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Sabemos que la lucha contra el terrorismo es una farsa, y la razón es simple, dicha lucha requeriría ir contra el lavado de dinero, y con ello una regulación tan asfixiante a los bancos y entes financieros, que no sería posible tener sorpresas con los entes financieros, tales como quiebras o la necesidad de rescates financieros. Preocupa el uso de fideicomisos por parte de partidos políticos y proyectos públicos con dinero público con esta figura.

Hablemos también de por qué el fideicomiso es un producto muy riesgoso para el inversor, aunque lo ofrezca un banco.  Y si es dinero público es apostar dinero público en un casino.

La promoción (y no el combate) del lavado de dinero

Observamos que desde 1980 hasta hoy todo va en la dirección de desregular instituciones financieras (parte de la ideología neoliberal), lo cual facilita sobremanera el lavado de dinero.  Los usuarios del lavado de dinero son:  Políticos corruptos, espías, mafiosos, terroristas.  ¿Acaso los políticos son tan honestos como para cerrar las puertas del negocio que podrían tener si participan de algunas corrupciones, malversación de dinero público?  ¿Acaso en España la regulación bancaria es tan asfixiante que ni ETA ni Al Qaeda podrían financiar actividades en suelo español?  Si no es así, sabrás que al gobierno no le interesa la lucha contra el terror.

Sabemos que el concepto de combatir el lavado de dinero empieza con la idea de la "lucha contra las drogas" que al final acaba en la legalización de la droga (Washington D.C. aprueba la posesión y cultivo de marihuana).

Sabemos que los bancos han sido rescatados por gentes con dinero sucio (Bancos de EE.UU., las principales lavanderías del narcoBajo la Lupa).  De hecho a los bancos no les molesta que el dinero sea honesto o no, y por eso no tienen demasiada prisa en determinar su origen.  Para el banco toda entrada de dinero es buena, una recapitalización.  Por eso es que la regulación asfixiantee s tan necesaria, para que no haya producto o transacción que escape de la lupa de la supervisión contra el lavado.

El dinero sucio del crimen necesita ser lavado.  Es decir, hay dinero de dudosa procedencia que hay que hacer que parezca de procedencia honesta.  Entonces el lavador necesita insertar el dinero en el sistema financiero, hacer que se pierda la pista, y luego sacarlo limpio, "blanqueado" o "lavado".

A diferencia de los fraudes normales o los robos al banco que se efectúan una sola vez, el lavado requiere de fraude recurrente, porque el dinero procede de actividad ilegal contínua.  El lavador necesita del anonimato, porque si adquiere alto perfil, entonces es como si un ladrón se anunciara con un rótulo luminoso ante la policía.  Si bien los bancos tienen la obligación de conocer a sus clientes, bajo los esquemas diseñados durante la guerra fría, productos financieros como el fideicomiso se saltan esta figura, y los bancos no están interesados en supervisarlos en busca de lavado de dinero.

El lavado de dinero es malo para un país, porque hace ver las cifras macroeconómicas mejor de lo que realmente están y eso tiene un efecto perjudicial a la hora de detectar y resolver problemas en el nivel gubernamental.  Si en un país vive Juan y gana 1000 Euros, y un ladrón llamado Manuel le roba 500 Euros y los lava, el sistema financiero reporta un ingreso de 1500 Euros, y parece que todo el mundo gana más, porque el ingreso promedio es de 750 Euros y un total de 1500 Euros, cuando en realidad sólo hay 1000.

Miramos el problema del lavado.  ¿Y el fideicomiso?  Desafortunadamente los gobiernos no parecen hacer nada para prevenir el lavado de dinero con fideicomisos, que pueden empujar un engaño a la ciudadanía, así como conllevar riesgos y problemas de muchos tipos.

El caso CCSS-Banco Popular

En Costa Rica en 1999 se mira controversia porque el ente regente de la sanidad estatal, la CCSS, invierte dinero en un banco estatal, el Banco Popular, en un fideicomiso.  El banco pasaba estados financieros con flujos positivos, ganancia, y cuando concluye el plazo y llega la hora de pagar, había perdidas. 

Mayo de 1999. Desde la semana pasada, el Popular negocia con cinco de esas compañías que mantienen atrasadas sus obligaciones para poder cancelar ¢1.400 millones que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) invirtió en certificados de inversión fiduciaria, entre abril y julio del año pasado. (Vea recuadro adjunto). Documentos en poder de La Nación revelan que los bienes de tres de esas firmas -Asociación Deportiva Saprissa, Constructora Ryan y Ortiz y Corporación Ecológica Siglo XXI El Camagüey- figuran como garantía por la inversión de la Caja. Los activos de las otras dos compañías -Corporación Grecosh y Financo- aunque no responden directamente a la Caja sí fortalecieron el fideicomiso que debe garantizar la inversión de la institución pública. - Popular afina pago a CCSS

¿Qué pasó?  Para comprender lo sucedido es preciso analizar la figura del fideicomiso.

Fideicomiso

El fideicomiso en pocas palabras es un contrato de administración de bienes.  Tiene varios participantes:

  • Fiduciante o fideicomitente transfiere a otra persona, bienes determinados.
  • Fiduciario es la parte a quien se transfieren los bienes.  Suele funcionar como albacea, y muchas veces lo que hace es invertir el dinero o bienes de modo que quedan en manos de terceros que el fiduciante no conoce.
  • Beneficiario es la persona en cuyo beneficio se ha instituido el fideicomiso (puede o no existir)
  • Fideicomisario es el destinatario final o natural de los bienes fideicomitidos. usualmente el beneficiario y el fideicomisario son la misma persona, pero puede que no sea así, al ser un tercero, o el propio fiduciante.

Veamos un ejemplo:

  • Imagina el caso de un niño que recibe una herencia de sus padres, que se envía a un fideicomiso para que cuando sea mayor de edad pueda hacer uso de su herencia.  Es el fideicomisario y beneficiario.
  • Los padres que heredan y ponen la herencia en fideicomiso son el fiduciante o fideicomitente. 
  • Ponen los bienes bajo la administración de un banco que funciona como un albacea o administrador, el fiduciario.  Este invierte el dinero para sacarle un rendimiento... o se bebe el dinero en una borrachera...  Suele traer sorpresas muy desagradables cuando ocurre.  Y eso es exactamente lo que casi sucede con la CCSS.

El resultado es:

  • Fiduciante o fideicomitente: Padres
  • Fiduciario: Banco
  • Fideicomisario: Niño
  • Beneficiario: Niño

Cuando un fideicomiso tiene fines sociales, se pretende que el beneficiario sea una persona en riesgo social.  Por supuesto las razones para poner dinero público en manos de terceros para hacer una labor que le toca al gobierno es muy cuestionable.

Es que el fideicomiso es un método de pago con retardo en el tiempo, donde durante un tiempo el dinero o los bienes son manejados por terceros cuyo perfil no resalta.  ¿Sabes los riesgos de poner tu dinero en manos de desconocidos?

¿Qué anduvo mal con el fideicomiso de la CCSS?

En el caso del fideicomiso de la CCSS es que se tiene los siguientes roles:

  • Fiduciante o fideicomitente: CCSS
  • Fiduciario: Banco Popular
  • Fideicomisario: CCSS
  • Beneficiario: CCSS

Esencialmente la CCSS funcionó como inversor y pretendía sacar una ganancia con un banco que debía ser seguro por ser igualmente estatal.  La seguridad de la inversión se delegó en el banco, una institución que tenía los medios para vigilar mejor la seguridad de la inversión, al menos en teoría.

El problema que hubo es que el banco no fue diligente, metió el dinero en entes de dudosas finanzas, y como el papel aguanta lo que le pongan, los estados financieros no reflejaban la realidad.  En su momento, el Banco popular evadía responsabilidades alegando que "el banco es sólo un albacea" pero probablemente el escándalo que se derivaría de extender ese argumento, sería la fuga de capitales del país.  Entonces al final el Banco popular tuvo que ver de dónde se sacaba el dinero para pagar a la CCSS.

Otros fideicomisos gubernamentales

El 12 de febrero de 2015 miramos en El Salvador el uso de fideicomiso (Gobierno analiza nuevo impuesto o fideicomiso para seguridad).  Miramos la página del sitio web de Asturias en enero de 2015: Abrirán fideicomiso de 110 millones de lempiras para construcción de proyecto Ciudad Cívica en Honduras

En Costa Rica miramos que el gobierno propone fideicomisos para carreteras.

Al inicio de la administración Solís, los bancos que integran la Asociación Bancaria Costarricense (ABC) ofrecieron $500 millones de dólares para la construcción de infraestructura en una cita con el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, sin embargo en estos nueve meses no se ha definido un solo proyecto que sería financiado con ese monto. - ¿Fideicomisos para construcción de carreteras? Sí, pero con peaje

No queda muy clara la estructura y roles del fideicomiso de carreteras.  Con el fideicomiso de la herencia, los padres ponían su dinero en manos del banco, para que el banco haga algo y le entregue el dinero al niño.  Los roles están muy claros y el paso de dinero de un lado a otro también.  Con el fideicomiso de la CCSS, la CCSS mete dinero en el banco y espera sacar más dinero, delegando en el banco la supervisión de riesgos.

Con el fideicomiso de la carretera no queda muy claro quien ocupa qué rol.  ¿Acaso el gobierno entrega la carretera al banco para que al final el banco le pague al gobierno y se deje una comisión, donde la ganancia del gobierno y la comisión bancaria sale del dinero de los ciudadanos conductores? 

  • Fiduciante o fideicomitente: Gobierno
  • Fiduciario: Banco
  • Fideicomisario: Gobierno
  • Beneficiario: Gobierno y banco (pagado con dinero de contribuyentes)

¿O acaso se trata de que el banco le presta al gobierno un dinero para que el gobierno lo administre y pague al banco una tasa superior a la de los bonos de deuda? ¿Desde cuando es labor del gobierno ser albacea de un banco y poner bienes públicos para que terceros hagan usufructo?

  • Fiduciante o fideicomitente: Banco
  • Fiduciario: Gobierno
  • Fideicomisario: Banco
  • Beneficiario: Banco (pagado con dinero de contribuyentes)

Es que en ningún país la ganancia de un banco está por debajo de la tasa que pagan los bonos de deuda.  Es dudoso que si un banco presta vaya a prestar dinero a esa tasa de los bonos. 

En ambos escenarios el ciudadano paga un impuesto encubierto, más de lo que pagaría si fuera obra pública, pues todo va destinado a que el banco saque una ganancia, y se le pague más al banco de lo que pagaría un bono de deuda.  Es como subir los impuestos, sin subirlos, y en lugar de destinar la subida a obra pública, se dedica a pagar comisiones a un banco.  Es una manera de encubrir la deuda, quizás no como Grecia, pero sí maquilla los números de manera fraudulenta.

Y en el peor de los casos es una manera de poner recursos públicos en manos privadas, para su administración y usufructo, de modo que es como regalar dinero público para que entes privados aquen ganancia, y se presta para lavado de dinero de políticos.  Y tal como en el caso del banco Popular, el gobierno se ariesga a la mala administración privada de bienes públicos.

En todos estos casos la transparencia de quien pasa dinero a quien, por medio de quien, y quien pagará la ganancia resultante, es lo que queda en tela de duda, porque la gente normalmente no comprende el fideicomiso y sus peligros.  Ya como inversor, poner dinero en fideicomiso es esencialmente entregar bienes propios para que otro lo use, sin nada más que una expectativa de ganancia potencial futura.

El fideicomiso y los partidos políticos

Los partidos políticos usan mucho los fideicomisos también.  En un sistema con deuda política, el dinero de los partidos procede del gobierno, para evitar que haya inversiones privadas en partidos que determinen decisiones una vez electos.  Pero con el fideicomiso se puede encubrir la influencia económica en la política, al sacar el dinero de la luz pública.  Igual sucede con el lavado de dinero, donde el banco saca el dinero de su supervisión, y puede caer en manos administradoras cuestionables de dudosa moralidad.

Es una lástima que a los gobiernos no les importe combatir el crimen y el terrorismo.  Es una lástima que no les interese poner en cintura a los bancos para que instauren políticas contra lavado de dinero en fideicomisos.  La explicación por la cual esto no sucede es porque el político de país desarrollado o no, quiere su tajada corrupta también, a costa de los contribuyentes. 

  • Fiduciante o fideicomitente: Banco
  • Fiduciario: Gobierno
  • Fideicomisario: Banco
  • Beneficiario: Banco y político corrupto (pagado con dinero de contribuyentes)

En economía no hay almuerzo gratis y los bancos no son entes de beneficiencia que van a permitirse rentabilidades mínimas inferiores a las de bonos de deuda pública.  Y eso sólo significa que los contribuyentes deben pagar el impuesto que cobra el banco.

Miramos otro caso de fideicomiso, donde parece haber conflicto de interés.  Una empresa del dicrector jurídico de una institución actuando como fiduciario, que es como decir que el abogado de la institución administra los bienes públicos de la institución (Contraloría investiga a funcionario y dos excolaboradores del ICE por caso de fideicomiso Range).

A los ciudadanos vigilantes de las finanzas públicas, lanzo una alerta para evitar que el ciudadano sea maltratado con fideicomisos que se conviertan en impuestos para los ciudadanos. Quise abrir el debate porque el uso de fideicomisos sin roles claros, parecen ser una manera de engañar al ciudadano, o de permitir usufructo privado de dinero público o en el peor de los casos, lavar dinero público en entes privados que salen de la supervisión contra lavado.

 

  1. #2
    Cajero malencarado

    He dejado de leer al leer el primer sofisma que sueltas sobre que lavado de dinero, quiebras bancarias, rescates, terrorismo.

    Te dejo, allá tú y tus pajas mentales que mezclas tocino con velocidad.

  2. #1
    Futurama

    Bueno siempre he pensado que hay muchas clases de terrorismo.