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Este fondo evita que un problema se convierta en deuda

Nadie está exento de tener que pasar por una situación no prevista y que se sale de nuestro control, pero que no da espera y en la cual, nos guste o no, una parte de la solución implica el gasto de una suma de dinero que, muy posiblemente, por nuestra falta de organización, no estamos preparados para desembolsar.

¿A que me refiero con situaciones que no estaban previstas? Accidentes, enfermedades, calamidad familiar o daños en nuestros bienes. Gastos que, generalmente, no tenemos incluidos en nuestro presupuesto, pero que cuando ocurren afectan nuestras finanzas.

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El hecho de que sean situaciones que constituyan caso fortuito, resulta la mejor justificación para no planearlas. Sin embargo, es necesario que seamos previsivos con respecto al tema, lo ideal es que estas circunstancias nunca se presenten, pero, si suceden, lo mejor es que estemos preparados. En palabras de Dave Ramsey va a llover, necesita una sombrilla”. Entonces, ¿Cómo nos preparamos para que estos acontecimientos, que sabemos generarán un desequilibrio emocional, afecten lo menos posible nuestro equilibrio financiero?

La respuesta es: ¡contar con un fondo de emergencias!, una reserva de dinero que debemos utilizar, única y exclusivamente, cuando se presenten situaciones inesperadas -que generan crisis y no dan espera- como las ya mencionadas. Este fondo debe ser diferente a las provisiones que realizas mes a mes de tu ingreso, para cubrir pagos que debas realizar semestral o anualmente, así como, a tu fondo de desempleo y al dinero que destinas al ahorro para llevar a cabo tus proyectos.

Tener un fondo de emergencia tiene, entre otras, una gran ventaja: poder solventar la situación sin tener que incurrir en un crédito que, debido a la urgencia, tomaremos al costo y el plazo que sea, sin mirar que, una vez solucionado el imprevisto, es posible que esta nueva deuda nos genere dolores de cabeza y afecte nuestras finanzas por un tiempo.

¿Cómo crear este fondo?

1. Al igual que con todas las cosas que nos proponemos hacer en pro de mejorar nuestro bienestar y el de nuestra familia, se requiere de compromiso, voluntad y disciplina. Define qué cantidad de dinero en el fondo te daría seguridad y tómala como un objetivo a cumplir.

2. De acuerdo a tus ingresos, determina una cuota fija mensual para cumplir el objetivo. Incluir este rubro de “fondo de emergencias” en tu presupuesto permitirá que guardar este dinero se convierta en un hábito. Dale prioridad a este fondo, por encima de tus gastos superfluos.

3. Evita la tentación de utilizar esta reserva en otros gastos que no sean considerados “emergencia”.

4. Si requieres utilizar el dinero para alguna emergencia, esfuérzate por recuperar de nuevo la cantidad de reserva, si es posible incrementa la cuota mensual que destinas al fondo.

Estoy segura que, en muchas ocasiones, has tenido que saltar matones para afrontar alguna emergencia, si al día de hoy no cuentas con este fondo, ya sabes que nunca es tarde para iniciar y evitar que la próxima te coja fuera de base.

Recuerda que el conocimiento sin práctica no te lleva a ninguna parte, así que anímate a empezar.

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