Reseña de la película Dune (sin spoilers)

Las novelas y las películas tienen herramientas narrativas distintas, y por eso es que es tan difícil adaptar una novela.

El problema de la adaptación a cine


Cuando escribes una novela, tienes un monólogo. Traducir ese monólogo a lenguaje de cine no es fácil. Mucho se pierde en el proceso de traducción.  El monólogo usa la sonoridad de las palabras para entretener.  Permite hacer reflexiones, a veces metafóricas en las que encuentras un paralelismo entre líneas de crítica o reflexión sobre el funcionamiento de nuestra sociedad. En el cine no tienes eso. La edición y las actuaciones de los actores determina el ritmo, y las metáforas son visuales o se encuentran en la construcción de un guión que debe ser visible para el espectador.

Para tener una apreciación correcta de la película Dune, hay que tomar en cuenta que el cine cambió con Star Wars.  Antes las películas eran muy lentas.  Con Star Wars empezó la tendencia de hacer películas rápidas e intensas para construir blockbusters que sean fáciles de consumir. Y se llegó al punto de glorificar personajes criminales analfabetos que molan por piruetas CGI efectistas, que les convierten en celebridades de nivel dios. Y así las taquillas ya borran ahora pueden terminar entregando cutrebusters.

Al no ser Dune una película de monólogos, construir el ritmo de cutrebuster resulta tarea imposible. El cutrebuster enfatiza demasiado un objetivo, tener mucho en juego y un sentido de urgencia.Y de esta manera crea su propia fórmula artificial de dopamina para el espectador.  Es que ya ni siquiera el desarrollo de personajes importa en los cutrebusters, en lo que solía llamarse obra de dramaturgo sofisticado.  Y por eso es que las audiencias educadas para normalizar deficiencias generalizadas para concentrarse en la historia, van a fracasar a la hora de saborear la película. Sólo los cinéfilos de cierta edad recordarán que hubo una vez en que el cine era lento. Y la velocidad no era lo que hacía la diferencia entre una buena o una mala película.

La novela no sólo es un monólogo.  Es que encima es muy cerebral, como la mayoría de la ciencia ficción del siglo XX, y eso lo complica todo en un medio de gran pantalla donde la gente espera sentimientos y emociones para escapar del mundo en entretenimiento con una catarsis profunda e intensa.

Taquillas y alta cultura


Dune como novela, es alta cultura. Y por ende, la adaptación a cine es una proyección cinematográfica de esa alta cultura.  La alta cultuta no es alta porque sea elitista.  Es alta porque es sofisticada, pues posee mucha técnica, necesaria para la realización de una obra madura y con un nivel dificil de imitar.  Es la diferencia entre la pirueta del niño pequeño y la proeza del gimnasta olímpico.  Desafortunadamente la gimnasia narrativa no es popular entre los consumidores de cutrebusters, porque prefieren la hamburguesa grasosa en lugar de la comida gourmet. Igual que la comida gourmet "sabe raro" a la masa, y no sirve para llenarse hasta más no poder, la alta cultura no pretende saturar a las audiencias con la misma fórmula de la hamburguesa grasosa.

Como un derivado de alta cultura no va a entregar grandes taquillas, pues el problema no es de falta de interés del mercado, sino un problema educativo que no permite la popularidad de la alta cultura.  ¿Y por qué es importante la alta cultura? No es un problema étnico, ni nacionalista, ni un elitismo supremacista.  La sofisticación del arte permite una cultura de pensamiento sofisticado, complejo, capaz de extender esa capacidad para manejar la complejidad hacia otros campos.  Puede ser la estrategia en la política o el avance tecnológico.

Cabe destacar que la alta cultura no convierte a ningún país o grupo en "primer mundo" o "desarrollado", porque en primer lugar esos dos conceptos son completamente eurocéntricos.  Cuando hablamos de técnica sofisticada miramos ejemplos como el monumento Guayabo en Latinoamérica que era un acueducto indígena que tiene más de 2000 años y que purifica el agua usando luz solar.  Miras las ruinas de Machu Picchu con enormes piedras que calzan al punto de que no puedes meter una hoja de papel entre ellas.  O miras el concreto romano que ha durado siglos.  Sus construcciones duran más que los 70 años de obsolescencia programada que tenemos con la ingeniería actual.  De esta manera la apreciación alienada y supremacista de "salvaje primitivo y civilizado sofisticado" no cabe ya para describir desarrollo o sofisticación.  

Lo que hace algo sofisticado en arte es la capacidad de crear, no de destruir como ocurre en la comparación de "bárbaro vs civilizado".  Es la misma sofisticación de la técnica de los Tercios españoles que eran guerreros con artes marciales de espadachín, la sofisticación del herrero japonés que construye la mejor katana con la más sofisticada técnica de tratamiento térmico. 

La alta cultura y su proyección en la gente nos deja entrever la capacidad de un grupo humano para hacer realidad un producto elaborado y con altos niveles de refinamiento.  Y Dune es producto de alta cultura.  Es alimento para el intelecto.

Al 10 de noviembre su taquilla era:
  • EEUU: $85,574,263
  • Otros países: $247,000,000
  • Total: $332,574,263

En la segunda semana bajó apenas 44%.  una bajada de 50% es aceptable. 60% ya es muy malo. Y un 40% es excelente.


Cambio respecto de la película de Lynch


La sofisticación de Dune viene de su autor, y la capacidad de mezclar narrativamente muchos elementos para configurar un universo fantástico, muy teñido de imperfecciones humanas actuales, pero a la vez lleno de carácter exótico y extranjero, sin crear maniqueísmos ni caracterizaciones planas de personajes, ambientes o situaciones.

La película mejora la versión de David Lynch en tanto el Barón Harkonnen ya no usa el villanía de risas histrionicas malvadas, o apariencia o modales grotescos.  Y la descripción del emperador también asusta, pues parece aún peor que el Barón Harkonnen. 

No vas a ver los "weirding modules" que usan sonido para destruir, no aparecen en esta película. Fueron una invención de Lynch para agregar efectismo a su película.  Por otro lado, la "weirding way" del libro, sí que está allí. Es una suerte de artes marciales de las monjas Bene Gesserit que se basan en el concepto de que "la mente afecta la realidad" que tambien, en conjunto con la especia sirve para teletransportarse al amplificar el poder de la mente para afectar la realidad. 

Todo es enorme en la nueva película, igual que en la película de Lynch. Pero pasamos de diseños con una apariencia industrial sucia, a una apariencia industrial que más bien parece monolítica.  Y así como se retrata a los Fremen con un tinte étnico, la música también lo hace al usar vocalización y tambores para generar una sensación tribal.  Y al igual que en el videojuego Mass Effect, los sonidos graves que retumban, se usan abundantemente. 

La experiencia de ver la película parece estar diseñada para aprovechar la tecnología IMAX.  Definitivamente no es para ver en la pantalla pequeña de un móvil con auriculares baratos.

La película que nunca fue


Y en medio de todo el estreno miramos gente anhelando la famosa película de Jodorowsky. La película en la cual se ha gastado una millonada sólo en preproducción y que muchos hablan de que sería la película más genial jamás creada.  Cuando miras las artes y los artistas involucrados, da la impresión de que habría sido una suerte de Flash Gordon con un poco de Submarino Amarillo y Naranja Mecánica.  Habría sido algo muy psicodélico, y no parece que el clásico de Dune merezca esa interpretación cinematográfica.

Por eso, es posible que haya sido una bendición que esa película nunca existiera, pues al ver la filmografía de Jodorowsky no miras películas apetecibles como obras maestras o que tuvieran elementos que potenciados por un mayor presupuesto terminaran como obra maestra.

Adaptar novelas a cine siempre será complicado. No podemos hablar de que algo que nunca existió habría sido genial, porque siempre hay una manera de que esa ilusión se convierta en chapuza a manos de un director que nunca hizo una obra que podamos mirar con pinta de ser un clásico.

Por el contrario, la película de David Lynch, podría ser considerada, desde cierto punto de vista, una película de los Laurentis.  Ya conoces cómo son las películas de los Laurentis, igual que conoces el tinte que Jerry Bruckheimer y Don Simpson le daba a sus películas.  Y aunque Lynch tampoco tiene obras magníficas sobresalientes, se habría requerido de una mano tras bastidores para que la película de Jodorowsky fuera tan genial como la gente quisiera.

Hay momentos donde esa mano tras bastidores logra cosas excelentes. Un caso claro es la pugna creativa entre Patty Jenkins y Zack Snider.  Snider le da un carácter épico a sus personajes femeninos, pero su obra es muy oscura y predominantemente visual, sin palabras.  Patty le da a su obra un carácter ingenuo pero ligero. El pulso creativo entre Snyder y Jenkins produjo Wonder Woman con gran acierto.  Y su ausencia produjo el desacierto de WW84.  En el caso de los Laurentis tenemos peliculas inolvidables, épicas, clásicas, y eso se nota en el caso de Dune de Lynch. De hecho la intervención de los Laurentis fue tal que Lynch no la considera como una película suya.  

Hay una versión larga de la película de Lynch, que yo ya he visto. Como no se filmó todo, usa material de preproducción para rellenar los agujeros visuales.  Y es una historia sumamente lenta y plana.  Y sabemos que Rafaella de Laurentis le pidió varias veces, y con insistencia a Lynch, que la recortara.  Y de esta manera, la mano de Laurentis empuja el carácter clásico que todos conocemos.

Críticas


Al ser la primera parte de una serie de películas, tiene un final que no es un final.  Y es debatible si el punto para cortar es el apropiado o no.  Ya vimos en 1983, cuando la película El Imperio Contraataca fue duramente criticada por su final, y después de 1983 se le empezó a ser considerada como una de las mejores películas. 

Igual en 1984 el fracaso de taquilla de Dune vino aparejado con una crítica de cine aplastante que comparaba a Dune con Star Wars, una comparación que no es realmente válida, pues no tienen nada en común excepto por el hecho de que tienen naves espaciales.  Hay que ver cómo evoluciona la crítica cuando salga la siguiente película.

La película ha sido cuestionada por algunos, a la luz de las modernas y ridículas e inútiles peleas políticas modernas, por hacer que el ecologista imperial sea una mujer negra y no un hombre blanco como en la película de Lynch. El director parece haber querido darle un tinte étnico a los Fremen, quienes por vivir en el desierto seguro han de tener la piel tostada. Y esa es una elección perfectamente lógica. Y si se trata de cambiar género al ecologista, eso no tiene impacto a nivel dramático en la película, y la actriz elegida cuenta con gran presencia escénica al punto de que puede considerarse un acierto de casting.  Y esa mujer negra con sus facciones, actuaciones y ojos brillantes azules, le dan una apariencia exótica.

El corresponsal de guerra Tim Pool, quien luego se convertiría en exitoso youtubero, comentarista político, fue tendencia al decir que se salió del cine.


Tim Pool también es fan de Star Wars y es entendible porqué critica la película de esta manera. No está acostumbrado al cine lento de antaño. Comparar la película con The Last Jedi es como comparar la comida gourmet con alimento para cerdos. Fue un alimento que fue capaz de destruir la venta de juguetes de Star Wars en las tiendas al cabo de 3 meses. En The Last Jedi miramos a una mujer general vestida con traje de gala de "prom queen" a la gringa, quien esconde información vital y muestra un pésimo liderazgo que inspira insurrección, y que mata a gran parte de su flota, y su redención fue suicidarse y llevarse con ella a .los enemigos.  Y eso entre muchas otras fallas.

Pool ha recibido críticas porque se le atribuye déficit atencional, y la necesidad de que la película tenga constante acción y humor para poder mantenerse viendo la película, al estilo Marvel.

Pero en Dune, si ya viste la película de David Lynch, que también era lenta, probablemente no te molestará esta.  Es que la novela es así, tarda en despegar.  No es culpa del cineasta.

Desde mi perspectiva, el director de la nueva película ha querido entretener un poco, pero parece que se ha enfocado más en hacer una película clásica con una atmósfera artística, una suerte de película de trilogía de Señor de los Anillos versión Dune.  Es decir, no tiene exactamente el tinte de cutrebuster que la masa estaría buscando.

Si te va a gustar o no, es cosa personal. Pero a mi me ha gustado pues la he visto en IMAX. Y le siento niveles inusuales de arte comparado con las usuales cutrebusters que Hollywood se ha empeñado en entregarnos en estos últimos años. Si no eres amante de la alta cultura, aunque te guste la ciencia ficción, puede ser que no te guste o puede que sí, porque Dune nunca siguió el formato de cine, por ser una novela. Y si te gustó la obra de Lynch y los Laurentis, hay posibilidades de que sí te guste.  Para gustos los colores. Pero hay que admitir que se han preocupado por hacer algo mejor que la usual película cutre cargada de agendas políticas de Hollywood.


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