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Zynga parece aceptar el bitcoin (Bitcoin Surges on Zynga Announcement). Parece un simple evento individual que causa reacciones. Pero al analizar las reacciones empezamos a ver el trasfondo de la naturaleza y diseño de la sociedad actual.

¿Respaldo o manipulación de la confianza pública?

Interesante que se hable de "riesgo" de que una moneda dependa de la confianza pública y no de un banco central. Un banco central no respalda nada, sólo imprime dinero.  Y cuando imprime dinero, el dinero existente pierde valor si no está respaldado por un aumento equivalente en la producción (que no es lo mismo que PIB que es un mero ídicador de transacciones).  Un banco central no te va a dar dinero si la moneda pierde valor.  Entonces ¿en que consiste ese "respaldo" exactamente? 

Una moneda vale por su deseabilidad, que no es otra cosa que confianza pública, con o sin banco central.  ¿Por qué exactamente eso es un riesgo?  ¿Será que ya los bancos centrales corren el riesgo de no poder manipular la confianza pública? ¿Será que el riesgo no es para los bancos centrales?

Gobierno privado

Los bancos centrales hablan del riesgo del dinero no regulado. ¿Acaso esa no era la idea de los bancos el desregular los mercados financieros desde hace 30 años? ¿Acaso desregulación no era lo que los bancos querían?  ¿Acaso hablamos de alguien regulando? ¿Quién? ¿Acaso dinero regulado por los bancos?  Si el dinero es regulado por los bancos significa que ellos gobiernan la política monetaria.  El que controla el dinero controla el poder, y el poder es una facultad inherente al gobierno.

Si no es inherente al gobierno, sino a los bancos, entonces el gobierno es un mero ente municipal con ejército cuya cúpula se elige democráticamente, y los gobernantes financieros terminan siendo una élite de nobleza que no se elige democráticamente, y tampoco ve necesidad de servir a la población o al bien común.  Sin soberanía financiera, un gobierno no puede fijar tasas de interés ni tipo de cambio.  Es decir, un gobierno no puede lograr equilibrio macroeconómico necesario para una economía estable.

Esto equivale a la privatización de la gobernanza.  El gobierno privado es lo que existía cuando los reyes y zares eran dueños del poder, dueños del país, y el resto de la gente era una propiedad, mera servidumbre robótica desechable al servicio de estos gobernantes de un gobierno privado. 

Es el concepto del feudalismo, el opuesto a la democracia.  De hecho si analizamos las dictaduras, en realidad se trata de gobiernos privados, donde los políticos sirven a determinados intereses (determinados amigotes) y no a la población de robots desechables.  Las monarquías no eran distintas, y por eso María Antonieta perdió la cabeza y por eso los Romanov cayeron, porque la gente se cansó de ser maltratada.

Cuando la ciencia ficción habla de la rebelión de las máquinas en realidad de lo que se habla es del desgano del individuo acerca de la idea de ser un mero componente de retroalimentación, un mero componente reemplazable de una máquina, es la necesidad del ser humano de ser humano y no ser tratado como una propiedad, un equipo, una máquina. 

Unos artistas han hecho un cortometraje muy interesante acerca de lo que significa ser robot, ser tratado como robot, y tener que comportarse como robot, sin poder pensar y sentir, y sin tener derechos porque eres simplemente una propiedad, un objeto.  La obra se llama Kara (Video: Kara).

El problema de la deshumanización que resulta del gobierno privado es que convierte a los seres humanos en máquinas, que es como si las máquinas (la maquinaria bancaria) se rebelara contra su amo y conquistara el mundo, como Skynet en Terminator.  Sólo tendrías los derechos de un robot, con los mismos derechos de un individuo en la Matrix.

Venezuela y Argentina, en tiempos de los ajustes del FMI se volvieron un poco así, pues el FMI y no el gobierno era el que gobernaba.  Era un gobierno privado que no tenía a la población en mente, porque para el banco la gente es una mera estadística, y no les interesa el bienestar de los robots-ciudadanos, e igual que en la Francia revolucionaria y en la Rusia bolchevique, surge como reacción al gobierno privado, el chavismo y el kirchnerismo.  Venezuela ha recibido muy mala prensa, y Chávez no era la simpatía en persona hacia los políticos de otros países, pero sorprendentemente tiene niveles de desigualdad (coeficiente gini) menores que países como Costa Rica (lo esperable habría sido lo opuesto).  ¿Por qué a la gente le desagrada tanto el chavismo y kirchnerismo fuera de esos países?  Es que el gobierno privado del FMI favoreció a los ricos, y la reacción esperable es un gobierno que favorezca a los pobres.  Ha sido tal el extremo de favorecimiento a los ricos que la reacción fue igual de extrema, de modo que hoy ser clase media o alta en esos países es una pesadilla, pero ciertamente es mucho más facil vivir allí si eres pobre.

Visto de esta manera, los bancos no andaban buscando desregulación real, sino una transferencia de la soberanía, una privatización del poder del gobierno, en abierto retroceso histórico, para volver a una era feudal que parecía superada.

En España, Venezuela y Argentina, los políticos de la era de la privatización del poder se prestaron servilmente para destruir los avances del país, sumergiendo a la población en la miseria y el hambre.  lo esperable a futuro es una reacción tan extrema como lo sea hoy el paro y el hambre, igual que en venezuela y Argentina.

El temor de los banqueros

Los banqueros parecen creer que la existencia del parásito es necesaria para el bienestar de los que sufren parasitismo, que el bienestar de los oprimidos depende de la existencia del opresor, y como la vida de parásito y opresor es más fácil, a costa de los demás, no quieren que esto cambie.  Jim Rogers llamó esto "quitarle los activos a la gente competente para dárselos a los incompetentes para que compitan contra los competentes".

El temor de los banqueros con el bitcoin es perder su fuente de poder, que otrora se lograba solamente con nacionalización, y sólo bastaba con deshacerse del impulsor de la nacionalización como Gadafi o Chávez.  Pero ahora tienen una nueva amenaza, el bitcoin, que tiene el potencial de arrebatarles su poder privado, la soberanía monetaria de los países a los que le arrebataron el poder.  Kim Dotcom le ve futuro al bitcoin y a las redes encriptadas (Kim Dotcom: "Me da risa que EE.UU. diga que vigila para luchar contra el terrorismo")

Los bancos están perdiendo la confianza pública, y no hay más peligro para un monopolio abusador que la competencia, especialmente cuando el poder está basado en algo tan fragil como la confianza pública.  Independientemente de si es fiable o no para los inversores, el fenómeno del bitcoin por su singularidad, parece traer un poco de transparencia, como un reflejo en un espejo de costado que permite ver al otro lado del velo de un sistema muy opaco.

Las máquinas financieras (los banqueros) temen a la humanidad de las personas.  A esas máquinas sólo les interesa los números, los bits.  Reducen las reglas sociales a números: número de despidos, número de ganancias.  Es como si al despedir a alguien se liberara memoria en el sistema, pero no entienden que al despedir personas dañan la economía real.  La economía real requiere trabajo en un mundo físico, no números.  Es muy fácil perderse en la realidad virtual de los números, para escapar lejos de la incierta dificultad de tratar con otras personas.  Es que ni siquiera la incertidumbre estadística es tan insoportable como tratar con otros, para estas gentes enajenadas que, como Don Quijote, se creen robots al servicio de la Dulcinea numérica del dinero.

Temen los hombres-máquina que la rebelión de las máquinas sea acallada por la rebeldía no violenta de la humanidad de las personas.  No le temo a la existencia del dinero robótico desregulado sin banco central, porque por siglos la humanidad vivió con dinero desregulado y sin banco central.  Me da lástima el humano financiero que se cree robot, y trata a los más necesitados como simples robots desechables, porque al final como humano él es tan desechable como los demás.  Lo malo no son los robots, lo malo es cuando personas con problemas mentales en altos cargos se portan como robots, y quieren tratar a sus semejantes como robots.  Poco me importa el Bitcoin, que puede romper con un sistema, o ser absorbido por los humanos-robot (Construyen la primera bóveda "profunda y fría" para proteger al bitcóin)  que deshumanizan al resto y robotizar aún más al mundo.

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