La multinacional biofarmacéutica PFIZER, de origen norteamericano y líder en su sector con una capitalización bursátil superior a los 204 mil millones de dólares, es noticia en estos días en todos los medios de comunicación mundiales gracias al lanzamiento de su vacuna COMIRNATY (TOZINAMERAN), que basada  en el estudio del ARN m humano, se ha demostrado eficaz para la prevención del COVID-19. Su acuerdo con BIONTECH, mediante un reparto del 50% de los posibles beneficios futuros en caso de éxito de la vacuna, está basado en la colaboración mutua entre ambas compañías, aportando para ello PFIZER su capacidad de fabricación y la empresa alemana su conocimiento como desarrollador original tecnológico.

Este pacto, realizado y culminado con éxito a lo largo del año 2020, y para el cual fue necesaria la aportación de fondos por parte de PFIZER a BIONTECH así como la toma de una participación del 2,5% en su capital, supondrá en las cuentas conjuntas de ambas compañías una facturación superior a los 15 mil millones de dólares a lo largo del año 2021, lo que sin duda puede representar un importante incremento futuro de resultados así como un aumento en los dividendos a percibir por sus accionistas.

Si bien esta noticia es importante, no lo son menos las decisiones estratégicas que PFIZER ha tomado en los últimos años tendentes a la racionalización de sus productos, la escisión y puesta en valor de los negocios menos rentables del grupo, así como el camino emprendido para centrarse exclusivamente en el descubrimiento, desarrollo, fabricación  y distribución de medicamentos y vacunas basados en la investigación y la ciencia.

La primera de estas medidas fue tomada en el año 2018 y culminada su ejecución a lo largo del siguiente ejercicio. PFIZER, consciente de la escasa rentabilidad y la falta de tamaño global de su departamento dedicado a la fabricación y comercialización de productos de salud para los que no eran necesarias recetas médicas, decidió fusionar dicha división con el departamento equivalente de GSK, creando una nueva sociedad donde PFIZER lleva una participación del 32% y el grupo inglés un porcentaje de control del 68%.

En el pasado ya existían precedentes anteriores a este acontecimiento entre ambas empresas ya que en el año 2009 las dos farmacéuticas habían colaborado en la creación de ViiV HEALTHCARE, laboratorio dedicado a la creación de medicamentos para el tratamiento contra el virus de inmunodeficiencia humana (SIDA), y donde en la actualidad PFIZER todavía controla el 11,7% de su capital, lo cual le reportó un cobro de un dividendo bruto de 278 millones de dólares en el año 2020.

Este nuevo acuerdo, que supone  una cuota en el mercado global del 8% y sitúa a la división conjunta de JV CONSUMER HEALTCARE por delante de competidores tan importantes en el sector como JONHSON & JOHNSON, BAYER o SANOFI, implica el aporte por parte de PFIZER de una cartera de marcas de reconocido prestigio como son MULTICENTRUM, SENSODYNE, PARADONTAX, VOLTADOL, COREGA o RHINOMER entre otras y una especialización de la nueva compañía creada en todo aquellos productos relacionados con soluciones parafarmacéuticas que tienen que ver por ejemplo con alivios del dolor, problemas respiratorios, suplementos vitamínicos, salud digestiva, de piel u oral terapéutica.

La constitución de esta compañía conjunta supone asegurar en el futuro una cifra de negocio superior a los 12.700 millones de dólares anuales para las dos partes, a la vez que consolidó un impacto positivo en los resultados de PFIZER de 8.086 millones de euros en su cuenta de resultados del año 2019, el 54% de los declarados por la compañía al cierre del ejercicio.

Esta participación del 32% está valorada en el balance de PFIZER en la cantidad de 17 mil millones de dólares y en el año 2020 supuso para la matriz del grupo un cobro de 932 millones de dólares en dividendos. Existe un acuerdo entre los socios en la gestión de la compañía conjuntamente y la posibilidad, llegado su momento, de realizar una posible salida en bolsa de la nueva división con el objetivo final de poner en valor dichas participaciones.

Respecto a la línea de producción de productos genéricos de medicinas, que la compañía venía realizando a través de su filial UPJOHN, la farmacéutica tomó la decisión en el año 2020 de escindirla de su negocio principal y fusionarla con MYLAN, para la creación conjunta de VIATRIS, marca con la que se conocerá a la nueva empresa resultante y donde PFIZER llevará una participación mayoritaria del 57%.

Este acuerdo se produce por la dirección de PFIZER, siendo consciente del entorno actual existente en el mercado que requiere  afrontar enormes desafíos futuros para el sector, con precios en genéricos con tendencia a la baja, tanto por la presión gubernamental de ahorro de costos en las compras como por la falta de valor incorporado en la producción de la medicación al carecer la misma de necesidad de inversión e investigación, así como por la importante existencia de productos similares en el mercado, con lo que se considera que esta decisión busca la reducción de riesgos futuros con la ampliación de la cartera disponible. A los medicamentos aportados por UPJOHN a VIATRIS, tales como LYRICA (fibromialgia), LIPIDOR y NORVASA (cardiovascular) o VIAGRA (disfunción eréctil) se unen los medicamentos producidos por MYLAN como son el ansiolítico Xanan, el antipsicótico Geodon o los antidepresivos Zoloft y Effexor, todos ellos productos ya maduros o de uso genérico.

La operación realizada por PFIZER ha sido doblemente beneficiosa para el grupo. Por un lado, PFIZER ha recibido al contado y de una sola vez en el año 2020 una inyección de tesorería de VIATRIS de 12 mil millones de dólares como contraprestación por la aportación del negocio y por otro, retiene en su poder una participación mayoritaria en la nueva compañía que, cotizada en bolsa, es valorada por el mercado en la actualidad en un precio aproximado de 8.500 millones de dólares.

Para hacer frente a este pago VIATRIS ha acudido al mercado de deuda, con lo que PFIZER logra obtener liquidez sin perjudicar su balance.

Estas importantes operaciones corporativas han logrado transformar la PFIZER actual en una compañía con menor tamaño, que es capaz de transferir costos a sus participadas, para mostrarse de esta forma más fuerte y eficaz, que fundamentalmente se centra en su negocio como líder mundial en la fabricación de medicinas y vacunas innovadoras bajo patente basadas en los avances científicos. El futuro del negocio de PFIZER se basará exclusivamente en el descubrimiento, desarrollo, fabricación, venta y distribución de productos biofarmacéuticos, que es donde la compañía entiende que existe un auténtico valor añadido para sus accionistas.

Estas medidas ya se empiezan a ver si se analiza el Balance que la compañía ha presentado al cierre de sus cuentas coincidentes con la finalización del año 2020. Las ventas totales de PFIZER en ese ejercicio crecieron un 8% si excluimos las consolidadas en ejercicios anteriores por la división escindida del área de Consumer Healthcare, y todo ello, a pesar de las dificultades que atravesó la multinacional a lo largo de este periodo, donde a la disminución de ventas en China por importe de al menos 700 millones de dólares, se sumaron los efectos provocados por la  interrupción temporal de la demanda de ciertos productos fabricados por la firma para su división de suministros hospitalarios y los efectos provocados por cierres temporales de algunas de las unidades de producción consecuencia del COVID-19.

Otro dato importante que se observa en el Balance de PFIZER es el adelgazamiento claro de su endeudamiento, que desciende sobre el presentado al cierre del año 2019 en 12.315 millones de dólares (23%) hasta lograr situarse al final del ejercicio en la cifra de 39.835 millones de dólares. Por otro lado, esta situación no trae como consecuencia una disminución en la tesorería disponible por el grupo, que se incrementa desde los 11.905 millones de dólares de los que disponía a finales del año 2019 hasta los actuales 15.195 millones de dólares.

También destaca el incremento obtenido en los pagos anticipados por potenciales clientes (fundamentalmente naciones e instituciones supranacionales) a cuenta de futuros suministros, lo que podemos observar gracias a la visualización en Balance de los primeros efectos económicos de la vacuna BNT-162b2, que realizada en alianza con  BIONTECH, supondrá según las previsiones iniciales de la compañía, la producción de más de 2 mil millones de dosis a lo largo del 2021. El  importe total de este saldo con respecto al año anterior se ha elevado en 3.574 millones de dólares, que PFIZER tiene contabilizados como ventas futuras.

Indirectamente, la resonancia en el mercado de este descubrimiento ha beneficiado a la compañía en sustanciosos ahorros en los gastos de publicidad anuales debido principalmente a la gran difusión que el éxito de la vacuna ha traído consigo. El importe de dicha reducción en el año 2020 superó la cifra de los 600 millones de dólares, lo que supone una disminución con respecto al año anterior del entorno del 25%.

Los resultados obtenidos después de impuestos por PFIZER al cierre del año 2020 ascendieron a 11.153 millones de dólares, lo que llega a representar aproximadamente el 26,5% sobre su cifra de negocios total.

Del análisis pormenorizado del escandallo de costes por productos totales comercializados podemos visualizar como el proceso industrial de fabricación de la medicación representa aproximadamente el 21% de los mismos, los gastos administrativos y comerciales el 28%, la parte proporcional de las cantidades  destinadas a inversión e investigación se aproxima al 22,5% y un 9,6% supone la partida que comprende las amortizaciones de las instalaciones y otra serie de gastos inherentes al negocio.

Las ventas de PFIZER son obtenidas fundamentalmente en Estados Unidos, que representan un porcentaje total sobre la facturación del grupo superior al  48%, y en Europa, que acapara el 23% de la cifra de negocio. Por importancia individual por países, China y Japón son el segundo y tercer mercado por ingresos para la compañía.

La compañía tiene presencia comercial en 125 naciones, dando en conjunto el grupo empleo a finales del año 2020 a 88.300 empleados. En total PFIZER dispone de 43 plantas productivas repartidas en 8 países, situándose las mismas principalmente en Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Italia, Irlanda, India, Japón y Singapur.

La suma total de los siete principales productos fabricados y comercializados por PFIZER representan en su conjunto el 53% de su facturación y cada uno de ellos, de forma independiente, sitúa sus ventas por separado por encima de los mil millones de dólares. La compañía, en su contexto actual, tiene 6 áreas principales de negocio. Estas son:

  • Medicina interna: División encargada de confeccionar medicación para tratamientos cardiovasculares y contra el dolor. Entre estas soluciones destaca ELIQUIS, que por sí sola y en alianza con BRISTOL-MYERS SQUIBB CO., aportó a las ventas de PFIZER en el año 2020 la cifra de 4.949 millones de dólares.
  • Oncología: Donde se dispone de la cartera de una amplia gama de productos biológicos, inmunoterapias y biosimilares para combatir la lucha contra diferentes tipologías de cáncer. Su producto estrella, el IBRANCE, supuso en el año 2020 unas ventas totales de 5.382 millones de dólares.
  • Vacunas: A parte de las que se van a producir en el futuro fruto de la alianza con BIONTECH, y que hace previsible un incremento muy importante en la citada división, tradicionalmente PFIZER fabrica y comercializa vacunas para prevenir enfermedades tipo neumocócicas, meningocócicas así como de  las destinadas a otras necesidades específicas como pueden ser las que tratan la encefalitis transmitida por garrapatas.  Solo la vacuna PREVNAR 13 / PREVENAR 13, cuya finalidad última es la vacunación contra enfermedades respiratorias, facturó a lo largo del año 2020 la cifra de 5.850 millones de dólares de los 6.575 millones de dólares que efectuó la compañía en esta rama de negocio.
  • Productos hospitalarios: Se trata de la rama de actividad encargada del suministro para centros hospitalarios de material clínico necesario para su uso como pueden ser inyectables estériles o anti infecciosos. En esta especialidad, que en su conjunto es la que más ventas obtuvo en 2020, PZIFER facturó un total de 7.961 millones de dólares.
  • Inflamación e inmunología: Es el área de negocio dedicada a producir medicación con la finalidad de poder combatir las inmunodeficiencias crónicas y las enfermedades inflamatorias. Comercializa productos como el XELJANZ, el ENBREL, el INFLECTA y la EUCRISA/STAQUIS. Este negocio aporta a PFIZER el 11% de su cifra total de negocio.
  • Enfermedades raras: En esta división se engloba toda la actividad de la compañía dedicada a la investigación y tratamiento de enfermedades no comunes (tales como la amiloidosis, la hemofilia o las enfermedades endocrinas), cuyo costo de fabricación, dado el uso minoritario en su comercialización, resulta bastante elevado.
Dados los riesgos que presenta la actividad desarrollada por PFIZER, caracterizada por las altas inversiones a realizar en Investigación y desarrollo, la complejidad en la obtención de patentes y sus riesgos de copia, las necesarias y complejas autorizaciones y requisitos para su comercialización por parte de las autoridades públicas (fundamentalmente la FDA en Norteamérica y la EMA en Europa), así como las dificultades añadidas a todo proceso de fabricación y obtención de éxito en la comercialización o las posibles reclamaciones futuras por fallos no contemplados en los inicios de los procesos, la compañía, con el fin de ampliar su gama de productos en el mercado y diversificar sus riesgos se apoya en acuerdos con terceros de cara a ampliar la cartera de medicamentos a disposición de su clientela. Estas alianzas con otras compañías especializadas proporcionan al grupo facturación adicional, negocio que representa en la actualidad una cifra en torno al 12% de sus ventas totales.

Aparte de los diferentes acuerdos y alianzas comentadas a lo largo de este artículo, PFIZER tiene pactos con fabricantes como ASTELLAS para la comercialización de XTANDIS (inhibidor del receptor de andrógenos dentro del tumor), MERCK con BAVENCIO (tratamiento para pacientes con carcinoma de células de Merkel metastático), MYONVANT con ORGOVYX (medicamento destinado a adultos con cáncer de próstata en estado avanzado) o LILLY, donde fabrican conjuntamente el TANEZUMAB, dedicado a paliar los casos de dolor lumbar crónico.

Independientemente de estos acuerdos PFIZER ha llegado recientemente a otras alianzas interesantes. Uno de ellos es la alianza con el fondo de inversión BAIN CAPITAL, para la adquisición de ARRAY y la creación conjunta de CEREVEL, en una operación cuyo importe se ha cuantificado en 10.900 millones de dólares. Esta nueva compañía tendrá en su poder una cartera de activos de neurociencia, tanto ya patentados como en fase de estudio, destinados a poder combatir enfermedades como la epilepsia, el alzhéimer, el párkinson, la esquizofrenia y otros tipos de adicciones.

A esta última operación habría que añadir la compra realizada en el año 2019 de THERACHON, compañía biotecnológica especializada en tratamientos de enfermedades consideradas raras.

Todo lo manifestado anteriormente nos marca un contexto cierto para el sector donde PFIZER desarrolla su actividad. Nos encontramos con un panorama general donde la población del planeta envejece y existe, por la mejora de las condiciones de vida, una mayor demanda de medicamentos a lo que habría que añadir las perspectivas de avances científicos y tecnológicos en la industria. Todo esto que podríamos señalar como positivo no impide que existen riesgos ciertos a considerar a la hora de gestionar correctamente la compañía.

El primero es que se trata de una actividad que requiere grandes esfuerzos en I+D, que se caracterizan por no terminar siempre con éxito y por un proceso de duración hasta su puesta en marcha que puede llegar a durar hasta 10 años. Esta situación obliga a destinar grandes recursos financieros a esta partida, así como a la existencia de unidades internas de personal cualificado encargado tanto de la investigación en sus fases iniciales como del desarrollo clínico en un período posterior, a los que se añadirían lógicamente departamentos de apoyo para conseguir la correcta coordinación de los objetivos marcados en cada caso.

Las patentes conseguidas tienen un plazo medido por un determinado periodo, por lo que se ha de proceder a las cuantiosas amortizaciones de los esfuerzos económicos realizados. En el caso específico de PFIZER, su cartera actual oscila entre lo que vence este mismo ejercicio hasta las que caducan en el año 2.036. Algunos de estos medicamentos, con composiciones diferentes, ya los ofrece la competencia, lo que obliga a la compañía a la búsqueda de una mayor eficiencia en sus costos a la vez que es capaz de ofrecer facilidad y seguridad en su uso.

En determinados países pueden existir riesgos añadidos de plagios y no reconocimientos de las patentes así como recusaciones de las mismas, lo que siembra la incertidumbre en el momento de invertir.

Al mismo tiempo existen incógnitas sobre los efectos futuros de algunos de sus productos así como un riesgo de posibles próximas variantes en las enfermedades para los que los medicamentos en cartera pueden no resultar ser eficientes.

BREVE HISTORIA DE PFIZER

Con una historia de más de 172 años desde su creación, la compañía fue fundada en 1849 en la ciudad de Nueva York por los primos CHARLES PFIZER y CHARLES F. ERHART, jóvenes inmigrantes alemanes, que vieron en la economía norteamericana una oportunidad para realizar sus proyectos empresariales.

En su larga historia, PFIZER, que empezó en sus inicios produciendo SANTONINNA, que consistía en un tratamiento contra las lombrices,     pasó de ser una compañía eminentemente química a lograr ser una firma farmacéutica basada en la investigación.

A mediados del siglo pasado consiguió convertirse en el mayor fabricante mundial de penicilina y de terramicina. Otro hito importante fue el lanzamiento en 1988 al mercado del VIAGRA, medicamento contra la disfunción eréctil. También entre los años 80 y 90 logró grandes éxitos comerciales con los medicamentos LIPIDOR y FELDENE, que logró ser el anti inflamatorio de prescripción médica más vendido en el mundo.

El crecimiento logrado por PFIZER no solo ha sido orgánico, sino que se ha visto beneficiado por operaciones corporativas realizadas en el pasado, que sirvieron en su momento tanto para ganar tamaño como para aumentar sus especialidades y productos, a la vez que se conseguía una mayor implantación geográfica. Entre las compañías fusionadas o adquiridas en el tiempo figuran entre otras líderes como WARNER-LAMBERT, PHARMACIA AND UPJOHN, PARKE DAVIS o WYETH.

A continuación mostramos datos que consideramos de interés para el lector para un mejor conocimiento de la compañía.

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