nivel de ingresos, sino en el enfoque, mientras Daniel elabora su presupuesto como lo hace la gente pobre, Juan elabora el suyo como lo hace un rico.

El presupuesto es un plan para organizar los ingresos y gastos. Existen dos tipos: el presupuesto con déficit, en el cuál se gasta más de lo se gana, y el presupuesto con excedente, en el que los ingresos superan los gastos.

La mayoría de personas suelen mantener un presupuesto con déficit, razón por la cual terminan acumulando enormes deudas malas, cayendo siempre en el círculo vicioso de trabajar para pagarlas, gastar y volverse a endeudar (es lo que se llama presupuestar como un pobre) No obstante, si una persona quiere realmente tener opciones, que lo encaminen por la vía del progreso y el bienestar y estar en el círculo virtuoso de gastar menos de lo que gana, ahorrar e invertir, debe crear un presupuesto con excedente (es decir, presupuestar como un rico).

Si hoy les preguntara ¿qué tipo de presupuesto les gustaría tener?, con seguridad me responderían: un presupuesto con excedente, eso es fácil en la teoría, pero ¿cómo lograrlo en la práctica?

En el libro “Incrementa tu IQ financiero” de Robert Kiyosaki se exponen tres consejos para elaborar un presupuesto con excedente. Sobre ellos, quiero darte una breve explicación que te permitirá ampliar tus conocimientos y lograr pasar de un presupuesto con déficit a uno con excedente, ¡claro está si decides ponerlos en práctica!

Consejo No 1: Un presupuesto con excedente es un gasto. Esto se traduce en la importancia de pagarnos a nosotros mismos primero. Destinar una parte de nuestros ingresos al ahorro, a la caridad y a la inversión debe ser una prioridad. Generalmente las personas dan prioridad a sus otros gastos y al final no queda nada para estos tres rubros.

El ahorro, la caridad y la inversión deben ir enlistados como un gasto en tu presupuesto y cómo un activo en tu balance general.  Recuerda que el balance es un estado financiero muy importante que te indica el valor de tus activos, es decir, cuánto dinero tienes, el valor de tus pasivos, es decir, cuánto dinero debes y el patrimonio neto que tienes, entendiendo por éste último la cantidad de activos que posees después de pagar todos los pasivos.

Si quieres tener un presupuesto para obtener ganancias, antes de realizar cualquier gasto debes tomar un porcentaje de tus ingresos y distribuirlo entre estos rubros. Hacer el firme propósito de que, así te quedes corto a fin de mes, no caerás en la tentación de utilizarlos para cubrir otros gastos. Esta estrategia también ayudará a forzarte a buscar nuevas fuentes de ingresos para lograr equilibrar tu flujo de efectivo.

Consejo No 2: La columna de gastos es tu bola de cristal. Si quieres saber cómo será tu futuro, no tienes que pagarle a una adivina, sólo debes revisar tu relación de gastos mensuales. Si realmente quieres un presupuesto con excedente debes dar la importancia a tu registro diario de gastos.  Conocer en qué gastas tu dinero, identificar y cambiar los malos hábitos de consumo ayudará a acercarte, cada vez más,  al progreso y bienestar.

Consejo No 3: Paga los pasivos con los activos.  Ten clara estas definiciones que te servirán para reconocer cuando estás comprando un activo o un pasivo: un activo es un elemento que pone dinero en tu bolsillo y un pasivo es un elemento que saca dinero de tu bolsillo.

La mayoría de las personas acceden a grandes lujos a pesar de que no tienen dinero para comprar activos. No se trata de no darte lujos, sino de saber en qué momento debes hacerlo. Recuerda: cuando tomas el hábito de pagarte a ti mismo primero, logrando un presupuesto con excedente y te educas financieramente, puedes realizar inversiones en activos que te generen flujo de efectivo, y así conseguir no sólo darte estos lujos, sino también disfrutarlos sin preocupaciones.

Como ves tener un presupuesto con excedente es una de las claves fundamentales del éxito financiero.  Si puedes dominar tu mentalidad y cambiar tu forma de presupuestar, podrás dominar tu dinero.

No olvides que poner en práctica lo aprendido es la única forma de tener resultados, así que ponte en acción.

Si quieres saber más sobre cómo mejorar tus finanzas personales, te invito a Suscribirte a mi blog, Gracias por tu apoyo.

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